LITURGIA DE LA PALABRA.
Introducción:
Cada 25 de marzo, 9 meses antes de la celebración del nacimiento de Jesús, la Iglesia celebra la Solemnidad de la Anunciación del Señor, el día en el que el “sí” de María con el que resalta la obediencia y fe de la Virgen al responder: “Hágase en mí según tu palabra”, lo que permite el inicio de la redención humana y que perduró en la historia, aceptando la misión encomendada por Dios de concebir en su vientre al Salvador.
Esta celebración nos deja muy claro que Dios es nuestro Dios, el Dios con nosotros.
PRIMERA LECTURA del Profeta Isaías 7, 10-14; 8, 10
El Señor habló a Ajaz en estos términos: “Pide para ti un signo de parte del Señor, en lo profundo del Abismo, o arriba, en las alturas”.
Pero Ajaz respondió: “No lo pediré ni tentaré al Señor”.
Isaías dijo: “Escuchen, entonces, casa de David: ¿Acaso no les basta cansar a los hombres, que cansan también a mi Dios? Por eso el Señor mismo les dará un signo. Miren, la virgen está embarazada y dará a luz un hijo, y lo llamará con el nombre de Emanuel, que significa Dios está con nosotros”.
Reflexión:
En el contexto original, el oráculo de Isaías constituía la respuesta divina a una falta de fe del rey Acaz, que, frente a la amenaza de una invasión de los ejércitos de los reyes vecinos, buscaba su salvación y la de su reino en la protección de Asiria. Al aconsejarle que pusiera su confianza sólo en Dios, y renunciara a la temible intervención asiria, el profeta Isaías lo invita en nombre del Señor a un acto de fe en el poder divino: «Pide para ti una señal del Señor tu Dios...». Ante el rechazo del rey, que prefiere buscar la salvación en la ayuda humana, el profeta pronuncia el célebre oráculo: «Oíd, pues, casa de David: ¿Os parece poco cansar a los hombres, que cansáis también a mi Dios? Pues bien, el Señor mismo va a daros una señal: He aquí que una doncella está encinta y va a dar a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel.
El anuncio del signo del Emmanuel, Dios con nosotros, implica la promesa de la presencia divina en la historia, que encontrará su pleno significado en el misterio de la Encarnación del Verbo.
SALMO RESPONSORIAL 39, 7-11
¡Aquí estoy, Señor: para hacer tu voluntad!
Tú no quisiste víctima ni oblación; pero me diste un oído atento; no pediste holocaustos ni sacrificios, entonces dije: “Aquí estoy”.
“En el libro de la Ley está escrito lo que tengo que hacer: yo amo, Dios mío, tu voluntad, y tu ley está en mi corazón”.
Proclamaré gozosamente tu justicia en la gran asamblea; no, no mantuve cerrados mis labios, Tú lo sabes, Señor.
No escondí tu justicia dentro de mí, proclamé tu fidelidad y tu salvación, y no oculté a la gran asamblea tu amor y tu fidelidad.
Reflexión:
Este salmo armoniza con el Evangelio donde María dice “hágase en mí según tu palabra” . Y es que por el sí de María, por ese ‘cúmplase en mí’ o ‘hágase en mí’ lo que Dios ha dicho, todas las gracias de salvación que nos trae Jesús han venido al mundo, pues en Cristo, están todas esas gracias y María, por voluntad divina, ha sido el conducto o el medio para que Cristo viniese al mundo.
SEGUNDA LECTURA de la carta a los Hebreos 10, 4-10
Hermanos: Es imposible que la sangre de toros y chivos quite los pecados. Por eso, Cristo, al entrar en el mundo, dijo:
“Tú no has querido sacrificio ni oblación; en cambio, me has dado un cuerpo. No has mirado con agrado los holocaustos ni los sacrificios expiatorios. Entonces dije: Dios, aquí estoy, yo vengo -como está escrito de mí en el libro de la Ley- para hacer tu voluntad”.
Él comienza diciendo: “Tú no has querido ni has mirado con agrado los sacrificios, los holocaustos, ni los sacrificios expiatorios”, a pesar de que están prescritos por la Ley. Y luego añade: “Aquí estoy, yo vengo para hacer tu voluntad”. Así declara abolido el primer régimen para establecer el segundo.
Y en virtud de esta voluntad quedamos santificados por la oblación del cuerpo de Jesucristo, hecha de una vez para siempre.
