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Liturgia del 15 de febrero 2026. El Don de la Libertad

Posted on febrero 15, 2026febrero 14, 2026

 

 

LITURGIA DE LA PALABRA

Introducción

El don de la libertad, es uno de los que más nos hacen semejantes a Dios. Sin embargo, es precisamente en ella donde reside la grandeza de nuestra vocación: asumir lo que somos plenamente y, en ese camino, experimentar un encuentro auténtico con Dios y los demás como lo iremos meditando en las lecturas de hoy. 

Con esta celebración llegamos al último domingo de esta primera parte del Tiempo Ordinario. Ya el miércoles iniciaremos el importante tiempo litúrgico de Cuaresma, con el Miércoles de Ceniza. 

 

PRIMERA LECTURA del libro del Eclesiástico 15, 15-20

Si quieres, puedes observar los mandamientos y cumplir fielmente lo que agrada al Señor. Él puso ante ti el fuego y el agua: hacia lo que quieras, extenderás tu mano. Ante los hombres están la vida y la muerte: a cada uno se le dará lo que prefiera. Porque grande es la sabiduría del Señor, Él es fuerte y poderoso, y ve todas las cosas. Sus ojos están fijos en aquellos que lo temen y Él conoce todas las obras del hombre. A nadie le ordenó ser impío ni dio a nadie autorización para pecar.

Reflexión:

Este texto nos describe claramente esta realidad que hablamos en la introducción; el ser humano puede elegir entre el bien y el mal, entre la vida y la muerte, pero esta libertad conlleva una responsabilidad de nuestra parte, no podemos culpara a los demás, ni siquiera a Dios por nuestras elecciones; somos responsables de las decisiones que tomamos. 

Esa responsabilidad surge del corazón, desde donde brotan nuestras verdaderas intenciones y deseos. Debemos, pues, elegir la integridad de la totalidad de nuestra existencia y de nuestras posibilidades y, desde ellas, valorar con sabiduría que hemos sido creados, no para el mal, sino para el bien, porque eso es lo que Dios ha puesto en nuestros corazones.

 

SALMO RESPONSORIAL 118, 1-2. 4-5. 17-18. 33-34

 Felices los que siguen la ley del Señor.

Felices los que van por un camino intachable, los que siguen la ley del Señor. Felices los que cumplen sus prescripciones y lo buscan de todo corazón. 

Tú promulgaste tus mandamientos para que se cumplieran íntegramente. ¡Ojalá yo me mantenga firme en la observancia de tus preceptos! 

Sé bueno con tu servidor, para que yo viva y pueda cumplir tu palabra. Abre mis ojos, para que contemple las maravillas de tu ley. 

Muéstrame, Señor, el camino de tus preceptos, y yo los cumpliré a la perfección. Instrúyeme, para que observe tu ley y la cumpla de todo corazón. 

Reflexión:

El salmista se extasía ante las excelencias de la Ley, que refleja la voluntad divina para con los hombres, por su parte, debe pronunciar ese versículo responsorial con gran satisfacción, pues debe brotar de un corazón convencido de lo que dice.

Por ello, para el salmista, el Señor, es el objeto constante de su meditación y a ella procura conformar totalmente su vida. El orante, se siente débil y reconoce sus caídas, y, sobre todo, confiesa la necesidad de la gracia divina para mantener su fidelidad integral a la Ley. Por eso, constantemente afloran a sus labios los gritos de socorro y de súplica para no desviarse del verdadero sendero señalado por ella en la vida.

El cumplimiento de la Ley otorga ya una satisfacción íntima al alma piadosa: da ciencia, prudencia, sabiduría para conducirse en la vida, y, al mismo tiempo, procura consuelo, alegría íntima y conciencia tranquila.

 

SEGUNDA LECTURAde la primera carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto 2, 6-10

Hermanos:

Es verdad que anunciamos una sabiduría entre aquéllos que son personas espiritualmente maduras, pero no la sabiduría de este mundo ni la que ostentan los dominadores de este mundo, condenados a la destrucción.

