LITURGIA DE LA PALABRA
Introducción:
Hoy la liturgia nos invita a vivir las prácticas cuaresmales y así conocer la Voluntad de Dios y acercarnos a El .
En su mensaje para la Cuaresma, el Papa León XIV recuerda que “la Iglesia, con solicitud maternal, nos invita a poner de nuevo el misterio de Dios en el centro de nuestra vida, para que nuestra fe recobre su impulso y el corazón no se disperse”. Y solicita vivir este tiempo con una conversión concreta: “Pidamos la gracia de vivir una Cuaresma que haga más atento nuestro oído a Dios y a los más necesitados”. Para este camino, dos claves sencillas y exigentes: “Escuchar y ayuno”…
Este año me gustaría llamar la atención, en primer lugar, sobre la importancia de dar espacio a la Palabra a través de la escucha, ya que la disposición a escuchar es el primer signo con el que se manifiesta el deseo de entrar en relación con el otro.”
PRIMERA LECTURA del libro de Isaías 58, 1-9a
Así habla el Señor Dios: ¡Grita a voz en cuello, no te contengas, alza tu voz como una trompeta: denúnciale a mi pueblo su rebeldía y sus pecados a la casa de Jacob! Ellos me consultan día tras día y quieren conocer mis caminos, como lo haría una nación que practica la justicia y no abandona el derecho de su Dios; reclaman de mí sentencias justas, les gusta estar cerca de Dios: “¿Por qué ayunamos y Tú no lo ves, nos afligimos y Tú no lo reconoces?”
Porque ustedes, el mismo día en que ayunan, se ocupan de negocios y maltratan a su servidumbre. Ayunan para entregarse a pleitos y querellas y para golpear perversamente con el puño. No ayunen como en esos días, si quieren hacer oír su voz en las alturas. ¿Es éste acaso el ayuno que Yo amo, el día en que el hombre se aflige a sí mismo? Doblar la cabeza como un junco, tenderse sobre el cilicio y la ceniza: ¿a eso lo llamas ayuno y día aceptable al Señor?
Éste es el ayuno que Yo amo –oráculo del Señor-: soltar las cadenas injustas, desatar los lazos del yugo, dejar en libertad a los oprimidos y romper todos los yugos; compartir tu pan con el hambriento y albergar a los pobres sin techo; cubrir al que veas desnudo y no despreocuparte de tu propia carne. Entonces despuntará tu luz como la aurora, y tu llaga no tardará en cicatrizar; delante de ti avanzará tu justicia, y detrás de ti irá la gloria del Señor. Entonces llamarás, y el Señor responderá; pedirás auxilio, y Él dirá: “¡Aquí estoy!”
Reflexión:
En este comienzo de cuaresma, Isaías nos coloca magníficamente lo que puede ser el proyecto de vida para hacer el camino hacia la Pascua. El pueblo de Israel quiere conseguir “algo” de Dios, y comienzan a realizar actos religiosos para atraer el favor divino. Sin embargo lo que realizan no es del agrado de Dios, y se lo hace saber por medio del profeta que habla, interpreta e interpela al pueblo.
Les presenta dos realidades contrapuestas:
1º El ayuno (falso) que Dios rechaza: un ayuno vacío, externo, que no conlleva una modificación del corazón, que creen estar dando gloria Dios al mismo tiempo que son injustos, engañan y mienten a su prójimo… Dios no puede estar de acuerdo con este actuar del pueblo.
2º El ayuno (verdadero) que agrada y quiere Dios: se centra en actitudes y actos que nos hacen recordar el texto de Mateo (Mt 25,35ss) del juicio final, donde Jesús va valorando a unos y a otros.
La lectura termina con una maravillosa promesa de esperanza. Para que se haga efectiva, solo tenemos que hacer, no bloquear el camino ni colocar obstáculos que se interpongan a lo que Dios quiere entregarnos. Podemos comenzar esta cuaresma respondiendo a la pregunta: ¿Cómo está el camino que he comenzado a transitar este miércoles de ceniza para poder llegar con Jesús a la Pascua?
SALMO RESPONSORIAL 50, 3-6a. 18-19
¡Tú no desprecias un corazón contrito, Señor!
¡Ten piedad de mí, Señor, por tu bondad, por tu gran compasión, borra mis faltas! ¡Lávame totalmente de mi culpa, y purifícame de mi pecado!
Porque yo reconozco mis faltas y mi pecado está siempre ante mí. Contra ti, contra ti solo pequé e hice lo que es malo a tus ojos.
Los sacrificios no te satisfacen; si ofrezco un holocausto, no lo aceptas: mi sacrificio es un espíritu contrito, Tú no desprecias el corazón contrito y humillado.
Reflexión:
El Salmista enfatiza que Dios no busca ritos externos ni sacrificios materiales, sino una verdadera conversión interior. La “ceniza” simboliza la fragilidad humana y la humildad; Dios anhela un corazón contrito (arrepentido) y humillado, ofreciendo su misericordia en lugar de rechazar el pecado
EVANGELIO según san Mateo 9, 14-15
Se acercaron a Jesús los discípulos de Juan el Bautista y le dijeron: “¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos mucho mientras que tus discípulos no ayunan?”
Jesús les respondió: “¿Acaso los amigos del esposo pueden estar tristes mientras el esposo está con ellos? Llegará el momento en que el esposo les será quitado, y entonces ayunarán”.
