Hemos venido trabajando para crecer en nuestra relación con el Señor y después de este tiempo que nos dimos para reflexión personal, reiniciamos nuestro camino hacia ser Betanias.
Iniciemos recordando qué significa Betania: el significado bíblico es ‘Casa de dátiles’, del alimento de la palabra del Todo Poderoso, y simboliza el amor fraternal en el nombre del Espíritu Santo.
Betania es el lugar de descanso y rehabilitación en el sendero. Para Jesucristo, el hogar de los hermanos María, Marta y Lázaro en Betania fue ‘La casa acogedora’. En este lugar Jesús era acogido para cenar y compartir entre ellos como si fuese un miembro más de la familia (Lucas 10:38-42). En esta casa de Betania, Jesús compartió unido a sus apóstoles la última cena.
Betania, es un movimiento, inspirado en la espiritualidad conjunta que expresan las personalidades bíblicas de Martha y María de Betania, en él se reúnen grupos de mujeres adultas comprometiéndose a profundizar en la fe, orar y anunciar al Señor Jesús con el testimonio de sus vidas y con diversas actividades de proyección apostólica y social solidaria.
Para expresar específicamente la vocación a la oración y al servicio que las anima, las Betanias buscan vivir según el modelo del hogar donde el Señor Jesús encontraba el cordial y reverente recibimiento y atención de Martha y María.
En los diferentes espacios de formación, de oración, de servicio, de compartir, buscan mirar a Santa María como auténtico modelo de mujer, para así dejarse educar por ella en su amor al Señor y a los hermanos, creciendo así en su femineidad, fortaleza, pureza de corazón, dulzura, amor, maternidad, tan propios del genio femenino.
Como Jesús, les invito a busquemos el abrigo de Betania, convirtámonos en sus conciudadanas y sintamos el llamado a hacer una afirmación de la fe integral, de la que nos alimentemos no para quedarnos en el mero conocimiento, sino para irradiar en el mundo, en nuestra realidad concreta de mujeres, que tienen una familia, que trabajan fuera o dentro de la casa, que como parte de la Iglesia de Cristo quieren responder con más ardor el llamado a ser evangelizadoras permanentemente evangelizadas, y así ser sal de la tierra y luz del mundo…
Para ello hoy vamos a reflexionar en el texto de Rut 1,6-18 que nos enseña que el Amor verdadero a veces puede requerir el sacrificio sin concesiones y que independientemente de nuestra “suerte en la vida”, podemos vivir de acuerdo con los preceptos de Dios.
La soberanía de nuestro gran Dios se ve claramente en la historia de Rut. De la misma manera, tenemos seguridad de que Dios tiene un plan para cada uno de nosotros.
Ruth, una joven viuda, tomó una crítica decisión al darle la espalda a su pueblo, su país y sus dioses porque su alma sedienta había probado al Dios de Israel. Solamente habiéndolo “gustado” se entregó al único Dios verdadero.
Ruth, rompió voluntariamente su frasco de alabastro y siguió al Señor donde fuera que Él la llevará.
Romper el frasco representa la entrega total de la propia vida, el orgullo y los bienes a Dios, ofreciendo adoración verdadera y no “desperdiciada” a pesar de las críticas de otros; es traer todo lo que sos en una entrega total sin importar lo que digan los demás.
Tu vida en las manos de Jesús no es una mala inversión, no es un desperdicio. Es un reto al estilo de vida que muchos no abrazamos por el egocentrismo.
En nuestra vida, llegado el momento, si tu compromiso con Cristo es auténtico, debemos también romper el frasco de alabastro .
Meditemos en lo profundo de nuestro ser ¿Ya he roto mi frasco de alabastro? ¿Qué me falta para romperlo? ¿Estoy dispuesta hacerlo?
