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Vive Feliz

Importancia de la Madre. El lado Materno de Dios.

Posted on agosto 14, 2025

En la reflexión anterior hablamos que algunas  madres o figuras maternas  no están emocionalmente disponibles, están físicamente ausentes, o ambas cosas, pues carecían del cuidado necesario que necesitamos de nuestra madre y eso nos dejó con una “herida materna”, ese daño emocional o psicológico que una persona puede experimentar debido a la relación con su madre, especialmente durante la infancia. Este daño puede manifestarse de diversas maneras, afectando las relaciones, la autoestima y el bienestar general de la persona, es por eso que hoy vamos a compartir sobre el lado Materno de Dios, ese que es capaz de sanar toda herida en nosotras  y así darles a nuestros hijos el amor que no pudimos precisamente por ese trauma de la infancia.

Para ello iniciamos con una afirmación que escuchamos con frecuencia; que las madres usamos muchos sombreros diferentes.  Verdaderamente no son sombreros como tal, sino que jugamos varios y diferentes roles para satisfacer todo tipo de necesidades, tales como:  nutricionista, chef, maestra, banquera, abogada, investigadora privada, chofer, jardinera, terapista, comediante, consejera y otros roles mas.  

Las madres son todo esto y mucho más, pero lo más significativo es que son un reflejo del amor de Dios.

Dios es Papá y Mamá y el Shádday es precisamente ese aspecto femenino y maternal de Dios.

Dios no es ni mujer ni hombre pero es masculino y femenino a la vez.  Dios es Espíritu, no está limitado por género humano “Dios es Espíritu; y los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad.” Juan 4:24.

No tiene cuerpo biológico, ni identidad de género cultural. Dios es “trascendente”. El uso de «Padre» en la Biblia es “revelacional, relacional y representacionalmente significativo”, pero “no ontológico” es decir  en términos biológicos.

O sea , Dios se comunica a través de imágenes que los seres humanos pueden  comprender: se revela como Rey, Pastor, Padre… y a veces, “usa imágenes maternales” para describir “su amor, su cuidado y su compasión.

En Dios hay aspectos y elementos de otro carácter en su trato con los hombres, aspectos que están más allá de lo masculino.

No podemos evitar aceptar que  la Biblia usa lenguaje maternal para describir el carácter de Dios.

Encontramos evidencia bíblica clave:

 Cuando Dios se la presenta a Abraham le dice “Yo Soy el Shádday (Gen 17, 1)

Este nombre aparece 48 veces en la Biblia, y aunque tradicionalmente se ha traducido con el Omnipotente, El Todopoderoso, basándonos en su interpretación más antigua debemos remitirnos al vocablo hebreo Shadd que significa pecho y unido a la terminación ai (ay), terminación propia de nombres femeninos hebreos, tendríamos que en su significación más primitiva, el título bajo el cual se presenta Dios a Abraham es pecho de mujer.

Cuando afirmamos que Dios es el Shádday, estamos diciendo que Dios además de ser Padre, además de darnos a su Hijo único como salvador se constituye también en Madre hasta llega a ser pecho materno de nosotros. Esto es algo que se entiende solamente desde el corazón.

Isaías 49:15 dice: “¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti”.

Para conocer a Dios es necesario romper un poco los esquemas que tenemos ya preconcebidos; Dios se compara con una madre lactante. El Sádday, el pecho de Dios, constituye una relación con el Dios que amamanta, relación con Dios como fuente única y suficiente y primaria de vacunación, protección nutrición. Soy tu madre y en mí tienes todo lo que necesites, nada más es necesario. Estás completo.

 Isaías 66:13 – “Como madre que consuela a su hijo, así yo los consolaré.”

Dios es tu Madre y tu Padre, tu hermoso y amigo, tu todo, tu absoluta y completa satisfacción.  Dios Mamá, esta dispuesto a proveernos y llenar nuestro vacío, sanar nuestra primer herida de pérdida. Dios se presenta como el Shádday diciendo: Yo soy el pecho de mujer, yo soy Tu Madre , el pecho materno, el Dios de amor, yo si puedo llenarte, yo si puedo completarte, no busques más Yo soy tu Dios, alégrate y regocíjate, llénate de alegría, de modo que mames y te hartes del seno de los consuelos y te deleites de los pechos de Gloria.