Lo que anunciamos es una sabiduría de Dios, misteriosa y secreta, que Él preparó para nuestra gloria antes que existiera el mundo; aquélla que ninguno de los dominadores de este mundo alcanzó a conocer, porque si la hubieran conocido no habrían crucificado al Señor de la gloria. Nosotros anunciamos, como dice la Escritura, “lo que nadie vio ni oyó y ni siquiera pudo pensar, aquello que Dios preparó para los que lo aman”.

Dios nos reveló todo esto por medio del Espíritu, porque el Espíritu lo penetra todo, hasta lo más íntimo de Dios.

Reflexión:

San Pablo añade a nuestra reflexión una dimensión aún más profunda: la sabiduría de Dios, es distinta de la sabiduría del mundo. Esta sabiduría revela el verdadero sentido de nuestra verdadera libertad y guía nuestras decisiones, iluminándolas con la luz del Espíritu Santo.

Esa sabiduría, además, se explica desde la cruz, desde el fracaso de quien más nos ha hecho admirar el “misterio de Dios”. Pero en este mundo domina el triunfo a costa de lo que sea, el buen vivir, aunque al final todos los que así piensan se encuentren con las manos vacías. Pablo sabía que tenía en contra todo ese mundo de sabios y entendidos al anunciar el misterio de Dios, pero se atreve con ello y así se lo hace ver a su comunidad. Sabe que lo que anuncia tiene su peso en oro, pero no reluce ante el mundo.

 

EVANGELIO según san Mateo 5, 17-37

Jesús dijo a sus discípulos:

No piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: Yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento.

Les aseguro que no quedarán ni una i ni una coma de la Ley sin cumplirse, antes que desaparezcan el cielo y la tierra.

El que no cumpla el más pequeño de estos mandamientos, y enseñe a los otros a hacer lo mismo, será considerado el menor en el Reino de los Cielos. En cambio, el que los cumpla y enseñe, será considerado grande en el Reino de los Cielos.

Les aseguro que si la justicia de ustedes no es superior a la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos.

Ustedes han oído que se dijo a los antepasados: “No matarás, y el que mata, debe ser llevado ante el tribunal”. Pero Yo les digo que todo aquél que se irrita contra su hermano, merece ser condenado por un tribunal. Y todo aquél que lo insulta, merece ser castigado por el Tribunal. Y el que lo maldice, merece el infierno.

Por lo tanto, si al presentar tu ofrenda en el altar, te acuerdas de que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda ante el altar, ve a reconciliarte con tu hermano, y sólo entonces vuelve a presentar tu ofrenda.

Trata de llegar en seguida a un acuerdo con tu adversario, mientras vas caminando con él, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al guardia, y te pongan preso. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo.

Ustedes han oído que se dijo: “No cometerás adulterio”. Pero Yo les digo: El que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón.

Si tu ojo derecho es para ti una ocasión de pecado, arráncalo y arrójalo lejos de ti: es preferible que se pierda uno solo de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado al infierno. Y si tu mano derecha es para ti una ocasión de pecado, córtala y arrójala lejos de ti: es preferible que se pierda uno solo de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado al infierno.

También se dijo: “El que se divorcia de su mujer, debe darle una declaración de divorcio”. Pero Yo les digo: El que se divorcia de su mujer, excepto en caso de unión ilegal, la expone a cometer adulterio; y el que se casa con  una mujer abandonada por su marido, comete adulterio.

Ustedes han oído también que se dijo a los antepasados: “No jurarás falsamente, y cumplirás los juramentos hechos al Señor”. Pero Yo les digo que no juren de ningún modo: ni por el cielo, porque es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la Ciudad del gran Rey. No jures tampoco por tu cabeza, porque no puedes convertir en blanco o negro uno solo de tus cabellos.

