Vimos la semana pasada en la reflexión de las Emociones y el Alma, que como nos decía el padre Freddy Bustamante, en la vida todas hemos guardado cosas que han ocasionando efectos negativas, y esa suma de situaciones, nos ha lleva a entregar lo que hemos guardado: cuando dolor, memorias tristezas… y generalmente son quienes están a nuestro lado. Por eso podemos decir que es fundamental fortalecer nuestra relación personal con Jesús, quien nos guía y sana, permitiéndonos superar miedos, traumas y limitaciones, para vivir una vida plena y llena de esperanza, trabajando nuestras emociones y liberando nuestra alma; para ello vamos hoy que estamos en tiempo de cuaresma que es efectivamente una llamada a la conversión que sirve a los creyentes para reconocer que somos pecadores y que necesitamos del Amor de Dios en nuestras vidas. Por esa razón, vamos a conversar sobre el Amor y el Sacramento de la Reconciliación al que la Iglesia destaca la importancia de acudir siempre, pero especialmente en esta época.
Nos dice Daniel Retana, autor del libro “Que tiene que Ver Dios con Mis Emociones”, en el que estamos trabajando particularmente en el desarrollo de este tema, que una de las dificultades principales que encontraremos los seres humanos es poder traducir a palabras o plasmar en un papel lo que entendemos por amor.
Jesús mismo señaló que si tuviéramos que dar una respuesta rápida al tema central de la biblia, sería la siguiente. “ Ama al señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el primer mandamiento y el más importante.
Hay un segundo mandamiento que es igualmente importante:Ama a tu prójimo como a ti mismo”. Toda la ley y las exigencias de los profetas se basa en estos dos mandamientos (Mt 22,37-40)
La palabra amor proviene de latín amor, -ōris,. Desde sus comienzos la palabra amor, se refiere a una gran variedad de emociones que se relacionan y se experimenta afecto o cariño en diferentes niveles de relación.
Y que aunque cada relación tiene sus particularidades y debe ser analizado de forma individual, aún así hay múltiples fuentes que nos enseña a mantener relaciones saludables, con el ingrediente más importante de la inteligencia emocional, el amor.
Es necesario recobrar el verdadero significado del amor, defender sus raíces y sus bases verdaderas. Las bases del amor están construidas sobre un pilar fundamental: el amor propio.
El que ponga en peligro la seguridad de otra persona para justificar sus actos de manipulación no está mando, sino aprovechándose de los demás.
El amor va en función de beneficiar a otros como una respuesta automática al amor que tenemos hacia nosotros mismos. Si nonos amamos lo suficiente, amar a otros será una tarea compleja. Eventualmente, eso afectará la cadena porque si no amamos a nuestro prójimo, amar a Dios será una ardua encrucijada. Como nos dice !Jn 4, 20: “Si uno dice «Yo amo a Dios» y odia a su hermano, es un mentiroso. Si no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios, a quien no ve.”
Existen diferentes tipos de amor. Walter Riso, escritor y psicólogo clínico. Clasifica el amor de acuerdo con la etimología griega que también aparecen en la Biblia como:
-Eros,se entiende como el amor intenso, apasionado que tiene que ver con el placer, el deseo, la posesión, el enamoramiento y la pasión. Este tipo de amor se relaciona generalmente con la dependencia y la manipulación.
-Philia, Es el amor de la fraternidad. En este tipo de amor el yo busca darle lugar al otro para que ambos sean importantes. Aún así el yo sigue siendo lo primero. La emoción central no es el placer, sino la alegría de compartir con otros, pasar la bien y tener momentos gratificantes.
-Ágape, Es el más elevado de los tres; es el amor que trasciende el yo y busca beneficiar el otro de forma desinteresada. Está relacionado con la ternura, el cariño y la no violencia. Ágape el amor es entregado puro y auténtico.
Es impresionante que cuando Jesús hace alusión a los mandamientos más emblemáticos de su mensaje utilice el componente ágape para compartir un nuevo principio y modo de vida. “ Este es mi mandamiento: que os améis los unos a los otros así como yo os he amado” Jn 15, 12.
