Jesús es el protagonista central del plan de Salvación. Durante su existencia terrenal, Él se consolidó como Profeta, Sumo Sacerdote y se coronará como Rey y Señor de todo lo creado, durante su segunda venida. La genealogía de Jesús subraya también su humanidad, Él no es una figura mitológica, es un ser humano, con una historia real y cultural. Gálatas 4,4: “Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley”.
Y en la Biblia encontramos todo el hilo conductor de su plan de
Salvación.
El plan de Salvación involucra muchos personajes bíblicos, que comparten lazos de sangre y la misma historia familiar que Jesús. Ellos son una fuente de inspiración inagotable para los creyentes, aprendemos de sus aciertos, errores y de la forma en que Dios trató con ellos.
A través de ellos nos llega su mensaje de Salvación, primero al pueblo judío y luego Jesús lo hizo extensivo a la humanidad.
1Pedro 2, 9-10: “Pero ustedes son una raza elegida, un reino de sacerdotes, una nación consagrada, un pueblo que Dios hizo suyo para proclamar sus maravillas; pues él los ha llamado de las tinieblas a su luz admirable. Ustedes antes no eran su pueblo, pero ahora son pueblo de Dios; no habían alcanzado su misericordia, mas ahora les ha sido concedida su misericordia”. Decíamos que los personajes bíblicos son muy importantes, para conocer el
Plan de Salvación, podemos dividirlos para su estudio en Patriarcas y Reyes.
Realizado por Marissa Escalante y Rita Pacheco.
LA BIBLIA, EL PLAN DE DIOS
Jacob tiene 13 hijos, con diferentes mujeres, que son: Rubén, Simeón, Leví, Judá, Dan, Neftalí, Gad, Aser, Isacar, Zabulón, Dina, los dos menores: José (intérprete de los sueños del Faraón) y Benjamín. Se toman en cuenta 12, porque una era mujer, Dina, de la que no hay tribu. Ellos son los que forman las 12 tribus de Israel, las más importantes, la Tribu de Judá, que dará origen a los Reyes y la Tribu de Leví, de donde salen los Sacerdotes.
Los nombres en negrita son los que van heredando la bendición de las
promesas de Dios. Lo importante no son los nombres de todos, sino rescatar los principales Patriarcas y Reyes, para conocer la genealogía de Jesús y para confirmar lo que dije primero, de rescatar la parte humana de Jesús.
Todo esto a través de siglos, en diferentes contextos históricos, como
explicamos en la primera charla.
Vamos a conocer, de una manera resumida, esas grandes promesas que nos transmitieron algunos personajes importantes, claves para el plan de Salvación.
Como sabemos el primer libro es el Génesis, donde nos narra la Creación y se establece lo más importante:
-Un solo Dios. Pueblo Teocrático.
-Un solo Creador de todo el Universo, incluyendo el hombre y la mujer.
-Su relación con la humanidad.
ADÁN: Rom 5,12-14: “Por medio de un solo hombre el pecado entró al mundo y por medio del pecado entró la muerte, fue así como la muerte pasó a toda la humanidad”. Adán simboliza la humanidad que Dios creó.
CAIN: Gén 4, 13-16: “Este castigo es más de lo que puedo soportar, le dijo Caín al Señor, hoy me condenas al destierro y nunca más podré estar en tu presencia”. Porque Caín había matado a su hermano Abel, por envidia, por orgullo, prepotencia… males que todavía existen, tristemente y que nos alejan de Dios. Por esto, toda la descendencia de Caín, no lleva la bendición. Sino por otro hijo de Adán y Eva: Set, que de su descendencia nace Noé.
NOE: Gén 7,1: “El Señor le dijo a Noé: Entra en el Arca con toda tu familia, porque tú eres el único hombre justo que he encontrado en esta generación”.
Noé es uno de los personajes más importantes, porque en tiempos de Noé, la humanidad había desobedecido a Dios completamente. Dios decidió limpiar la tierra con un diluvio, desaparecer todo, pero preservó a Noé y su familia porque eran justos y con ellos, una pareja de animales de cada especie.
El arca simboliza la salvación que Dios provee a quienes confían en Él. Así, Dios mostró su justicia contra el pecado y su misericordia al salvar a los justos, anticipando la futura salvación en Jesús.
Después del diluvio, Dios hace un pacto con Noé, de no volver a destruir la Tierra. Gén 8,20-21: “Luego Noé construyó un altar al Señor y sobre este altar ofreció como holocausto, animales puros y aves puras. Cuando el Señor percibió el grato aroma, se dijo a sí mismo: aunque las intenciones del ser humano son perversas desde la juventud, nunca más volveré a maldecir la tierra por culpa suya. Tampoco volveré a destruir a todos los seres vivos, como acabo de hacerlo”. Y este pacto está representado por el Arco Iris, para
recordar su promesa. Con Noé se inicia una nueva humanidad, con ese “chip” de buscar y adorar a Dios: no hemos venido al mundo por casualidad, todo tiene un propósito: debemos buscar Su camino, con un corazón humilde… creerle y obedecerle”.
