Ya hemos hablado sobre emociones y el alma, sobre el don del Amor y el Sacramento de la Reconciliación para sanar nuestra alma.
El Papa Francisco, nos invita a reflexionar sobre el Mandamiento del Amor: “¿este mandamiento orienta realmente mi vida? ¿Este mandamiento se refleja en mi vida diaria?” y añadió que “nos hará bien esta noche, antes de dormirnos, hacer un examen de conciencia sobre esta Palabra, para ver si hoy hemos amado al Señor y hemos dado un poco de bien a los que nos hemos encontrado.
Jer 31, 3b, nos dice “Con amor eterno te he amado, por eso prolongaré mi cariño a ti.”
Dijimos también, que el Amor es uno de los pilares de la Inteligencia Emocional, tema que reflexionaremos hoy.
El término inteligencia emocional fue utilizado por primera vez en 1990 por Peter Salovey y John Mayer, quienes lo definieron, como la capacidad de controlar y regular los sentimientos de uno mismo y de los demás y utilizarlos como una brújula del pensamiento y la acción.
Una definición más actualizada para dar a conocer este concepto es: el arte de vivir y sentir cada una de nuestras emociones sin ser gobernados por ellas.
A este punto, podríamos preguntarnos, ¿qué tiene que la esperanza con al inteligencia emocional?. La respuesta la encontramos en frases como “la esperanza es lo último que se pierde” o “mientras haya vida hay esperanza”, y también conocemos la famosa caja de Pandora, que cuando se abrió se extendieron todos los males sobre la tierra, pero en el fondo de la caja quedó la esperanza. De hecho, la esperanza es fundamental para el ser humano, es el motor que nos impulsa a conseguir lo que queremos y a mantenernos ilusionados con la vida. Es por eso que como hijos de Dios debemos aprender la importancia de desarrollar la inteligencia emocional.
2 Cor 5, 17, nos dice: “Toda persona que está en Cristo es una creación nueva. Lo antiguo ha pasado, lo nuevo ha llegado.”
El hecho de que hayamos vuelto a nacer como una criatura nueva, no significa que todas nuestras emociones van automáticamente a ponerse orden. Tiene que haber un trabajo constante, serio y comprometido para ejercitar nuestra parte emocional.
El analfabetismo emocional se ha propagado a lo largo de los años en diferentes comunidades de fe, pues el enfásis se ha centrado en el cumplimiento de reglas y preceptos, mas no en la mejora integral del creyente.
Ef 4, 22-24, nos instruye: “Se les pidió despojarse del hombre viejo al que sus pasiones van destruyendo, pues así fue su conducta anterior, y renovarse por el espíritu desde dentro.
Revístanse, pues, del hombre nuevo, el hombre según Dios que él crea en la verdadera justicia y santidad.”
Los creyentes no podemos olvidar que aún poseemos vestigios de nuestro hombre viejo y tenemos la tarea es renovar nuestra mente (emociones y pensamientos). Es decir , la tarea constante de examinar nuestros propios pensamientos no es algo que haya inventado la psicología, sino el mismo Creador que colocó en nosotros la facultad de pensar.
Jesús contaba con la asombrosa capacidad emocional de poseer un código intencionado para reaccionar.
El había decidido previamente cómo iba a reaccionar frente:
- a la crítica , Jn 6, 41-44. “Los judíos murmuraban porque Jesús había dicho: «Yo soy el pan que ha bajado del cielo.”.
Y decían: «Conocemos a su padre y a su madre, ¿no es cierto? El no es sino Jesús, el hijo de José. ¿Cómo puede decir que ha bajado del cielo?»
Jesús les contestó: «No murmuren entre ustedes.
Nadie puede venir a mí si no lo atrae el Padre que me envió. Y yo lo resucitaré en el último día.”
– la burla, y la vergüenza Mt 27, 28 -28,3 que nos describe todo el proceso de la curcificción y muerte de Jesús.
Heb 12,2 , nos dice que “Levantemos la mirada hacia Jesús, que dirige esta competición de la fe y la lleva a su término. El escogió la cruz en vez de la felicidad que se le ofrecía; no tuvo miedo a la humillación y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios.”
No les parece que esto es inteligencia emocional en su máxima expresión?
Para responder a ello veamos lo que se refiere a inteligencia espiritual.