O cuando expresa su motivación para realizar el acto más recordado de la historia, utiliza el término de la compasión ,del amor desinteresado y de los sentimientos más profundos que alguien pueda experimentar con respecto a otra persona: “ Nadie tiene amor mayor que uno de su vida por sus amigos” Jn 15, 13.
1 Cor 13, Es quizá uno de los pasajes más conocidos sobre el amor. En el San Pablo explica algunas características que lo identifican:
Es el principal indicador que aparece en la Biblia para expresar las cualidades intrínsecas del amor.
En primer lugar, se menciona la importancia de hacer crecer el amor por encima de cualquier otra virtud, ya que el amor es la esencia de todas las cosas. Sin amor, no somos absolutamente nada.
En segundo lugar se señala una serie de rasgos que caracterizan el amor: Es sufrido que quiere decir que se construye con el paso del tiempo y supera las adversidades de la vida. Es benigno porque busca el bien de los demás y no el mal ajeno; No tiene envidia,o sea se goza en el triunfo y la victoria del otro. No es jactancioso porque su foco de atención va más allá de sus propios intereses. No se envanece no se envanece porque constantemente necesita estar resurgiendo y fortaleciendo. No hace nada indebido porque respeta los límites personales y los límites de los demás. No busca lo suyo porque no es egoísta, comparte lo que tiene. No se irrita porque busca la reconciliación, aun cuando las emociones exploten. No guardará rencor porque hay una práctica continua de perdón. No se goza de la justicia porque es atento con la necesidad del prójimo y desea que todos tengan acceso a las mismas condiciones.
Finalmente Pablo sugiere cinco características que encierran la verdad de esta experiencia de amor: todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta y nunca deja de ser.
Aun así: ¡Cuántas veces nos encontramos con nuestra fragilidad y ruptura!
¡Cuántas veces queriendo hacer el bien, nos dejamos llevar por nuestras inconsistencias o pecados! Y así ofendemos y hacemos sufrir a nuestros seres más queridos.
Es en estos momentos que Dios sale a nuestro encuentro, para perdonarnos, fortalecernos y recordarnos su infinito amor misericordioso. Él conoce lo más profundo de nosotros mismos, y sabe muy bien qué camino tenemos que recorrer para alcanzar la meta anhelada y se une a nuestro caminar, como el mejor de los amigos, pues, lo que más quiere es que arrepintiéndonos de nuestros pecados alcancemos la reconciliación.
La Iglesia nos ofrece dos sacramentos: la Penitencia y Reconciliación y la Unción de los Enfermos. En estos sacramentos, la Iglesia celebra el poder sanador de Jesús, por eso se llaman Sacramentos de Reconciliación.
Vamos a hablar solamente del primero.
El papa Benedicto XVI nos dice, no somos el producto casual y sin sentido del evolución. Cada uno de nosotros, es el fruto de un pensamiento de Dios, cada uno de nosotros es querido, cada uno de nosotros es amado. Y en las Escrituras nos dice:
Jer 31, 3, “ Con amor eterno te he amado”
Is 49,16 “ Mira en la palma de mis manos te llevo grabado.”
2 Cor 6, 18 “ Seré para ustedes, Padre, y ustedes para mi hijos e hijas.
Nuestro comportamiento, no importa cuán malo pueda ser, no puede nunca deshacer la realidad de nuestra relación filial con todo con Dios,
y nada podrá cambiar jamás su amor por nosotros. Entonces cuando nos apartamos de Dios y de Su Amor por el pecado, no es Dios el que cambia, el cambio tiene lugar en nosotros.
Lo que cambia es mi capacidad de ver, mi capacidad de experimentar y recibir el amor que El está incesantemente derramando sobre mí.
Usualmente creemos que el propósito del sacramento de la reconciliación, es el perdón; pero eso es sólo una parte de un propósito mucho más amplio, y la palabra que mejor expresa ese propósito, es sanación.
El Catecismo de la Iglesia Católica en el numeral 1421, nos dice que el Señor Jesucristo, médico de nuestras almas y nuestros cuerpos que perdonó los pecados al paralítico y le devolvió la salud del cuerpo, quiso que su iglesia continuará, con la fuerza del Espíritu Santo , su obra de sanación y de salvación. Y esta es la finalidad de este Sacramento.
En Mc 2, 3-5, Jesús sorprende a todos perdonando primero los pecados para luego sanar el cuerpo.
