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Liturgia del 26 de marzo 2026. La Alianza del Señor con Nosotros.

Posted on marzo 26, 2026marzo 25, 2026

LITURGIA DE LA PALABRA 

Introducción:

Hoy la liturgia Jesús se identifica con el nombre de Dios (“Yo Soy”), revelando su divinidad. Y nos invita a reflexionar en la fidelidad de la Alianza del Señor con Abraham y con nosotros y a confiar en las promesas de Dios incluso cuando parecen imposibles. La alianza es siempre un regalo gratuito de Dios; Él nos amó primero. Vivir en alianza implica responder a ese amor mediante el cumplimiento de sus enseñanzas y el amor al prójimo.

 

PRIMERA LECTURA del libro del Génesis 17, 1-9

Cuando Abrám tenía noventa y nueve años, el Señor se le apareció y le dijo: “Yo soy el Dios Todopoderoso. Camina en mi presencia y sé irreprochable. Yo haré mi alianza contigo, y te daré una descendencia muy numerosa”. 

Abrám cayó con el rostro en tierra, mientras Dios le seguía diciendo: “Ésta será mi alianza contigo: tú serás el padre de una multitud de naciones. Y ya no te llamarás más Abrám: en adelante tu nombre será Abraham, para indicar que Yo te he constituido padre de una multitud de naciones. Te haré extraordinariamente fecundo: de ti suscitaré naciones, y de ti nacerán reyes.

Estableceré mi alianza contigo y con tu descendencia a través de las generaciones. Mi alianza será una alianza eterna, y así Yo seré tu Dios y el de tus descendientes. Yo te daré en posesión perpetua, a ti y a tus descendientes, toda la tierra de Canaán, esa tierra donde ahora resides como extranjero, y Yo seré su Dios”.

Después, Dios dijo a Abraham: “Tú, por tu parte, serás fiel a mi alianza; tú, y también tus descendientes, a lo largo de las generaciones”.

Reflexión:

Antes, Abraham no podía tener hijos, pero Dios hizo algo increíble: le dio una descendencia muy grande, como una multitud de pueblos. Y es bonito pensar que nosotros también formamos parte de esa familia, porque gracias a la fe de Abraham, nosotros también hemos llegado a creer.

Dios hizo una alianza con Abraham basada en tres cosas: una descendencia, una tierra y, sobre todo, una relación especial con Él. Dios le dijo: “Yo seré tu Dios y el de tu descendencia” (cf. Gn 17,7).

Aunque lo más visible era tener hijos y una tierra, lo más importante era esa relación con Dios. Eso es lo que permanece para siempre.

Nosotros no somos descendientes de Abraham por sangre, ni vivimos en su tierra. Pero sí hemos recibido lo más importante: el amor y la bendición de Dios, que comenzaron con Abraham y se cumplen plenamente en Cristo.

La verdadera descendencia de Abraham es, sobre todo, Jesús. Desde el principio, todo apuntaba hacia Él, aunque Abraham no lo entendiera del todo.

Todo preparaba su llegada, todo lo esperaba. Porque solo Jesús puede sostener lo que se cae, sanar lo que está herido y dar vida a lo que muere.

 

SALMO RESPONSORIAL 104, 4-9

El Señor se acuerda de su Alianza.

¡Recurran al Señor y a su poder, busquen constantemente su rostro; recuerden las maravillas que Él obró, sus portentos y los juicios de su boca! 

Descendientes de Abraham, su servidor, hijos de Jacob, su elegido: el Señor es nuestro Dios, en toda la tierra rigen sus decretos. 

Él se acuerda eternamente de su Alianza, de la palabra que dio por mil generaciones, del pacto que selló con Abraham, del juramento que hizo a Isaac. 

Reflexión:

Dios jamás se olvida de su Alianza con nosotros; y a pesar de que muchas veces nosotros hemos sido infieles a ella, Él siempre permanece fiel.  Él continúa llamándonos para que en adelante ya no vivamos para nosotros mismos, sino para Aquel que por nosotros murió y resucitó, sellando así con nosotros, mediante su Sangre, una Alianza nueva y eterna por la que, unidos a su Hijo, en Él lleguemos a ser hijos de Dios. Nuestra Alianza con el Señor hará que en verdad formemos el Pueblo elegido de Dios para proclamar su amor, sus maravillas y su Buena Noticia de amor y de Salvación a todos los pueblos, hasta el último rincón de la tierra.