La inteligencia espiritual es el resultado de nuestra experiencia con Dios. Según algunas investigaciones, este término se asemeja al que conocemos bíblicamente como sabiduría. De hecho Proverbios 1, 7 menciona que el principio de la sabiduría es el temor a Dios.
Por lo tanto la inteligencia espiritual tiene que ver con la esperanza y el sentido de la trascendencia; de la capacidad individual de cada creyente de visualizar su vida terrenal a la luz de su destino eterno. Esto provee un gran soporte al desarrollo de la inteligencia emocional. Es mucho más sencillo para una persona trabajar en sus aspectos sociales e interpersonales si toma en consideración el mensaje principal de su fe.
Para algunas culturas, incluso el cristianismo es sumamente importante conocerse así mismo.
En el libro de Ageo, Dios motiva el pueblo a meditar sobre sus caminos.
“Piensen en lo que hacen:” (Ag 1,7). Es el propósito de Dios que nosotros hagamos un alto en el camino para considerar nuestro ser interior.
El Salmista, reconoció que un buen tiempo para llevar a cabo esta práctica (Salmo 32,8), Antes de dormir; usualmente hacemos un pequeño recuento mental de lo que sucedió en nuestro día, pues es sumamente importante que aprendamos a reconocer, cuál es nuestra forma de conducirnos en la vida.
Y para ello, vamos a reflexionar sobre la autoconciencia.
La autoconciencia, la podríamos definir como la capacidad de reconocer nuestros estados de ánimo, limitaciones, defectos y recursos , o nuestras propias intuiciones, pues saber cuáles son los defectos y las cualidades de nuestro carácter, nos permite trabajar sobre estas áreas para mejorarlas.
Tener a la vista nuestras debilidades es una forma de mantenernos constantemente en el camino de humildad. Aquel que no es capaz de vivir ensimismo sus falencias, tendrá la costumbre de señalar más rápidamente antes que el propio, como nos lo indica Mt 5, 5 (la Palabra de Vida de este mes de marzo).
Según Tasha Eurich, psicóloga. Existen dos tipos de autoconciencia la interna y la externa.
La interna se determina según la claridad con la que vemos nuestros valores, pasiones, aspiraciones; y con esto somos capaces de entender como todo eso encaja conmigo, con nuestro entorno, e impacta los demás. Cuáles son nuestros valores, principios, sueños, aspiraciones. Es como un faro en la oscuridad en medio del mar que alumbra todo nuestro ser.
Por otro lado la externa, nos permite comprender cómo nos ven otras personas. Saber cómo nos ven los demás, es un ejercicio sano para tener empatía con ellos y tener en cuenta los puntos de vista de los otros.
La clave se encuentra en tener siempre un equilibrio entre ambos puntos de vista, lo que nosotros conocemos y lo que los otros conocen sobre nosotros mismos; a esto se le llama autoconciencia equilibrada.
Algunas técnicas que nos permiten desarrollar en la autoconciencia son:
1.- Primero uno, después los demás: Consiste en voltear el dedo índice con el que normalmente señalamos las características de los demás y posicionarlo sobre nosotros . Es un ejercicio en el que antes de señalar a una persona con etiquetas, nos interrogamos primero a nosotros mismos.
2.- ¿Apaciguó o agravio? Esta es una técnica sumamente útil para identificar cuál es nuestra participación en las situaciones del día día.
Ante un conflicto ¿apacigua o agravio?, ¿soy la persona que promueve la discusión o genera tranquilidad en el ambiente?, ¿soy participante o mediador?
Prov 15, 1-2, nos dice: “Una respuesta suave aplaca la ira, una palabra hiriente exacerba el furor. La lengua de los sabios hace amable la ciencia,pero la boca de los necios rebosa necedad.”
3.- El principio del Objeto Caliente: Esta técnica nos permite comprender que cuando procesamos mal nuestra emoción , es como mantener ese objeto caliente nuestras manos, con la intención de qué la otra persona sea la que sufre la quemadura. Es practicamente un engaño que nos hacemos al pretender que estamos haciendo justicia.
Cuándo decidimos soltar el objeto, recibimos beneficios inmediatos. Cuando perdonamos y soltamos el resentimiento, cuando entendemos que somos responsables solamente de nuestra salud mental y no de la de los demás, descansamos sobre la idea de permanecer en un estado de paz, como nos dice Col 3, 15: “Así la paz de Cristo reinará en sus corazones, pues para esto fueron llamados y reunidos.”