ABRAHAM: De la descendencia de Noé, que traen la bendición, es el primero de los hijos de Téraj (ver gráfico). Dios llama a Abraham y le dice, en Gén12, 2-3: “Haré de ti una gran nación y te bendeciré, haré famoso tu nombre y serás una bendición. Bendeciré a los que te bendigan y maldeciré a los que te maldigan, por medio de ti serán bendecidas todas las familias de la Tierra”. Abraham recibe la promesa de una tierra prometida y la de un hijo, para que se multipliquen y tener una gran descendencia. Gén 21, 12-13: “Pero Dios le dice a Abraham: No te angusties por el muchacho (Ismael, hijo de la esclava Agar). Hazle caso a Sara, porque tu descendencia se establecerá por medio de su hijo, Isaac”.
ISAAC: Gén 22,7-8: Isaac le dijo a Abraham: – “¡Padre! –Dime hijo mío.
-Aquí tenemos el fuego y la leña, continúo Isaac, pero, ¿dónde está el cordero para el holocausto? El cordero hijo mío, lo proveerá Dios, le respondió Abraham”. En este pasaje, podemos deducir, que ya Dios nos estaba hablando de su Hijo Jesús, ya que la Biblia nos muestra el hilo conductor del plan de Salvación de Dios, desde su inicio. Y cómo Abraham, con esa FE inquebrantable en su Dios, confía que el Señor, no le va a quitar a su hijo y lo obedece hasta el final. Por eso y toda su vida obedeciendo a Dios, se le conoce como el Padre
de la Fe. Y Dios le dice a Isaac: Gén 26, 3: “Yo estaré contigo y te bendeciré, porque a ti y tu descendencia daré todas esas tierras. Así cumpliré el juramento que hice a tu padre Abraham.
JACOB: Jacob tuvo un sueño donde Dios le habló: Gén 28, 13-14: “En el sueño, el Señor estaba de pie junto a él y le decía: Yo soy el Señor, el Dios de tu abuelo Abraham y de tu padre Isaac. A ti y a tu descendencia les daré la tierra sobre la que estás acostado. Tu descendencia será tan numerosa como el polvo de la tierra. Te extenderás de norte a sur y de oriente a occidente y todas las familias de la tierra serán bendecidas por medio de ti”. Jacob, como les expliqué, tuvo 13 hijos… y de ellos se forman las 12 tribus de
Israel, las principales son la tribu de Judá y la de Leví. A Jacob, Dios le
cambió el nombre por Israel.
JOSÉ: Hijo de Jacob. Recuerdan que como los hermanos de José lo habían vendido a unos mercaderes egipcios, él crece en Egipto. Estos eran los designios de Dios, porque José empezó a interpretar los sueños del Faraón y éste se congració tanto con José, que lo hizo el segundo al mando. El plan de Dios era que su pueblo migrara a Egipto para que se multiplicaran, como había prometido. Toda la familia de José, su padre Jacob y sus hermanos llegaron a Egipto, reconocieron a su hermano y se quedaron en Egipto. El Génesis termina con la muerte, primero de Jacob y luego de José.
MOISÉS: Descendiente de la Tribu de Leví, es el gran personaje del Éxodo, que es el segundo libro de la Biblia, que nos narra toda la salida de Egipto, la salida de la esclavitud hacia la Tierra prometida. Dios libera a su pueblo con gran poder, mano fuerte y brazo extendido, con todas las plagas y abriendo un camino en el mar. En el Éxodo Dios no viene a infundir temor, sino que escucha el gemido de su pueblo oprimido, le da confianza, despierta en ellos la esperanza de una liberación real y completa, suscitando un líder generoso: Moisés. Han pasado 5 siglos desde los tiempos de Abraham.
Éxodo 1,4-7: “Los descendientes de Jacob eran 70. Pero José estaba en Egipto. Murió José, todos sus hermanos y toda aquella generación, pero los Hijos de Israel, muy fecundos, se multiplicaron mucho. Y los había en todo el país”.
Éxodo 3, 4-6: “Yavé vio a Moisés y Dios lo llamó en medio de la zarza: Moisés, Moisés. Él respondió: Aquí estoy. Yavé le dijo: No te acerques más, sácate las sandalias porque el lugar que pisas es tierra sagrada. Y Dios agregó: Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob”.
Éxodo 3,10: Ve, pues, yo te envío a Faraón para que
saques de Egipto a mi pueblo, los hijos de Israel”.
Esto es un pequeño extracto del primer libro de la Biblia, El Génesis, donde se gestó el plan de salvación de Dios y el Éxodo, su partida de Egipto hasta la tierra prometida, para que sirva de motivación y lo empiecen a leer.
En resumen, cada personaje bíblico fue parte de una historia más grande, con quienes Dios estableció pactos y promesas, para demostrar que su plan siempre estuvo en marcha, donde Dios mostró su amor, su justicia y su deseo de restaurar la relación con la humanidad preparando el camino para la llegada de Jesús, quien cumpliría esas promesas al ofrecer su vida como el
sacrificio perfecto para la salvación del mundo.
Partes de la Biblia
Reflexión de Marissa Escalante y Rita Pacheco
Bibliografía :
1- Biblia Latinoamericana
2- Curso Genealogía de Jesús. Wilber Phillips Mora.
Recopilado por Rosa Otárola D, /
Febrero 2025.
“Piensa bien, haz el bien, actúa bien y todo te saldra bien”
Sor Evelia 08/01/2013.