Cuando ustedes digan “sí”, que sea sí, y cuando digan “no”, que sea no. Todo lo que se dice de más, viene del Maligno.

Refleción:

En el Evangelio, Jesús hace referencia a aquello que consideramos el resumen del código moral del Antiguo Testamento: los mandamientos de la Ley de Dios. Según el pensamiento de Jesús, la Ley no consiste en principios meramente externos. No. La Ley no es una imposición venida de fuera. Todo lo contrario. En verdad, la Ley de Dios corresponde al ideal de perfección que está radicado en el corazón de cada hombre. Esta es la razón por la cual el cumplidor de los mandamientos no solamente se siente realizado en sus aspiraciones humanas, sino también alcanza la perfección del cristianismo, o, en las palabras de Jesús, alcanza la perfección del reino de Dios: «El que los observe y los enseñe, ése será grande en el Reino de los Cielos»

En la interpretación de Jesús, la Ley es ampliada hasta las últimas consecuencias: el respeto por la vida está unido a la erradicación del odio, de la venganza y de la ofensa; la castidad del cuerpo pasa por la fidelidad y por la indisolubilidad, la verdad de la palabra dada pasa por el respeto a los pactos.

Al cumplir la Ley, afirma el Vaticano II: Jesús «manifiesta con plenitud el hombre al propio hombre, y a la vez le muestra con claridad su altísima vocación». Por eso, como  nos explicaba el Papa Benedicto XVI. “La novedad de Jesús consiste, esencialmente, en el hecho que El mismo «llena» los mandamientos con el amor de Dios, con la fuerza del Espíritu Santo que habita en él. Y nosotros, a través de la fe en Cristo, podemos abrirnos a la acción del Espíritu Santo, que nos hace capaces de vivir el amor divino. Por eso todo precepto se convierte en verdadero como exigencia de amor, y todos se reúnen en un único mandamiento: ama a Dios con todo el corazón y ama al prójimo como a ti mismo.

Conclusión y Oración: 

Entonces, podremos concluír que lo más perfecto no es aquello que cumple los requisitos legales pormenorizadamente, sino lo que renueva verdaderamente la vida, la felicidad. Esa es la propuesta catequética de Mateo a su comunidad, en la que se intuye, claramente, que no se pueden justificar actitudes porque estén legalizadas. Sucede, a veces, que lo que está legalizado es injusto. Y contra ello está la justicia del Reino.

La propuesta de Jesús para hoy es una invitación a la verdadera libertad que es el escenario donde se desarrolla nuestra relación con Dios y los demás. Dejar que El toque primero nuestro corazón y  nos haga descubrir nuestras intenciones, lo profundo, aquello que puede incluso ser una herida que se manifieste con agresiones de todo tipo.

Podemos decir que Jesús, en ese ser diferente de los fariseos y del mundo, nos invita a ser auténticos, a no tener máscaras, es decir ‘sí’, cuando es ‘sí’, y ‘no’ cuando es ‘no’, pues la palabra del cristiano tiene el peso de la verdad de Cristo.

Pidamosle al Señor que nos enseñe a conducirnos a buscarlo de todo corazón y que nunca instrumentalicemos Su Nombre para justificar acciones humanas. Amén. 

Tomado de:

  • Folleto La Misa de Cada Día.
  • Diario Bíblico 2026.
  • https://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2026-02-15
  • https://www.caminando-con-jesus.org/SALMOS/SALMO118,%201.htm
  • https://www.evangelizacion.org.mx/lecturas/evangelio/15-02-2026
  • https://www.vaticannews.va/es/evangelio-de-hoy/2026/02/15.html
  • https://www.dominicos.org/predicacion/homilia/15-2-2026/

Palabra de Vida Mes de Febrero: «Mira que hago nuevas todas las cosas» (Ap 21, 5). https://ciudadnueva.com.ar/categoria/palabra-de-vida/

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