Dios es el principal interesado en que podamos estar conscientes de nuestras áreas de oportunidad principales, y así ,ser mucho más influyentes en la historia de nuestra vida, casa, familia y país. Es el deseo de Dios que nos encontremos con nuestro verdadero yo para potenciarnos hacer nuestra mejor versión.
Ejercitar nuestra autoconciencia tiene que ver con poder ser críticos con nosotros mismos, sin caer en el señalamiento, o soltar el látigo sobre nuestros errores.
La culpa es el principal enemigo del proceso de tu conciencia, nos dice Juan 8, 10-11: “Entonces se enderezó y le dijo: «Mujer, ¿dónde están? ¿Ninguno te ha condenado?».
Ella contestó: «Ninguno, señor.» Y Jesús le dijo: «Tampoco yo te condeno. Vete y en adelante no vuelvas a pecar.»
El sentimiento de culpa distrae y nos hace recurrir al auto castigo para compensarnos emocional y moralmente, sin remediar absolutamente nada.
Entre culpabilizarnos y responsabilizarnos hay una diferencia vital y es el amor propio. La culpa tiene múltiples entradas, pero pocas salidas. Por su parte, la responsabilidad despierta en nosotros un sentido de sana ocupación para aceptar nuestros errores, reivindicarnos y volver hacer las cosas con mayor prudencia.
La responsabilidad es la habilidad para responder a la altura de las circunstancias y con la madurez esperada. El secreto de una generación exitosa es asumir con madurez y responsabilidad cada uno de nuestras acciones.
Para comprender cómo opera la autoconciencia, es importante el diálogo interior. Y el autor británico Thomas Fuller, afirma, no tienes un enemigo más grande que el que se encuentra dentro de tí, entonces, para poder vencer todos los argumentos que nos podrían estar frenando para avanzar, debemos cuestionar, cuál es el diálogo interior que tenemos con nosotros mismos.?
El diálogo interior es una conversación permanente que tenemos con nosotros mismos, y que, en la mayoría de los casos es la causante de nuestros sentimientos conductas y estados de ánimo. Por eso, sería importante acostumbrarnos a revisar . ¿Qué nos decimos nosotros mismo durante el día? ¿Cómo nos tratamos?
El Salmista reconoció la voz interna cuando dijo en el salmo 27, 8: “ Ven y conversa conmigo. Y mi corazón responde: Aquí vengo, Señor”. Él se hablaba asimismo de forma determinada para hacer memoria de cuál es eran las bondades de Dios y recordar todo lo que Dios había hecho en él. “Bendice al Señor, alma mía, alabe todo mi ser su santo Nombre. Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides ninguno de sus beneficios.
El perdona todas tus ofensas y te cura de todas tus dolencias.
El rescata tu vida de la tumba, te corona de amor y de ternura.
El colma de dicha tu existencia y como el águila se renueva tu juventud.”
En otras palabras, el diálogo, es el conjunto de pensamientos que pasan rápidamente por nuestra cabeza. En ocasiones, pasa tan rápido que no lo percibimos de forma consciente, sin embargo nuestra mente lo procesa y provoca en nosotros diferentes emociones.
Cómo vemos contamos con una herramienta Super poderosa que es capaz de impulsarnos a tener otra perspectiva sobre la vida sobre Dios y sobre nosotros mismos.
Cuándo aprendemos a reconocer nuestra voz interna nos mantenemos alerta sobre los pensamientos que tenemos dejamos fluir en nuestra mente.
San Pablo en Flp 4, 8 nos indica: “ Y ahora, amados hermanos, una cosa más para terminar. Concéntrense en todo lo que es verdadero, todo lo honorable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo bello y todo lo admirable. Piensen en cosas excelentes y dignas de alabanza”.
Cómo vemos, San Pablo nos recomienda que debemos seleccionar inteligentemente nuestros pensamientos, debemos cuestionarnos si nuestros pensamientos, nos ayudan a sentirnos mejor, o si más bien. nos afectan emocionalmente.
