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Vive Feliz

Liturgia del 22 de Marzo 2026

Posted on marzo 22, 2026

LITURGIA DE LA PALABRA

Primera lectura

Lectura de la profecía de Ezequiel 37, 12-14

Esto dice el Señor Dios:
«Yo mismo abriré vuestros sepulcros, y os sacaré de ellos, pueblo mío, y os llevaré a la tierra de Israel.

Y cuando abra vuestros sepulcros y os saque de ellos, pueblo mío, comprenderéis que soy el Señor.

Pondré mi espíritu en vosotros y viviréis; os estableceré en vuestra tierra y comprenderéis que yo, el Señor, lo digo y lo hago -oráculo del Señor-».

Reflexión:

Este es uno de los textos más famosos del profeta del destierro en este caso, que con una parábola explica lo que significa esa visión del valle de los huesos. Debemos saber que esa visión la experimenta el profeta para hablar a los desterrados en Babilonia que se sienten muertos, en un valle de huesos donde han caído los peregrinos. La mano del Señor, y el Espíritu le llevo a contemplar… y después le impulsó a explicar lo que Dios, por el Espíritu, debería hacer: dar vida a esos huesos que representan a un pueblo “muerto”, desterrado, en el sepulcro.

Salmo 129, 1-2. 3-4ab. 4c-6. 7-8
Del Señor viene la misericordia, la redención copiosa. 

Desde lo hondo a ti grito, Señor;
Señor, escucha mi voz, estén tus oídos atentos a la voz de mi súplica. 

Si llevas cuentas de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?
Pero de ti procede el perdón, y así infundes respeto. 

Mi alma espera en el Señor,espera en su palabra;  mi alma aguarda al Señor,
más que el centinela la aurora.
Aguarde Israel al Señor, como el centinela la aurora. 

Porque del Señor viene la misericordia,  la redención copiosa;
y él redimirá a Israel de todos sus delitos. 

Reflexión:

Es te salmo es un llamado a “quitar la piedra” del pecado y la desesperanza, confiando en que Dios trae libertad y vida nueva. 

Segunda lectura del apóstol san Pablo a los Romanos 8, 8-11

Hermanos: Los que viven sujetos a la carne no pueden agradar a Dios. Pero vosotros no estáis sujetos a la carne, sino al espíritu, ya que el Espíritu de Dios habita en vosotros. El que no tiene el Espíritu de Cristo no es de Cristo.

Pues bien, si Cristo está en vosotros, el cuerpo está muerto por el pecado, pero el espíritu vive por la justificación obtenida. Si el Espíritu del que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, el que resucitó de entre los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales, por el mismo Espíritu que habita en vosotros.

Reflexion: 

Esta es  la apología más hermosa que se haya escrito sobre el Espíritu y su papel en la vida cristiana. Pablo ha logrado algo que no es posible expresar en pocas líneas. El hombre está llamado a ser hijo de Dios y esta experiencia no se logra simplemente porque sí, sino por el Espíritu de Dios, que Cristo nos ha dado. Pero si el hombre se encierra en su “yo”, en su carne, entonces vivirá su experiencia de muerte.

Evangelio según san Juan 11, 3-7. 17. 20-27. 33-45

En aquel tiempo, las hermanas de Lázaro le mandaron recado a Jesús diciendo:
«Señor, el que tú amas está enfermo».

Jesús, al oírlo, dijo:
«Esta enfermedad no es para la muerte, sino que servirá para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella».

Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. Cuando se enteró de que estaba enfermo se quedó todavía dos días donde estaba.

Solo entonces dijo a sus discípulos:
«Vamos otra vez a Judea».

Cuando Jesús llegó, Lázaro llevaba ya cuatro días enterrado. Cuando Marta se enteró de que llegaba Jesús, salió a su encuentro, mientras María se quedó en casa.

Y dijo Marta a Jesús:
«Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá».

Jesús le dijo:
«Tu hermano resucitará».

Marta respondió:
«Sé que resucitará en la resurrección en el último día».

Jesús le dijo:
«Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?».

Ella le contestó:
«Sí, Señor: yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo».

Jesús se conmovió en su espíritu, se estremeció y preguntó:
«¿Dónde lo habéis enterrado?».

Le contestaron:
«Señor, ven a verlo».

Jesús se echó a llorar. Los judíos comentaban:
«¡Cómo lo quería!».

Pero algunos dijeron:
«Y uno que le ha abierto los ojos a un ciego, ¿no podía haber impedido que este muriera?».

Jesús, conmovido de nuevo en su interior, llegó a la tumba. Era una cavidad cubierta con una losa. Dijo Jesús:
«Quitad la losa».

Marta, la hermana del muerto, le dijo:
«Señor, ya huele mal porque lleva cuatro días».

Jesús le replicó:
«¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios?»

Entonces quitaron la losa.

Jesús, levantando los ojos a lo alto, dijo:
«Padre, te doy gracias porque me has escuchado; yo sé que tú me escuchas siempre; pero lo digo por la gente que me rodea, para que crean que tú me has enviado».

Y dicho esto, gritó con voz potente:
«Lázaro, sal afuera».

El muerto salió, los pies y las manos atados con vendas, y la cara envuelta en un sudario. Jesús les dijo:
«Desatadlo y dejadlo andar».

Y muchos judíos que habían venido a casa de María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en él.

Reflexión:

Crees esto?» Esta pregunta que Jesús hace a Marta de Betania encierra una misteriosa invitación a pasar del plano formal de las certezas religiosas a la experiencia de la fe viva en Aquél que es la resurrección y la vida.

Si la muerte hace que el dolor ponga un límite a la vida, la confianza en Cristo hace que el amor pueda abrirse al horizonte de la esperanza. Y es que solo quien es capaz de esperar en el Señor y en su Palabra, será capaz de contemplar la misericordia y la redención de Dios.

La fe no anula ni evade el dolor, pero le da un sentido que permite transitarlo con esperanza en ese Dios que no defrauda a los que creen en él.

Conclusión:

Si la samaritana nos enseñaba que el bautismo era el agua capaz de saciar la sed abrasadora de la humanidad; y si el ciego de nacimiento nos mostraba que el bautismo nos donaba la fe como un nuevo modo de ver; ahora la resurrección de Lázaro nos dice que los sacramentos de la Iniciación cristiana – o el sacramento de la penitencia, para los ya bautizados- son la semilla que siembra en la muerte la vida eterna. 

 

 

 

Tomado de 

https://www.eucaristiadiaria.cl/dia.php

https://www.dominicos.org/predicacion/evangelio-del-dia/hoy/comentario-biblico/miguel-de-burgos-nunez/

 

Palabra de Vida Mes de Marzo.«Levántense, no tengan miedo.» Mt 17,7 https://ciudadnueva.com.ar/categoria/palabra-de-vida/

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