 Oseas 11:3-4 – Dios se presenta como quien enseña a caminar al niño y lo carga en brazos.

 Mateo 23:37 – Jesús se compara con una “gallina que junta a sus polluelos” bajo sus alas.

Ahora bien hablar de los atributos maternales de Dios no implica una reinterpretación ideológica.

Lo que NO estamos diciendo:

Que Dios sea una «madre divina» o diosa.

Que debamos cambiar los pronombres bíblicos para hablar de “Diosa” o «Ella», como proponen algunas corrientes del feminismo teológico liberal.

Que debamos reconfigurar la doctrina cristiana clásica para satisfacer agendas culturales modernas.

Lo que SÍ decimos:

 Que “Dios eligió revelarse” también con metáforas maternales (sin ambigüedad ni contradicción).

Que  “la ternura, el cuidado, la protección, el consuelo visceral” que vemos en una madre tienen su origen en Dios.

 Que podemos reconocer y predicar esos atributos sin comprometer la verdad bíblica.

Incluso teólogos conservadores como Juan Calvino, Agustín y Tomás de Aquino reconocieron que Dios puede actuar como una madre, sin cambiar su naturaleza divina ni su título de Padre.

Ahora estos atributos maternales son un consuelo para una humanidad herida. ¿Porqué?

Porque  muchos hijos e hijas han crecido sin una figura materna saludable. Muchas madres sienten que no están a la altura. Hablar de “la ternura maternal de Dios” sana heridas que el modelo patriarcal quebrado no pudo remedia.

Veamos de que maneras las madres  podemos ser un reflejo del amor de Dios. Jeremías 31:3 nos dice “Desde lejos el Señor se le apareció, diciendo: Con amor eterno te he amado, por eso te he atraído con misericordia.”  ‘Amor eterno’. ¿Hay algo mas duradero que el amor de madre? 

Desde el momento de la concepción, hay una unicidad entre madre e hijo que es sagrada ante los ojos de Dios. El amor de una madre por su hijo es lo más cercano al amor de Dios por la humanidad y muy en especial Su amor por Sus hijos:  Imperecedero, eterno. 

Dios es fiel y las madres lo son también. Las madres nunca abandonan, reniegan, o rechazan a sus hijos cuando estos son rebeldes, desobedientes o irrespetuosos. El amor por sus hijos las hace sufridas, amables, pacientes y resistentes a pesar del dolor tan grande que sienten en su corazón en algunos momentos y circunstancias.

Dios es un buen oyente y las madres lo son también. Las madres piadosas se conocen por mantener sus lenguas y ego bajo control cuando están tratando con sus hijos. Las madres saben que una palabra dura e insensible pudiera hacerle un enorme daño emocional a su hijo. Siendo sabias, las madres piadosas saben que nada funciona mejor que la oración y un oído atento.

Dios da buenas dádivas y las madres también.  Recuerdo como ahora como mi madre siempre proporcionaba ese “extra” que me hacia la vida mas cómoda y conveniente.  Guardaba siempre del dinero del presupuesto de la casa para pequeños detalles que para mi eran impresionantes.

De igual manera, Dios se asegura que nunca nos falte nada en cualquier aspecto de nuestras vidas y Su tiempo de entrega es incomparable.  Vemos en 2 Reyes 4:1-7 como Eliseo fue enviado a una viuda en tiempos de necesidad.  En 2 Reyes 4:8 vemos como a Eliseo mismo se le proporcionó una casa de una mujer sunamita para alojamiento y comida en un pueblo en particular.  No olvidemos como Dios le dio a Salomón riquezas y fama en abundancia además de una enorme sabiduría. 

Como hijas de Dios, nosotras clamamos al Señor y buscamos que nos escuche.  Dios escucha nuestros reclamos y quejas, y nos habla con voz suave para desvelar claridad y sabiduría a nuestra situación, pero solo si nuestros oídos están abiertos.  Algunas veces Él calma la tormenta para nosotras y otras veces Él nos calma en medio de la tormenta.

El amor de Dios a través del perdón es señalado en el Salmo 130:3-4 “Señor, si tú tuvieras en cuenta las iniquidades, ¿quién, oh, Señor, podría permanecer? Pero en ti hay perdón, para que seas temido”.  ¿En donde encontramos un mayor reflejo del amor de Dios que en el perdón de una madre?  Y en esa parte “para que seas temido” …muchas madres saben como aplicarlo.   Hay ocasiones donde los hijos tienen que aprender que el amor tiene un lado suave, así como un lado duro.