 

EVANGELIO según san Juan 8, 51-59

Jesús dijo a los judíos: “Les aseguro que el que es fiel a mi palabra no morirá jamás”. Los judíos le dijeron: “Ahora sí estamos seguros de que estás endemoniado. Abraham murió, los profetas también, y Tú dices: ‘El que es fiel a mi palabra no morirá jamás’. ¿Acaso eres más grande que nuestro padre Abraham, el cual murió? Los profetas también murieron. ¿Quién pretendes ser Tú?”

Jesús respondió: “Si Yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría nada. Es mi Padre el que me glorifica, el mismo al que ustedes llaman “nuestro Dios”, y al que, sin embargo, no conocen. Yo lo conozco y si dijera: “No lo conozco”, sería, como ustedes, un mentiroso.

Pero Yo lo conozco y soy fiel a su palabra. Abraham, el padre de ustedes, se estremeció de gozo, esperando ver mi Día: lo vio y se llenó de alegría”.

Los judíos le dijeron: “Todavía no tienes cincuenta años ¿y has visto a Abraham?” Jesús respondió: “Les aseguro que desde antes que naciera Abraham, Yo Soy”. 

Entonces tomaron piedras para apedrearlo, pero Jesús se escondió y salió del Templo.

Reflexión:

San Juan ante una manifestación de Jesús en el Templo. El Salvador revela un hecho desconocido para los judíos: que Abraham vio y se alegró al contemplar el día de Jesús. Todos sabían que Dios había hecho una alianza con Abraham, asegurándole grandes promesas de salvación para su descendencia. Sin embargo, desconocían hasta qué punto llegaba la luz de Dios. Cristo les revela que Abraham vio al Mesías en el día de Yahvé, al cual llama mi día.

En esta revelación Jesús se muestra poseyendo la visión eterna de Dios. Pero, sobre todo se manifiesta como alguien preexistente y presente en el tiempo de Abraham. Poco después, en el fuego de la discusión, cuando le alegan que aún no tiene cincuenta años les dice: «En verdad, en verdad os digo: antes de que Abraham existiera, Yo Soy.  Es una declaración notoria de su divinidad, podían entenderla perfectamente, y también hubieran podido creer si hubieran conocido más al Padre. Sin embargo, como nos explicaba el Papa Francisco: “«Los doctores de la ley no entendían la alegría de la promesa; no entendían la alegría de la esperanza. En cambio, nuestro padre Abrahán fue capaz de alegrarse porque tenía fe. Esos doctores de la ley habían perdido la fe: eran doctores de la ley, pero sin fe. Más aún: habían perdido la ley, porque el centro de la ley es el amor, el amor a Dios y al prójimo…»

 

Conclusión: 

La alianza sellada con Abrahán se hace carne en la muerte y resurrección de Cristo que vamos a celebrar en unos días, su Pasión es la nueva alianza, que nos llevará a la vida eterna.

Jesús existía desde siempre. Él mismo dijo: “Antes de que Abraham existiera, Yo Soy”.Desde antes de todo, ya nos amaba y quería venir a salvarnos. Sin Él, el mundo anda a la deriva; con Él, se convierte en un lugar de paz y vida.

Hoy tenemos la posibilidad de construir el mañana, el para siempre. Seamos de los locos de Cristo que perdonan, que sirven, que acogen, que aman.

Reflexionemos: ¿Reservas cada día algunos momentos para adorar a Dios? ¿Confías en que Dios es tu Padre, que cumple su palabra y ratifica la alianza sellada en la sangre de Cristo en cada Eucaristía? ¿Cómo estás preparando la semana santa que está para comenzar?
Hoy construyamos el mañana para siempre. Hoy caminar con una sonrisa. Hoy pasaré el día haciendo el bien. 
 

Oración para el Tiempo de Cuaresma:

Señor Jesús, Tú que en el desierto venciste al mal, danos fuerzas para superar nuestras debilidades.

Que el ayuno nos despierte al hambre de justicia, la oración nos acerque a Tu corazón y que nuestra generosidad sea signo de fraternidad.

Acompáñanos en este camino de conversión, para que lleguemos a La Pascua con un corazón renovado. Amén.

Tomado de:

  • Folleto La Misa de Cada Día
  • https://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2026-03-26
  • Diario Bíblico 2026. Misioneros Claretianos. 
  • https://www.dominicos.org/predicacion/evangelio-del-dia/hoy/
  • https://evangeli.net/evangelio
  • https://www.evangelizacion.org.mx/evangelio-de-hoy
  • https://oracionyliturgia.archimadrid.org/2026/03/26/una-gran-familia-de-pueblos/
  • https://www.padrenuestro.net/salmo-104/

 

 

Palabra de Vida Mes de Marzo.«Levántense, no tengan miedo.» Mt 17,7 https://ciudadnueva.com.ar/categoria/palabra-de-vida/

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