LITURGIA DE LA PALABRA
Introducción
Hoy la liturgia nos habla de la riqueza de Salomón, no solo material sino muy especialmente por su sabiduria y de la riqueza que, como explica Jesús, hay dentro del corazón.
Rom 11, 33 nos dice que “¡Oh, profundidad de las riquezas y de la sabiduría y del conocimiento de Dios!”. Dios da la sabiduría a los sabios y el conocimiento a los entendidos; revela lo profundo y lo escondido ; conoce lo que está en la oscuridad. Observe la conexión entre “profundo” y “escondido”. “¡Oh, la profundidad!” significa que hay dimensiones ocultas en las riquezas, la sabiduría y el conocimiento de Dios. Son profundas en el sentido de que están fuera de nuestra vista, inalcanzables. No podemos descender allí. Siempre habrá profundidades de Dios que no conozcamos, porque El es infinito y nosotros somos finitos. Siempre veremos más para siempre.
PRIMERA LECTURA del primer libro de los Reyes 10, 1-10
La reina de Sabá oyó hablar de la fama de Salomón, y fue a ponerlo a prueba, proponiéndole unos enigmas. Llegó a Jerusalén con un séquito imponente, con camellos cargados de perfumes, de muchísimo oro y de piedras preciosas. Cuando se presentó ante Salomón, le expuso todo lo que tenía pensado decirle. Salomón respondió a todas sus preguntas: no hubo para el rey ninguna cuestión tan oscura que no se la pudiera explicar.
Cuando la reina de Sabá vio toda la sabiduría de Salomón, la casa que había construido, los manjares de su mesa, los aposentos de sus servidores, el porte y las libreas de sus camareros, sus coperos y los holocaustos que ofrecía en la Casa del Señor, se quedó sin aliento y dijo al rey:
“¡Realmente era verdad lo que había oído decir en mi país acerca de ti y de tu sabiduría! Yo no lo quería creer, sin venir antes a verlo con mis propios ojos. Pero ahora compruebo que no me habían contado ni siquiera la mitad: tu sabiduría y tus riquezas superan la fama que llegó a mis oídos.
¡Felices tus mujeres, felices también estos servidores tuyos, que están constantemente delante de ti, escuchando tu sabiduría! ¡Y bendito sea el Señor, tu Dios, que te ha mostrado su favor poniéndote sobre el trono de Israel! Sí, por su amor eterno a Israel, el Señor te estableció como rey para que ejercieras el derecho y la justicia”.
La reina regaló al rey ciento veinte talentos de oro, una enorme cantidad de perfumes y piedras preciosas; nunca más se recibieron tantos perfumes como los que la reina de Sabá dio al rey Salomón.
Reflexión:
Cuando la reina de Sabá vio todo lo que el Señor había otorgado a Salomón, el texto dice que se quedó sin aliento y asombrada. Extranjera y probablemente pagana, quedó tan asombrada por la sabiduría de Salomón y la belleza y majestuosidad de su corte y su pueblo, que dijo: “Bendito sea el Señor tu Dios, que se agradó de ti para ponerte en el trono de Israel; porque el Señor amó a Israel para siempre, y te ha puesto por rey, para hacer juicio y justicia.” Incluso ella reconoció la bendición que el Señor había dado a Salomón y a su reinado. En respuesta, le dejó a Salomón y a su corte numerosos regalos: especias, oro, piedras preciosas y otros objetos valiosos.
Ambos monarcas nos dan enseñanzas: De Salomón aprendemos que la sabiduría debe ser compartida y puesta al servicio de los demás para ayudarlos a conocer a Dios. De la reina de Sabá, el valor del reconocimiento: saber ver y agradecer los dones éxitos y méritos de los demás.
SALMO RESPONSORIAL 36,5-6.30-31. 39-40
La boca del justo expresa sabiduría.
Encomienda tu suerte al Señor, confía en Él, y Él hará su obra; hará brillar tu justicia como el sol y tu derecho, como la luz del mediodía.
La boca del justo expresa sabiduría y su lengua dice lo que es recto: la ley de Dios está en su corazón y sus pasos no vacilan.
La salvación de los justos viene del Señor, Él es su refugio en el momento del peligro; el Señor los ayuda y los libera, los salva porque confiaron en Él.