Reflexión:
Todas las religiones son caminos ensayados por los hombres para acceder a lo divino: trayectorias frecuentemente ensombrecidas y truncadas por el pecado. Para restaurar esos caminos, recurrieron a ofrendas y sacrificios de todo tipo. Todavía hoy, en la práctica religiosa de muchas personas quedan vestigios de una espiritualidad de promesas y sacrificios con las que agradar a Dios, asegurarnos sus favores o alcanzar su perdón.
Pero hay que recordar que el cristianismo ha descubierto que Dios no acepta “sacrificios ni ofrendas, holocaustos ni víctimas expiatorias”. La única ofrenda que le agrada es una vida conforme a su voluntad. Sólo Jesús ha podido mantener una vida así. Por eso viene en nuestro apoyo, ofreciéndose por nosotros al Padre.
EVANGELIO según san Lucas 1, 26-38
El Ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era María.
El Ángel entró en su casa y la saludó, diciendo: “¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo”.
Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo.
Pero el Ángel le dijo: “No temas, María, porque Dios te ha favorecido. Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús; Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin”.
María dijo al Ángel: “¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relación con ningún hombre?”
El Ángel le respondió: “El Espíritu Santo descenderá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios. También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes, porque no hay nada imposible para Dios”.
María dijo entonces: “Yo soy la servidora del Señor, que se haga en mí según tu Palabra”.
Y el Ángel se alejó.
Reflexión:
Este texto nos presenta a la Virgen que tiene que dar una respuesta que cambiará la historia entera de la humanidad.
Benedicto XVI decía en una entrevista: «Conviene fomentar la valentía de tomar decisiones definitivas, que en realidad son las únicas que permiten crecer, caminar hacia adelante y lograr algo importante en la vida, son las únicas que no destruyen la libertad, sino que le indican la justa dirección en el espacio. Tener el valor de dar este salto —por así decir— a algo definitivo, acogiendo así plenamente la vida, es algo que me alegraría poder comunicar». María: ¡he aquí un ejemplo!
Conclusión:
La Anunciación es la revelación del misterio de la Encarnación al comienzo mismo de su cumplimiento en la tierra. El donarse salvífico que Dios hace de sí mismo y de su vida en cierto modo a toda la creación, y directamente al hombre, alcanza en el misterio de la Encarnación uno de sus vértices. En efecto, este es un vértice entre todas las donaciones de gracia en la historia del hombre y del cosmos. María es «llena de gracia», porque la Encarnación del Verbo, la unión hipostática del Hijo de Dios con la naturaleza humana, se realiza y cumple precisamente en ella. Como afirma el Concilio, María es «Madre de Dios Hijo y, por tanto, la hija predilecta del Padre y el sagrario del Espíritu Santo; con un don de gracia tan eximia, antecede con mucho a todas las criaturas celestiales y terrenas» (Lumen Gentium, 53)
Ese ‘hágase en mí’, fue dicho con todo su ser. En ella ningún pensamiento, ningún sentimiento, ninguna área o dimensión dijo no, a pesar del miedo o el desconcierto, nada en ella se opuso al plan de Dios.
¿Te das cuenta de la importancia de un sí transparente, de un sí rotundo, de un sí que abarque toda la persona? Y es que el Sí de María, ha hecho que la historia humana se contara desde un antes y un después; ese sí es el parteaguas de la humanidad, el inicio de nuestra salvación y de la instauración del Reino de Dios en el mundo.
Oración para el Tiempo de Cuaresma:
Señor Jesús, Tú que en el desierto venciste al mal, danos fuerzas para superar nuestras debilidades.
Que el ayuno nos despierte al hambre de justicia, la oración nos acerque a Tu corazón y que nuestra generosidad sea signo de fraternidad.
Acompáñanos en este camino de conversión, para que lleguemos a La Pascua con un corazón renovado. Amén.
Tomado de:
- Folleto La Misa de Cada Día
- https://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2026-03-25
- Diario Bíblico 2026. Misioneros Claretianos.
- https://oracionyliturgia.archimadrid.org/category/comentario-a-las-lecturas/
- https://www.dominicos.org/predicacion/evangelio-del-dia/hoy
- https://es.catholic.net/op/articulos/15031/anuncio-de-la-maternidad-mesinica.html
- https://evangeli.net/evangelio
Palabra de Vida Mes de Marzo.«Levántense, no tengan miedo.» Mt 17,7 https://ciudadnueva.com.ar/categoria/palabra-de-vida/