- Gen 15, 5-12. 17-18
- Sal 26
- Flp 3, 17 -4,1
- Lc 9, 28b- 36
Las lecturas de este segundo domingo de Cuaresma están enmarcadas en unos simbolismos que son propios de unos tiempos lejanos, donde lo religioso, lo legendario, lo mítico y lo real se dan cita en la búsqueda constante por transformar aquellos aspectos de nuestra vida que se interponen en nuestra conversión.
La primera lectura, nos presenta a Abrahán al que se le da a contar las estrellas del cielo para significar que todos los que se fíen de Dios serán su pueblo, su familia. Eso es lo que se quiere representar muy especialmente y ese es el sentido de la “alianza” que Dios hace con él; escogido para para sembrar la simiente de lo que será el pueblo de la Alianza . Un pueblo llamado a dar testimonio del amor y la misericordia de Dios. Pueblo significado en las dos mitades de los animales sacrificados. Dios pone su parte y espera que cada uno de cada unos de sus hijos e hijas el compromiso de vivir en comunión con El y en armonía con todo lo creado.
San Pablo, en la segunda lectura, invita a la comunidad a que sea imitadora de sus sentimientos, y no seguidora de sus adversarios, que son enemigos de la cruz de Cristo. Porque es la cruz de Cristo, a pesar de su aparente fracaso, lo único que nos garantiza una vida verdadera, una vida que va más allá de la muerte, y que nos hará ciudadanos del cielo. El Dios de la cruz es el único que puede transformar nuestra historia, nuestros anhelos, nuestros fracasos, nuestra debilidad en un grito de libertad y de vida más allá de esta historia, porque es el único Dios que se ha comprometido con la humanidad.
Hoy es el domingo de la Transfiguración, este domingo de “descanso” que nos da la liturgia de la Cuaresma para contemplar, gozarnos de nuestro entorno y admirarnos de Dios.
Nos explica el Papa Francisco que Pedro, Juan y Santiago se adormecen antes de que comience la Transfiguración, es decir, justo cuando Jesús está en oración. Sucederá lo mismo en Getsemaní. Evidentemente era una oración que se prolongaba, en silencio y recogimiento. Podemos pensar que al principio ellos también estaban rezando, hasta que prevaleció el cansancio, el sueño. (…) mantener el corazón despierto no depende solo de nosotros: es una gracia, y hay que pedirla. Los tres discípulos del Evangelio así lo demuestran: eran buenos, habían seguido a Jesús al monte, pero solo con sus fuerzas no conseguían mantenerse despiertos. Nos sucede también a nosotros. Pero se despiertan justo durante la Transfiguración. Podemos pensar que fue la luz de Jesús la que los despertó. Como ellos, también nosotros necesitamos la luz de Dios, que nos hace ver las cosas de otra manera; nos atrae, nos despierta, reaviva el deseo y la fuerza de rezar, de mirar dentro de nosotros y dedicar tiempo a los demás. Podemos vencer la fatiga del cuerpo con la fuerza del Espíritu de Dios.”
Tal vez nosotros, hayamos empezado con fuerza la cuaresma, pero la hayamos empezado solos. Hicimos buenos propósitos en los que vamos flaqueando, intentamos seguir una buena ruta pero nos damos cuenta que, al intentar coger un atajo, nos estamos perdiendo o hemos cambiado la cima inicial por una más accesible. Eso ocurre por empezar solos, aunque creamos que nos arropa nuestra “comunidad.” La Cuaresma se vive siguiendo a Cristo: nos llevará al monte de la transfiguración o al monte del Gólgota, sentiremos la alegría de vernos curados o la tristeza de la muerte de Lázaro, nos encontraremos sedientos junto al pozo con la samaritana o beberemos de los torrentes de agua viva,…
“Espera en el Señor, sé valiente, ten ánimo, espera en el Señor”, nos dice el Salmista. Sé muchas cosas de ti, e incluso llegué a creer que me bastaba con lo que sabía y que eso era todo lo que yo podía dar de mí. Ahora me toca esperar con paciencia, deseo y amor y así lo hago con todo corazón.
Oremos con el Papa Francisco por el Jubileo 2025: Señor, Padre que estás en el cielo, la fe que nos has donado en tu Hijo Jesucristo, nuestro hermano, y la llama de caridad infundida en nuestros corazones por el Espíritu Santo, despierten en nosotros la bienaventurada esperanza en la venida de tu Reino.
Tu gracia nos transforme en dedicados cultivadores de las semillas del Evangelio que fermenten la humanidad y el cosmos, en espera confiada de los cielos nuevos y de la tierra nueva, cuando vencidas las fuerzas del mal, se manifestará para siempre tu gloria.
La gracia del Jubileo reavive en nosotros, Peregrinos de Esperanza, el anhelo de los bienes celestiales y derrame en el mundo entero la alegría y La Paz de nuestro Redentor.
A ti, Dios bendito eternamente, sea la alabanza y la gloria por los siglos.
Amén.
Tomado de:
- Folleto La Misa de Cada Día.
- Diario Bíblico 2025. Misioneros Claretianos.
- Libro Busco Tu Rostro, autor Carlos G. Vallés.
- https://www.iubilaeum2025.va/es/giubileo-2025/preghiera.html.
- https://www.vaticannews.va/es/evangelio-de-hoy/2025/03/16.html
- https://oracionyliturgia.archimadrid.org/2025/03/16/no-es-bueno-ir-solos-3/
- https://oracionyliturgia.archimadrid.org/2025/03/16/no-es-bueno-ir-solos-3/
Palabra de Vida Mes Marzo “¿Por qué miras la paja que hay en el ojo de tu hermano y no ves la viga que está en el tuyo?” (Lc 6, 41) https://ciudadnueva.com.ar/marzo-2025/
Recopilado por Rosa Otárola D, /
Marzo 2025.
“Piensa bien, haz el bien, actúa bien y todo te saldra bien”
Sor Evelia 08/01/2013.