El CC 1502 Y 1503, señala que el perdón de Dios inaugura la curación.
…Jesús vino a curar al hombre entero alma y cuerpo es el médico de los enfermos necesitan.
Jesús entonces está devolviéndole la vista, pero sólo después de autoproclamarse como “la luz del mundo”, como nos dice Juan 9, 5. La curación de la ceguera física del hombre, confirma así, la reivindicación de Jesús como luz del mundo y simbólicamente revela su capacidad y su intención de traer luz y sanación también a nuestros cegueras espirituales.
Podríamos preguntarnos, si lo que realmente Dios quiere y si El no se centra en nuestro pecado, sino que simplemente quiere sanarnos y restaurarnos , aún cuando no lo merezcamos, entonces ¿por qué tenemos que confesar nuestros pecados?
Porque Dios nos creó libres y El no nos impone nada, ni siquiera su amor, su perdón o su sanación; pero cuando estamos enfermos necesitamos ir al doctor
Es importante aclarar que la confesión no está destinada a hacer una reparación instantánea, está destinada a ser un proceso de sanación y educación que nos ayuda a crecer para que no sigamos cayendo una y otra vez en los mismos viejos hábitos de pecado.
La reconciliación escribe San Juan Pablo II, es principalmente un don del Padre celestial.
En la confesión, Cristo, en virtud del poder del Espíritu Santo, nos guía de vuelta al Padre para que ser rescatados, sanados, restaurados, y perdonados y podamos acceder a la plenitud de nuestra dignidad de hijos de Dios. Entonces la confesión es correr hacia nuestro Papá.
Y es que Cristo no sólo perdona nuestros pecados sino que los quita. El objetivo de la confesión es nueva vida, regeneración, transformación, restauración en la amistad y la comunión con Dios para que podamos empezar a vivir de un modo totalmente nuevo, el modo en que Cristo siempre vive. Entonces la confesión al igual que la comunión se trata más bien de responder a Dios de tal manera que nuestras vidas queden radicalmente transformadas. Por eso el catecismo (1491), nos presenta tres pasos necesarios:arrepentimiento, confesión de nuestros pecados al sacerdote, y la intención de reparar. O sea, pedir la gracia para evitar cualquier cosa que dañe nuestra relación profunda con Dios, a través de los hermanos.
En Lc 19, 9, Jesús le dice a Zaqueo: “hoy la salvación ha llegado a esta casa”; y es que la confesión, es la visita de Dios a mi casa. El nos conoce a cada uno, como conocía Zaqueo. Ello ve todo, nuestros pecados, nuestras debilidades; e incluso nuestros pensamientos más ocultos, pero El también ve, el hermoso todavía no, que aun en nosotros mismos, no podemos ver. El todavía no, de quién somos y aún no hemos alcanzado; y con su abrasadora, sanadora y comprensiva mirada de amor, El nos llama por nuestro nombre y se invita a nuestra casa.
Nosotros no vamos a la confesión; nosotros estamos llamados a este encuentro personal con Cristo, a quien amamos porque El nos amamos primero. Confiando en su amor, entramos en ese encuentro sacramental, llamados por nombre a cambiar nuestros corazones y nuestras vidas, y llegar a hacer lo que ya somos en la mente de Dios.
Les invito a escuchar este video: https://youtu.be/RWDVdlszIlA?si=iyp350MQ9v4DCjhW
Dios me pide que lo escuche y que lo sigamos en el camino que nos señala.
Tres razones de porque las cosas no nos salen como queremos: caminar obstinadamente por el camino que la soberbia, prepotencia.
Darle la espalda por darle cabida al pecado.
No escuchar por convertirnos en coleccionista de errores y fracasos.
Canción: https://youtu.be/fvNj49Vwdeg?si=e-k14_SjyZCfUFIy
Tomado de.
Libro ¿Qué tiene que ver Dios con Mis Emociones?, autor Daniel Retana
Libro 7 Secretos de la Confesión, autor Vinny Flynnn.
Biblia Latinoamericana.
Recopilado por Rosa Otárola D, /
Marzo 2025.
“Piensa bien, haz el bien, actúa bien y todo te saldra bien”
Sor Evelia 08/01/2013.