- Eclo 5, 1-8
- Sal 1
- Mc 9, 41-50
La meditación de la liturgia nos lleva a concluir que estamos diseñados por y para Dios.
Jesús nos enseña que el bien no entra nunca en componendas con el mal. Son como dos mundos que se excluyen del todo. Que las acciones tienen consecuencias en nosotros en el mundo, nos insta a renunciar a lo perjudicial y nos previene sobre el escándalo. Y nos anima a cultivar actitudes que fomenten el crecimiento personal y la mejora del entorno; a enfocarnos en el bienestar que obtendremos y así ser conscientes de nuestras elecciones .
En la lectura de hoy, Ben Sira pone en guardia contra una serie de pensamientos presuntuosos y poco humildes, que no tienen en cuenta al Señor. La perícopa acaba como empieza: «No confíes en tus riquezas… No confíes en riquezas injustas» (vv.1a.8a), formando una inclusión perfecta. Se trata de una clara advertencia sobre la falsa confianza del ser humano en aquello que cree que puede darle la seguridad y estabilidad perpetua. Poner la confianza en las riquezas es tarea inútil, especialmente si son injustas, puesto, que son perecederas. También el sabio nos invita a ser realista y evitar creerse que uno se contentará con una determinada cantidad de bienes, pues la riqueza es insaciable.
Otra actitud que hay que evitar es la soberbia, aquel que presume de poder, olvidando que está sometido al poder de Dios. El último consejo se centra en el pecado y la penitencia: es necio el que cree que se puede pecar impunemente puesto que Dios es paciente y misericordioso. Al final, el Señor tomará cuenta a cada uno de su vida y sus responsabilidades. Por ello lo sensato es arrepentirse y pedir perdón sin tardanza.
.En la vida práctica, nos está llamando a desear la santidad con todo el corazón y seamos coherentes con lo que creemos y hacemos, pues ser santo, implica corresponder a la gracia que nos es ofrecida por Dios.
El Evangelio llega profundamente a nuestro corazón y nos recuerda que hemos de amar apasionadamente el bien y huir de toda forma de mal, incluso la más pequeña: “El que escandalice a uno de estos pequeñuelos que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar.” Afirma el Papa Francisco; “El «escándalo» de quien se profesa cristiano y después muestra su verdadero rostro con una vida que cristiana no es para nada; es el contratestimonio de quien «explota» y «destruye» las vidas de los otros fingiendo ser un buen católico…
El Pontífice se preguntó: «¿Pero qué es el escándalo?». La respuesta toca a la vida concreta de cada persona: «El escándalo es decir una cosa y hacer otra; es la doble vida.
Una invitación reiterada por el Pontífice a cada cristiano: «A cada uno de nosotros, hará bien, hoy, pensar si hay algo de doble vida en nosotros, de aparentar ser justos, de parecer buenos creyentes, buenos católicos, pero por debajo hacer otra cosa». Se trata de comprender si la actitud es la de quien dice: «Pero, sí, el Señor me perdonará después todo, pero yo continúo…» y, aun consciente de los propios errores, repite: «Sí, esto no va bien, me convertiré, pero hoy no: mañana». Un examen de conciencia que debe llevar a la conversión del corazón, a partir de la conciencia de que «el escándalo destruye».
Pero, ¿cómo lo haremos si nos sentimos débiles y somos conscientes de nuestras pobres fuerzas y de nuestra historia que está cargada de errores e infidelidades? Ciertamente, Jesús no ha pronunciado esas palabras para desanimarnos, sino para que con confianza nos fijemos en él y encontremos la respuesta.
En el Salmo se lee: «Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos, ni en la senda de los pecadores se detiene, ni en el banco de los burlones se sienta, mas se complace en la ley de Yahveh, su ley susurra día y noche». La Escritura, explicó el Papa , se refiere al hombre que tiene «su fuerza» en el Señor, «que se siente pequeño, que sabe que sin el Señor no puede hacer nada». Este «es el bendito del Señor».
Tengo suerte, Señor, tengo suerte de conocerte de conocer tus caminos, tu voluntad, tu Ley.
Conozco mi camino porque te conozco a ti y tú eres el Camino. El pensar en eso me hace caer en la cuenta de la suerte que tengo de conocerte y de vivir contigo.
En ti encuentro las raíces que dan firmeza a mi vida. Tú me haces sentirme como “un árbol plantado al borde de las aguas.” Siento la corriente que riega mi alma de tu gracia y hace florecer mi capacidad de pensar y de amar y convierte mi deseos en fruto cuando llega la estación y el sol de tu presencia bendice los campos que tú mismo has sembrado en mi alma.
Tomado de:
- Folleto La Misa de Cada Día.
- Diario Bíblico 2025. Misioneros Claretianos.
- Libro Busco Tu Rostro, autor Carlos G. Vallés.
- https://www.vatican.va/content/francesco/es/cotidie/2017/documents/papa-francesco-cotidie_20170223_no-posponer-conversion.html
- https://oracionyliturgia.archimadrid.org/2025/02/27/hacer-siempre-el-bien/
- https://www.dominicos.org/predicacion/evangelio-del-dia/hoy/
Palabra de Vida Mes Febrero. Examínenlo todo y quédense con lo bueno” (Primera carta a los tesalonicenses 5, 21 https://ciudadnueva.com.ar/febrero-2025/
Recopilado por Rosa Otárola D, /
Febrero 2025.
“Piensa bien, haz el bien, actúa bien y todo te saldra bien”
Sor Evelia 08/01/2013.