Si tu frasco solo es adorno no esperes conocer el aroma irresistible del perfume que emana al quebrar tu frasco. El frasco de alabastro puede ser tu cuerpo, alma, emociones, sentimientos, sueños, anhelos, paradigmas etc., los cuales tienes que quebrar delante de Jesús.
Ruth tuvo que establecerse en un nuevo lugar para alimentarse espiritualmente. De la misma forma, algunas personas tendrán que “reestablecerse” debido a que muchas de sus antiguas actitudes las siguen manteniendo en un estado de continua “hambre espiritual”.
Cada una de nosotros sabe cómo estamos interiormente y si nuestro análisis interior ha dado por resultado que “no estoy bien”, “no me siento bien”, entonces debemos tomar la decisión, como Rut de establecernos en otro lugar, de romper el frasco de alabastro y entonces comenzar a tomar decisiones en nuestra vida que nos lleven a un cambio; decisiones como desaprenderse, o sea buscar la forma activa de correr a un costado lo aprendido sin vigencia o utilidad actual, romper paradigmas, desprogramarse.
Desaprenderse es evitar usar aquello aprendido que nos daña, que nos perjudica y nos perturba negativamente, “cambiar de canal” nuestra mente.
Es el inicio del verdadero cambio. Es la respuesta reflexiva. La reactiva sería continuar haciendo siempre lo mismo.
Una vez desaprendidos, una vez desmalezado el terreno, está limpio para redefinirse. Repensarse es renovarse, ser parte del cambio.
Ruth pasó de una falsa religión, a una relación verdadera y eterna. Tal vez, algunas creemos que hemos sido muy religiosas, pero comprendemos que no hemos tenido una relación vital y madura con Jesús. La experiencia religiosa es como la que describe Isaías 29:13 “su veneración hacia mí es solo una tradición aprendida de memoria”.
Meditemos ¿nuestra fe ha sido un ritual sin vida, en vez de una relación vital, de amor por Jesús? o ¿Mi relación con Dios me ha llevado a estar constantemente “conectada con Él?
Muy pocos pueden decir abiertamente que no escucharon una voz en lo íntimo de su ser, que les preveían las consecuencias que obtendrían si se mantenían en sus acciones equivocadas, Si es tu caso, te insto a hacerle caso a la voz interna que te da consejos para que te dirijas por el buen camino. Sin embargo, no se puede convencer a otro para que cambie, sino abrimos el corazón, cada uno tiene la custodia de su propia puerta interior al cambio, y esta puerta solo se puede abrir desde adentro; no le podemos abrir la puerta a nadie, ni con argumentos, ni con apelaciones.
Claro que sí aprendiéramos a dejarnos guiar por ese llamado interno, que tantas veces hemos desoído, de seguro que nuestra vida empezaría a equilibrarse, por eso aunque te encuentres en el último peldaño que te separa del abismo, seguirás escuchando un llamado interior tratando de llevarte por caminos de paz. Afina tu oído interno y no pases por alto la voz que te guía hacia el bien.
Entonces: abrir la puerta interior es un acto voluntario, uno elige a que le abre o a que le cierra esa puerta. Uno elige cuáles son los valores y los principios que lo van a guiar a uno; cuál es la información que va a tomar para vivir. Cuando uno hace eso, se define desde adentro y no desde la opinión de los demás y así es como uno deja de compararse con otros. Las cosas nuevas generan resistencias mentales, muchos pensamientos viejos guían todavía hoy día a las personas. Solo un paradigma nuevo y poderoso es capaz de hacer que se inicie un proceso de cambio. Con razón decía Jesús….” “No se pone vino nuevo en odres viejos” se encuentra en la Biblia en Mateo 9:17, así como en Marcos 2:22 y Lucas 5:37-38.
Ruth tuvo que dejar lo conocido y cómodo para recibir lo mejor de Dios para su vida.
Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Rom 8, 28
Tomado de:
- Cambios Necesarios para estar Conectados con Dios. Charla MARZO 2014.
- Manual Comunidad Betanias -Documento Dic 2025