LITURGIA DE LA PALABRA
Introducción:
La intención teológica de estos tres domingos iniciales es presentar la figura de Jesús, centro absoluto de todas nuestras celebraciones de cada día del año. De esta manera, la liturgia nos muestra inequívocamente cuál es su centro, y cuál la misión de la Iglesia, a saber, la de presentar al mundo la figura de Cristo, su Señor.
La presentación de Cristo de este domingo se realiza con un gran título cristológico, muy importante, que quizá convendría explicitar hoy, dado que siempre está presente en nuestras celebraciones. Juan se refiere al Señor como «Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo». En la celebración se trata de una aclamación que acompaña el gesto de la fracción del pan, de enorme importancia, al punto que este gesto dio origen a la primera denominación de la santa Misa.
Los estudios bíblicos explican que Juan Bautista emplea este título aludiendo al sacrificio perpetuo que se realizaba en el templo de Jerusalén dos veces al día: por la mañana y por la tarde. Este ritual se realizaba sacrificando un cordero y su objetivo era la purificación de los pecados del pueblo. Hay muchas conexiones entre ese rito y la narración de la pasión de Cristo, tal como la narra el cuarto evangelio, y que aquí no cabe explicitar. Pero vale la pena considerarlo, pues trae a nuestra celebración la fisonomía esencial del ministerio de Jesús en medio nuestro, el de ser víctima, sacerdote, y altar.
La fisonomía de Cristo se completa este domingo con la lectura del profeta Isaías, que habla del Cristo como quien ha sido constituido como Servidor, y más aún, como «Luz de las naciones». Si unimos lo anterior con la carta de san Pablo, que se presenta como apóstol de Jesucristo, «Señor», nuestra celebración se reviste de un marcado carácter cristológico. Todo ello nos indica que hoy, más que nunca, la homilía no versará tanto sobre un «tema», cuanto sobre una persona: Jesucristo.
PRIMERA LECTURA del libro de Isaías 49, 3-6
El Señor me dijo: “Tú eres mi Servidor, Israel, por ti Yo me glorificaré”. Pero yo dije: “En vano me fatigué, para nada, inútilmente, he gastado mi fuerza”. Sin embargo, mi derecho está junto al Señor y mi retribución, junto a mi Dios. Y ahora, habla el Señor, el que me formó desde el vientre materno para que Yo sea su Servidor, para hacer que Jacob vuelva a Él y se le reúna Israel. Yo soy valioso a los ojos del Señor y mi Dios ha sido mi fortaleza. Él dice: “Es demasiado poco que seas mi Servidor para restaurar a las tribus de Jacob y hacer volver a los sobrevivientes de Israel; Yo te destino a ser la luz de las naciones, para que llegue mi salvación hasta los confines de la tierra”.
Reflexión:
El profeta Isaías, en sus palabras dirigidas al pueblo de Israrl, transmite un mensajelleno de esperanza y exhortación. El Señor le encomienda: te haré luz de las naciones; ¿para qué?, para que “mi salvación alcance hasta los confines de la tierra”.
El descubrimiento de la misión del siervo para ser luz de los pueblos le llega después de una crisis, y es por la misión por lo que la vocación de este misterioso personaje sale fortalecida; la crisis de identidad se cura anunciando salvación. Eso es lo propio de un verdadero profeta de Dios. Estas palabras son las que justifican verdaderamente la elección de nuestro texto (del canto 2º) para el día de hoy, porque esa misión para el “siervo desconocido”, es reunir al pueblo, a los pueblos dispersos para que la salvación de Dios llegue a todos los confines de la tierra. Esta misión la vieron los primeros cristianos realizada en la misión de Jesús de Nazaret: luz de salvación para todos los pueblos, para la humanidad.
SALMO RESPONSORIAL 39, 2. 4ab. 7-10
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
Esperé confiadamente en el Señor: Él se inclinó hacia mí y escuchó mi clamor. Puso en mi boca un canto nuevo, un himno a nuestro Dios.
Tú no quisiste víctima ni oblación; pero me diste un oído atento; no pediste holocaustos ni sacrificios, entonces dije: “Aquí estoy”.
“En el libro de la Ley está escrito lo que tengo que hacer: yo amo, Dios mío, tu voluntad, y tu ley está en mi corazón”.
Proclamé gozosamente tu justicia en la gran asamblea; no, no mantuve cerrados mis labios, Tú lo sabes, Señor.
Reflexión:
Este Salmo se le compara con los poemas del Servidor, en él se expresa la Fe auténtica por la que uno obecede al Señor y se somete a su Voluntad.
SEGUNDA LECTURA de la primera carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto 1, 1-3
Pablo, llamado a ser Apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Sóstenes, saludan a la Iglesia de Dios que reside en Corinto, a los que han sido santificados en Cristo Jesús y llamados a ser santos, junto con todos aquéllos que en cualquier parte invocan el nombre de Jesucristo, nuestro Señor, Señor de ellos y nuestro.
Llegue a ustedes la gracia y la paz que proceden de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo.
