La liturgia nos presenta el contraste entre la ceguera de quienes rechazan la verdad y la valentía de quienes se atreven a buscarla a pesar de las dificultades
y se nos invita a confiar nuestra causa al Señor, el justo juez.
La liturgia nos presenta el contraste entre la ceguera de quienes rechazan la verdad y la valentía de quienes se atreven a buscarla a pesar de las dificultades
y se nos invita a confiar nuestra causa al Señor, el justo juez.
En la liturgia de hoy meditamos sobre la incomprensión y el rechazo.
Las lecturas de hoy en la Celebración de San José nos ayudan a comprender la riqueza de sus valores. El es quien vincula a Jesús con la descedencia de David.
La liturgia de hoy nos habla del Amor eterno y fiel de Dios y de la Unidad de Jesús con el Padre.
Las lecturas hoy nos presentan el agua –agua por todas partes del Templo y el agua de la piscina de Siloé– como algo bueno, dador de vida.
La liturgia de hoy cuadra muy bien al tiempo de Cuaresma, que no es tan sombrío como a veces hemos pensado. Caminamos hacia algo nuevo, hacia la gloria y la Resurrección.
Hoy Domingo de Laetare, la liturgia nos va a ofrecer la experiencia de celebrar a Cristo como luz que cura la ceguera de la humanidad, ese que nos unge porque Dios no mira como mira el hombre; porque el hombre ve las apariencias, pero Dios ve el corazón.
Hoy la liturgia nos invita a reflexionar sobre la actitud cuál debe ser nuestra actitud ante Dios.
La liturgia de hoy nos sigue hablando de la necesidad de escuchar al Señor como camino fundamental para la conversión.