- Is 49, 8-15
- Sal 144
- Jn 5, 17-30
Hoy la liturgia nos habla de salir, de ir hacia la Luz, Se trata, como nos dice el Papa Francisco, de una invitación a descubrir la calidad de la fe, conscientes de que esta es un don. Nadie merece la fe. Nadie la puede comprar. Háganse la pregunta: ¿Mi fe en Jesucristo me lleva a la humillación? No digo a la humildad: a la humillación, al arrepentimiento, a la oración que pide: Perdóname, Señor, y que es capaz de dar testimonio.
La Cuaresma es un buen momento para examinar nuestra relación con el Padre. Tal vez estemos atravesando un mal momento, quizá nuestras ocupaciones diarias nos tengan alejados de las cosas de Dios. La vida no es fácil y podemos caer en el desánimo pero el Señor siempre está ahí y nos dice “Salid… venid a la Luz”. Las palabras que el profeta Isaías dirige a la ciudad santa de Jerusalén nos invitan levantarnos, a salir; a salir de nuestras clausuras, a salir de nosotros mismos, y a reconocer el esplendor de la luz que ilumina nuestras vidas.
“Cerca está el Señor de los que lo invocan…”, como dice el Salmo de hoy. Aprovechemos este tiempo para meditar ante el Sagrario y pongamos nuestra vida en las manos del Padre con la seguridad de que Él cuidará de nosotros.
Las palabras de Jesús en el evangelio de hoy no dejan lugar a ninguna duda. Ponen nuestra mirada muy alta, en el cielo y en la vida eterna. La lectura del Antiguo Testamento, Isaías, contiene una de las frases más preciosas de la escritura: «¿Puede una madre olvidar al niño que amamanta, no tener compasión del hijo de sus entrañas? Pues aunque ella se olvidara, yo no te olvidaré?»
Un Dios que así habla, ¿dejará morir y caer en el olvido a sus hijos? Frente a la idea antigua de un Dios duro, terrible y lejano, el Profeta nos presenta a un verdadero Padre cercano y cariñoso que cuida de los hombres: “Alégrate tierra… porque el Señor consuela a su pueblo.
La gran osadía de Jesús, para los judíos, es llamar a Dios Padre; sin embargo la fuente de todo lo que Cristo hacía en su vida, dependía de su unión con el Padre, y esta unión se daba por el frecuente ejercicio de la oración en su vida. Solamente así, Cristo tenía las fuerzas necesarias para responder a las exigencias de su misión.
Lo decisivo en nuestras vidas es la manera en que nos colocamos ante el Creador, pues dependemos radicalmente de Él. Cristo, al venir a este mundo nos enseñó cómo tratar con nuestro Padre Creador. También nosotros, si queremos descubrir lo que Dios quiere en nuestras vidas y tener las fuerzas para cumplirlo, tenemos que estar junto a Dios para pedirle su gracia.
Oremos con el Papa por el Jubileo 2025: Señor, Padre que estás en el cielo, la fe que nos has donado en tu Hijo Jesucristo, nuestro hermano, y la llama de caridad infundida en nuestros corazones por el Espíritu Santo, despierten en nosotros la bienaventurada esperanza en la venida de tu Reino.
Tu gracia nos transforme en dedicados cultivadores de las semillas del Evangelio que fermenten la humanidad y el cosmos, en espera confiada de los cielos nuevos y de la tierra nueva, cuando vencidas las fuerzas del mal, se manifestará para siempre tu gloria.
La gracia del Jubileo reavive en nosotros, Peregrinos de Esperanza, el anhelo de los bienes celestiales y derrame en el mundo entero la alegría y La Paz de nuestro Redentor.
A ti, Dios bendito eternamente, sea la alabanza y la gloria por los siglos.
Amén.
Tomado de:
- Folleto La Misa de Cada Día.
- Diario Bíblico 2025. Misioneros Claretianos.
- https://www.iubilaeum2025.va/es/giubileo-2025/preghiera.html.
- https://es.catholic.net/op/articulos/14356/cat/565/jesus-siempre-en-union-con-el-padre.html#modal
- https://oracionyliturgia.archimadrid.org/2025/04/02/vida-eterna/
- https://www.dominicos.org/predicacion/evangelio-del-dia/hoy/
Palabra de Vida Mes Abril: “Yo estoy por hacer algo nuevo: ya está germinando, ¿no se dan cuenta?” (Is 43, 19) https://ciudadnueva.com.ar/categoria/palabra-de-vida/
Recopilado por Rosa Otárola D, /
Abril 2025.
“Piensa bien, haz el bien, actúa bien y todo te saldra bien”
Sor Evelia 08/01/2013.