Reflexión:
Este paasaje, inaugura hoy las lecturas de los siguientes domingos. Tendremos ocasión de volver sobre ella, porque serán hilo conductor hasta los domingos de Cuaresma. Esta carta de San Pablo a la comunidad de Corinto, en Grecia, en Acaya concretamente, una de las ciudades más importantes donde el Apóstol predica el cristianismo, es una de las más importantes de Pablo. Estamos ante un escrito lleno de contrastes, de urgencias, de consultas, de decisiones apostólicas. En aquella Iglesia se estaban produciendo serios problemas y desórdenes. Había personas que cuestionaban la autoridad del apóstol Pablo y estaban causando serios problemas a la comunidad. Pablo deja claro su rol y su llamamiento: «llamado por la voluntad de Dios para ser apóstol». Luego les desea gracia y paz de Dios Padre y del Señor Jesucristo.
EVANGELIO según san Juan 1, 29-34
Juan Bautista vio acercarse a Jesús y dijo: “Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. A Él me refería, cuando dije:
Después de mí viene un hombre que me precede, porque existía antes que yo. Yo no lo conocía, pero he venido a bautizar con agua para que Él fuera manifestado a Israel”.
Y Juan dio este testimonio: “He visto al Espíritu descender del cielo en forma de paloma y permanecer sobre Él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: “Aquél sobre el que veas descender el Espíritu y permanecer sobre Él, ése es el que bautiza en el Espíritu Santo”.
Yo lo he visto y doy testimonio de que Él es el Hijo de Dios”.
Reflexión:
No dudemos de que, cuando Juan dijo «he ahí el Cordero de Dios», todos entendieron qué quería decir, ya que el “cordero” es una metáfora de carácter mesiánico que habían usado los profetas, principalmente Isaías, y que era bien conocida por todos los buenos israelitas.
Por otro lado, el cordero es el animalito que los israelitas sacrifican para rememorar la pascua, la liberación de la esclavitud de Egipto. La cena pascual consiste en comer un cordero.
Jesús es el Mesías porque cumple estas diecisiete profecías del Antiguo Testamento’. Y digo esto porque hoy en nuestra Iglesia nos hemos quedado con estas ideas sobre la fe: todo referido a la catequesis infantil en la que se nos explicó el catecismo, pero no se nos mostró cómo podemos seguir al Cordero de Dios.
Y es que para ello es necesario, como lo vemos hoy en san Juan Bautista: tener un testigo. San Juan ve a Jesús, lo reconoce y lo proclama: ‘Yo vi el Espíritu bajar del cielo como paloma y posarse sobre Él’. Es decir, Juan es un testigo que ha visto y que ahora habla de lo que ha visto
San Juan Pablo II, urgiéndonos a vivir en la gracia que el Cordero nos ha ganado, nos dice: «Comprometeos a vivir en gracia. Jesús ha nacido en Belén precisamente para eso (…). vivir en gracia es la dignidad suprema, es la alegría inefable, es garantía de paz, es un ideal maravilloso»
Conclusión y Oración:
La gran lección de la liturgia de este domingo, es que necesitamos que alguien nos presente a Jesús. De El dice proféticamente Isaías: «Tú eres mi siervo…» pues solo en él se hizo realidad lo que significaba ese nombre de «Israel.» De él dijo el Bautista: «Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.» Necesitamos que nos presenten a Cristo porque a través de esa presentación llegamos a saber qué puede hacer por nosotros este Cristo a quien seguimos.Otra lección de este domingo a través de sus lecturas es que necesitamos que alguien nos presente a Jesús. De él dice proféticamente Isaías: «Tú eres mi siervo…» pues solo en él se hizo realidad lo que significaba ese nombre de «Israel.» De él dijo el Bautista: «Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.» Necesitamos que nos presenten a Cristo porque a través de esa presentación llegamos a saber qué puede hacer por nosotros este Cristo a quien seguimos.» pues solo en él se hizo realidad lo que significaba ese nombre de «Israel.» De él dijo el Bautista: «Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.» Necesitamos que nos presenten a Cristo porque a través de esa presentación llegamos a saber qué puede hacer por nosotros este Cristo a quien seguimos.
Cada vez que asistimos a la Santa Misa, el sacerdote eleva el Cuerpo y la Sangre de Jesús y dice: «He aquí el Cordero de Dios…». En ese momento, contemplamos a Jesús, realmente presente. En ese momento, somos invitados a participar del mayor de los misterios. Jesucristo está verdaderamente presente, con su cuerpo, sangre, alma y divinidad, en cada eucaristía, y se nos invita a recibirlo.
Oremos al Señor, nuestro Padre, de quien recibimos todas las gracias por nosotros, nuestras comunidades, familias y organizaciones, para que en la búsqueda de la Voluntad de Dios, descubramos el sentido cristiano de la vida.
Tomado de:
- Folleto La Misa de Cada Día
- Diario Bíblico 2026. Misioneros Claretianos.
- Biblia Latinoamericana.
- https://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2026-01-18
- https://oracionyliturgia.archimadrid.org/2026/01/18/este-es-el-cordero-de-dios-que-quita-el-pecado-del-mundo/
- https://evangeli.net/evangelio
- https://www.evangelizacion.org.mx/evangelio-de-hoy
- https://www.dominicos.org/predicacion/evangelio-del-dia/hoy/comentario-biblico/miguel-de-burgos-nunez/
Palabra de Vida Mes de Enero “Hay un solo Cuerpo y un solo Espíritu, así como hay una misma esperanza, a la que ustedes han sido llamados, de acuerdo con la vocación recibida.” (Ef 4, 4) https://ciudadnueva.com.ar/categoria/palabra-de-vida/