Reflexión:
Este Salmo nos brinda una invitación a deleitarse en la fidelidad de Dios, para que esa luz guíe las palabras y acciones cotidianas y contrasta con la maldad que se lisonjea a sí misma, con la sabiduría que nace de la confianza en la inagotable misericordia y luz de Dios.
EVANGELIO según san Marcos 7, 14-23
Jesús, llamando a la gente, les dijo: “Escúchenme todos y entiéndanlo bien. Ninguna cosa externa que entra en el hombre puede mancharlo; lo que lo hace impuro es aquello que sale del hombre. ¡Si alguien tiene oídos para oír, que oiga!”
Cuando se apartó de la multitud y entró en la casa, sus discípulos le preguntaron por el sentido de esa parábola. Él les dijo: “¿Ni siquiera ustedes son capaces de comprender? ¿No saben que nada de lo que entra de afuera en el hombre puede mancharlo, porque eso no va al corazón sino al vientre, y después se elimina en lugares retirados?” Así Jesús declaraba que eran puros todos los alimentos.
Luego agregó: “Lo que sale del hombre es lo que lo hace impuro. Porque es del interior, del corazón de los hombres, de donde provienen las malas intenciones, las fornicaciones, los robos, los homicidios, los adulterios, la avaricia, la maldad, los engaños, las deshonestidades, la envidia, la difamación, el orgullo, el desatino.
Todas estas cosas malas proceden del interior y son las que manchan al hombre”.
Reflexión:
Cristo es un hombre insistente y cuando nos quiere dejar algo claro, no se cansa de repetirlo y de hablarl, por eso en continuidad con el texto del evangelio de ayer, hoy Jesús avanza en su propuesta de una relación personal con Dios que se añeja del cumplimiento de normas exteriores, que no nacen del corazón, sino que solo conservan las apariencias. Hoy vemos que sigue con esa lección de vivir desde dentro, es decir, de cultivar lo que metemos al corazón porque eso es lo que sale. Bien nos lo explicaba el Papa Francisco: “No son las cosas exteriores las que nos hacen o no santos, sino que es el corazón el que expresa nuestras intenciones, nuestras elecciones y el deseo de hacerlo todo por amor de Dios. Las actitudes exteriores son la consecuencia de lo que hemos decidido en el corazón y no al revés: con actitudes exteriores, si el corazón no cambia, no somos verdaderos cristianos. La frontera entre el bien y el mal no está fuera de nosotros sino más bien dentro de nosotros”. Sólo nuestra voluntad puede estropear el plan divino y hace falta vigilar para que no sea así. Muchas veces se meten la vanidad, el amor propio, los desánimos por falta de fe, la impaciencia por no conseguir los resultados esperados, etc.
Conclusión y Oración:
No debemos olvidar que el eqpisodio de la primera lectura es retomado por Jesús (Mt 12, 42) para afirmar que El es más que Salomón, pues El es la Sabiduría de Diso encarnada para nuestra salvación y que la misión que Jesús nos encarga es limpiar —con ayuda de su Gracia— todas las contaminaciones que las malas intenciones de los hombres han introducido en este mundo.
El Señor nos pide que toda nuestra actividad humana esté bien realizada: espera que en ella pongamos intensidad, orden, ciencia, competencia, afán de perfección, no buscando otra mira sino restaurar el plan creador de Dios, que todo lo hizo bueno para provecho del hombre.
Pidámosle al Señor que nos enseñe a seleccionar aquello que entre en nuestro corazón y lo llene de cosas buenas y positivas y que bebamos de la fuente de Su Sabiduría y la comuniquemos con fidelidad a los demás. Amén
Toamdo de:
- Folleto la Misa de Cada Día
- https://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2026-02-11
- Diario Bíblico 2026. Misioneros Claretianos
- https://robertbsloan.com/2015/08/24/psalm-36-lovingkindness-faithful/
- https://www.vaticannews.va/es/evangelio-de-hoy/2026/02/11.html
- https://www.desiringgod.org/messages/the-deep-riches-and-wisdom-and-knowledge-of-god
- https://www.evangelizacion.org.mx/evangelio-de-hoy
- https://www.kenboa.org/1-kings-10-disobedence-for-glory/
- https://evangeli.net/evangelio
Palabra de Vida Mes de Febrero: «Mira que hago nuevas todas las cosas» (Ap 21, 5). https://ciudadnueva.com.ar/categoria/palabra-de-vida/