Dios sacrificó a Su Hijo por nosotros.  Juan 3:16 nos dice que “De tal manera amo Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en Él, no se pierda, mas tenga vida eterna”.  Amar es dar, dar por la razón de que lo que otros reciban de lo que tu le das va a satisfacer sus necesidades más profundas y los bendecirá de la manera más alta.  Dios hizo eso por nosotras en dar la vida de Su único hijo para satisfacer nuestra necesidad más profunda de que nuestra sentencia de pecado fuera removida y perdonada y bendecirnos de la manera más alta trayendo nuestro espíritu muerto a vida en unión a Jesucristo.  ¡Eso es amor sacrificial!

Las madres reflejan ese tipo de amor sacrificial de muchas maneras, a través de los muchos y diferentes roles que cumplen, o llevando todos esos diferentes sombreros de los que hablamos al inicio.  El asunto es, que muchas veces no piensan en esto en términos de “ser un sacrificio” sino que simplemente piensan en término de “ser una madre”. 

Las madres siempre están del lado de sus hijos, no importa donde estén, orando todo lo que pueden, sirviendo en todo lo que pueden y haciendo todo lo que pueden para ayudarlos a ser todo lo que pueden ser para los propósitos para los que Dios los ha creado.

Si no has tenido una madre amorosa, o si no has sido una de ellas, recuerda Dios no ama con condiciones, ama con convicción. Mientras tú te soltabas, Él seguía sujetando tu alma con cuerdas de ternura.

A ti, que fuiste criado sin abrazo, que creciste sin un «te amo», que aún hoy cargas heridas de abandono o maltrato… Dios te dice: “Yo nunca me fui. Yo nunca te dejé. Yo soy el que te dio a luz en espíritu. Yo soy la voz que susurraba paz cuando llorabas sin saber por qué. Yo soy quien enjuga tus lágrimas, y quien te llama por tu nombre desde antes de nacer.” Él no vino a reemplazar a tu madre, vino a restaurar tu corazón

Dios no solo piensa en ti: “te lleva dentro”. Como una madre carga a su bebé en el vientre, así te lleva Dios en su corazón. Dios no solo te ama con razón. Te ama con entrañas.

En estos días honramos a esas madres que no aparecen en las revistas, pero que han revelado algo del amor de Dios con sus silencios, su fuerza y sus lágrimas.

Las manos de una madre  llevan marcas invisibles: las de Dios sirviendo en lo cotidiano. Dios es Espíritu, pero en Él hay ternura de madre. No es hombre ni mujer. Pero su amor es tan completo que incluye cualidades tanto paternas como maternales.

No estamos diciendo que Dios es madre, sino que su amor tiene los matices de la maternidad más pura.

Por favor…

Permite que Dios no solo sea tu Señor,   sino también tu abrazo, tu regazo, tu refugio. Ora sin miedo de parecer débil.  Descansa como un niño en los brazos de su madre. Dios no tiene género, pero su amor abraza como solo una madre sabe hacerlo.

Si tuviste una madre buena, agradece a Dios: ahí hay una señal de su ternura. Si tu madre no pudo amarte bien, Dios quiere restaurarte desde sus entrañas eternas. Y si eres madre y sientes que fallaste, Dios no te condena; te cubre y te fortalece. Hoy es un buen día para decir: “Señor, aunque me falte todo, tu amor no me falla. Tu recuerdo de mí es eterno.

Canción:

El Amor de Mi Dios

https://youtu.be/rEMHC_iJ1Ek?si=WUhNPLM0dzmXJeoY

Tomado de :

Folleto el Shádday, Ministerio Católico Renuévame.

https://enrique60.wordpress.com/2025/05/11/el-caracter-materno-de-dios/

https://integridadysabiduria.org/el-amor-de-madre-refleja-el-amor-de-dios/https://integridadysabiduria.org/el-amor-de-madre-refleja-el-amor-de-dios/


Recopilado por Rosa Otárola D, /
Agosto 2025.
“Piensa bien, haz el bien, actúa bien y todo te saldra bien”
Sor Evelia 08/01/2013.

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