Reflexión:
El texto inicia cuando los discípulos de Juan se le acercan a Jesús, preguntándole: ¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan?»
Jesús nos recuerda que llegará el tiempo de ayunar cuando el esposo sea quitado, esto nos habla de esos momentos de desierto o de prueba donde sentimos que Dios está lejos y es ahí donde el sacrificio cobra sentido para ayudarnos a buscarlo con más intensidad.
El gran problema de un voraz es que no puede amar, y su hambre no tiene fondo. Porque el que ama espera, respeta, reflexiona, es lento, tiene tiempo, dosifica. A todo eso se refiere hoy el Señor en el Evangelio. A Jesús, cuando le preguntan por el ayuno de sus discípulos, se refiere directamente al amor, “llegarán días en que les arrebatarán al esposo, y entonces ayunarán”. No habla de que los discípulos empezarán a privarse de pan, sino que les dolerá la ausencia del Amigo, como a quien le duele el estómago después de diez días de ayuno. Ése será verdaderamente su ayuno.
Continua el Papa: ” … para que el ayuno conserve su verdad evangélica y evite la tentación de enorgullecer el corazón, debe vivirse siempre con fe y humildad. Exige permanecer arraigado en la comunión con el Señor, porque «no ayuna de verdad quien no sabe alimentarse de la Palabra de Dios».
En cuanto signo visible de nuestro compromiso interior de alejarnos, con la ayuda de la gracia, del pecado y del mal, el ayuno debe incluir también otras formas de privación destinadas a hacernos adquirir un estilo de vida más sobrio, ya que « sólo la austeridad hace fuerte y auténtica la vida cristiana». Por eso, me gustaría invitarles a una forma de abstinencia muy concreta y a menudo poco apreciada, es decir, la de abstenerse de utilizar palabras que afectan y lastiman a nuestro prójimo. Empecemos a desarmar el lenguaje, renunciando a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a hablar mal de quienes están ausentes y no pueden defenderse, a las calumnias. Esforcémonos, en cambio, por aprender a medir las palabras y a cultivar la amabilidad: en la familia, entre amigos, en el lugar de trabajo, en las redes sociales, en los debates políticos, en los medios de comunicación y en las comunidades cristianas. Entonces, muchas palabras de odio darán paso a palabras de esperanza y paz.
Conclusión:
Buscando este sentido profundo, nos podemos preguntar: ¿cuál es el verdadero ayuno? Ya el profeta Isaías, en la primera lectura de hoy, comenta cuál es el ayuno que Dios aprecia: «Partir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, cubrir a quien ves desnudo y no desentenderte de los tuyos. Entonces surgirá tu luz como la aurora, enseguida se curarán tus heridas, ante ti marchará la justicia, detrás de ti la gloria del Señor» .
Es muy común que en nuestra vida espiritual nos perdamos en las formas y en los sacrificios externos, olvidando el verdadero sentido de nuestra devoción ya que reemos que nuestra fe se mide solo por cuánto nos sacrificamos, por cuántas normas cumplimos o por qué tan formales nos vemos cuando rezamos o cuando estamos en la iglesia. Sin embargo, Jesús nos invita a mirar más allá de la ley y a enfocarnos más en la relación personal con Él, recordándonos que la vida cristiana no es una carga de obligaciones, sino una respuesta de amor a su llamado.
Recuerda a Dios le gusta y espera de nosotros todo aquello que nos lleva al amor auténtico con nuestros hermanos, pr este debemos asumir el llamado a comprometernos con la justicia, involucrándonos con causas sociales y defender los derechos humanos, empezando por los de los más necesitados.
Así nos lo pide el Papa: “Queridos hermanos, pidamos la gracia de vivir una Cuaresma que haga más atento nuestro oído a Dios y a los más necesitados. Pidamos la fuerza de un ayuno que alcance también a la lengua, para que disminuyan las palabras que hieren y crezca el espacio para la voz de los demás. Y comprometámonos para que nuestras comunidades se conviertan en lugares donde el grito de los que sufren encuentre acogida y la escucha genere caminos de liberación, haciéndonos más dispuestos y diligentes para contribuir a edificar la civilización del amor.”
Oración para el Tiempo de Adviento:
Tu que en el desierto venciste el mal, danos fuerza para superar nuestras debilidades.
Que el ayuno nos despierte al hambre de justicia, la oración nos acerque a tu corazón y nuestra generosidad sea signo de fraternidad.
Acompáñanos en este camino de conversión, para que lleguemos a la Pascua con un corazón renovado. Amén
Tomado de:
- Folleto La Misa de Cada Día.
- https://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2026-02-20
- Diario Bíblico 2026. Misioneros Claretianos.
- https://www.humandevelopment.va/es/news/2026/cuaresma-2026-mensaje-de-papa-leon-xiv.html
- https://oracionyliturgia.archimadrid.org/2026/02/20/el-otro-ayuno/
- https://www.dominicos.org/predicacion/evangelio-del-dia/hoy
- https://www.evangelizacion.org.mx/evangelio-de-hoy
- https://evangeli.net/evangelio
- https://www.facebook.com/arquidiocesismx/posts/al-salmo-51-50-
Palabra de Vida Mes de Febrero: «Mira que hago nuevas todas las cosas» (Ap 21, 5). https://ciudadnueva.com.ar/categoria/palabra-de-vida/