Sabemos, por las enseñanzas de Sor Evelia, que somos el resultado de lo que pensamos. Ella nos decía, que el cerebro no distingue entre la realidad y la ficción. Esto significa que no tiene capacidad de hacer un filtro entre pensamientos que tienen una base real y aquellos que son falsos, y que de igual manera, dejamos que alimenten nuestra forma de pensar. Y lo delicado de todo esto, es que a lo largo de nuestra vida dejamos que algunos pensamientos automáticos, de los que ya hablamos hace algún tiempo, definan y determinen lo que pensamos sobre nosotros mismos. Incluso nuestra personalidad y nuestra identidad se definen a raíz de lo que pensamos. Por ende, nuestro diálogo interno es el conjunto de creencias y pensamientos que hemos desarrollado a lo largo de nuestra vida.
Para refrescar el tema de los pensamientos automáticos, les comparto algunos características de ellos: son que son espontáneos y aparecen de repente en la mente sin que algo los provoque; son mensajes breves, específicos y discretos; pueden ser exagerados, catastróficos y dramáticos; son difíciles de desviar y generalmente, o mejor dicho, en la mayoría de los casos, son negativos.
Es por eso importante descifrar nuestra voz automática, pues en el momento en que aprendemos a descifrarla, vamos en camino a mejorar nuestra vida emocional.
Prov 12, 25, afirma que “Una pena profunda debilita las energías, una buena noticia devuelve la alegría.” Entonces, si las palabras que confesamos a los demás tienen el poder de traer alegría, ¿cuánto más efecto tendrán las palabras que nos decimos a nosotros mismos?
Una de las técnicas más usadas para lograr una restructuración y nuestros pensamientos, es decir una nueva forma de pensar y ver las cosas, es el debate, que consiste en cinco pasos:
1.- Identificar cuál es el error de pensamiento que estamos manifestando.
2.-Inmediatamente, sentar al pensamiento en una silla para cuestionarlo.
3.-Cuestionar el pensamiento para entender cuál es su origen.
4.- Si no es un pensamiento válido y sustentado desde la fuerza.
5.-Entonces reemplazar el pensamiento.
Es importante aclarar que cambiar los pensamientos,no es un ejercicio para una semana, un mes, o un año; es un ejercicio que debemos hacer constantemente.
Sin embargo, creo que para nosotros los creyentes la mejor herramienta es la oración. Bien lo dice 1 Tes 5, 17: “oren sin cesar”; y Col 3, 16 a: “Que la palabra de Cristo habite en ustedes y esté a sus anchas.”
Entonces nuestra voz interna, será oración constante a Dios, pues cuando nos presentamos para orar, o hacemos un tiempo para conversar con El, todo lo que nos decimos, afirma lo que Dios ha dicho sobre nosotros y nos ha mostrado a través del arsenal de verdades que encontramos en la Palabra de Dios y que podemos utilizar en nuestra conversación interna con Dios y con nosotros mismos y nuestra autoestima y la percepción de nosotros mismos, será tan importante que nos permitirá ver realmente el tamaño de nuestro Dios y guiará nuestra conversación con El.
He ahí la gran importancia de reconocer nuestra voz interna guiada de la mano del Señor, pues de esta manera podremos tener una vida de fe más equilibrada acorde a las promesas que El nos ha dado. Como la que le hizo a Moisés en Ex 3, 8: “he bajado, para librarlo del poder de los egipcios y para hacerlo subir de aquí a un país grande y fértil, a una tierra que mana leche y miel…
Entonces como hemos venido reflexionando, cada uno de nosotros tiene el don y la responsabilidad de manejar las emociones que experimenta. Si bien es cierto, no está en nuestras manos poder controlar el destino de las cosas , pero sí , el tiempo, la intensidad y el impacto. Randall Urbina, psicólogo clínico los llama FID – frecuencia, intensidad y duración) de las emociones en nosotros mismos.
La próxima semana reflexionaremos sobre algunas herramientas para trabajar la Inteligencia Emocional.
Canción: https://youtu.be/EPk2J5bMtLk?si=o4-beR1XM93PT93t
Tomado de:
Libro ¿Qué tiene que ver Dios con Mis Emociones?, autor Daniel Retana
Biblia Latinoamericana.
https://www.aciprensa.com/noticias/90645/papa-francisco-palabra-del-senor-no-puede-ser-recibida-como-cualquier-noticia-de-cronica.
https://vive-feliz.club/verdades-incurab…rdades-practicas/
Recopilado por Rosa Otárola D, /
Abril 2025.
“Piensa bien, haz el bien, actúa bien y todo te saldra bien”
Sor Evelia 08/01/2013.