Menu
Vive Feliz
  • Inicio
  • Blog
    • Sanacion
      • Familiar
    • Formación
      • Infantil
    • Espiritual
    • Inteligencia Emocional
      • El poder de la mente
    • Archivo
  • Liturgias Diarias
  • Contacto
Vive Feliz

Liturgia del 4 de agosto 2026. Memoria de San Juan María Vianney: Del exilio de nuestras infidelidades a la valentía de caminar sobre las aguas sostenidos por la Restauración Divina

Posted on agosto 4, 2026agosto 3, 2026

LITURGIA DE LA PALABRA.

Introducción: 

La Liturgia de hoy nos invita a contemplar la fiel restauración que el Señor opera en medio de nuestras heridas y flaquezas humanas. Al conmemorar la Memoria de san Juan María Vianney,  conocido como el Cura de Ars,  humilde presbítero francés del siglo XIX, patrono de los párrocos,  dotado de un extraordinario don para la confesión. Destacó por su incansable entrega pastoral, su amor a la Eucaristía y su intercesión por la conversión de innumerables almas, la Palabra nos recuerda que el dolor y el pecado jamás tienen la última palabra ante la soberana compasión divina. Dios mismo reconstruye lo que está en ruinas, escucha el clamor de los desvalidos y extiende su mano poderosa para sostenernos en medio de las tempestades cotidianas de la fe. Así, la misericordia del Padre se manifiesta como un faro de esperanza que transforma la debilidad en un testimonio de salvación eterna.

 

Lectura del libro de Jeremías 30, 1-2. 4. 12-15. 18-22

Palabra que llegó a Jeremías de parte del Señor, en estos términos: Así habla el Señor, el Dios de Israel: Escribe en un libro todas las palabras que Yo te he dirigido.

Estas son las palabras que el Señor dirigió a Israel y a Judá: ¡Tu herida es incurable, irremediable tu llaga! Nadie defiende tu causa, no hay remedio para tu herida, tú ya no tienes cura.

Todos tus amantes te han olvidado, no se interesan por ti. Porque Yo te he golpeado como golpea un enemigo, con un castigo cruel, a causa de tu gran iniquidad, porque tus pecados eran graves. ¿Por qué gritas a causa de tu herida, de tu dolor incurable?

A causa de tu gran iniquidad, porque tus pecados eran graves, Yo te hice todo esto.

Así habla el Señor: Sí, Yo cambiaré la suerte de las carpas de Jacob y tendré compasión de sus moradas; la ciudad será reconstruida sobre sus escombros y el palacio se levantará en su debido lugar. De allí saldrán cantos de alabanza y risas estridentes.

Los multiplicaré y no disminuirán, los glorificaré y no serán menoscabados. Sus hijos serán como en los tiempos antiguos, su comunidad será estable ante mí y Yo castigaré a todos sus opresores. Su jefe será uno de ellos y de en medio de ellos saldrá su soberano. Yo lo haré acercarse, y él avanzará hacia mí, porque si no, ¿quién se atrevería a avanzar hacia mí? -oráculo del Señor- Ustedes serán mi Pueblo y Yo seré su Dios.

Reflexión:

El doloroso exilio y las llagas del pecado encuentran su perfecta respuesta en la total restauración divina, una promesa que San Juan María Vianney encarnó al sanar almas rotas en el confesionario.

El profeta nos muestra que la infidelidad desgasta, pero el arrepentimiento abre paso a la compasión y a la alegría del reencuentro.

Al igual que el pueblo purificado regresó a Dios, el Santo de Ars guió a incontables pecadores desde sus ruinas morales hacia la reconstrucción espiritual. Así, la miseria humana se disuelve ante la gracia del Señor, quien transforma el sufrimiento en un canto de eterna salvación.                                                                                                                    

 

 

SALMO RESPONSORIAL 101,16-21.29.22-23

¡El Señor aparecerá glorioso en Sión! 

Las naciones temerán tu Nombre, Señor, y los reyes de la tierra se rendirán ante tu gloria:

cuando el Señor reedifique a Sión y aparezca glorioso en medio de ella; cuando acepte la oración del desvalido y no desprecie su plegaria. 

Quede esto escrito para el tiempo futuro y un pueblo renovado alabe al Señor: 

porque Él se inclinó desde su alto Santuario y miró a la tierra desde el cielo, para escuchar el lamento de los cautivos y librar a los condenados a muerte. 

Los hijos de tus servidores tendrán una morada y su descendencia estará segura ante ti, para proclamar en Sión el Nombre del Señor y su alabanza en Jerusalén, cuando se reúnan los pueblos y los reinos, y sirvan todos juntos al Señor. 

Reflexión: 

El canto de este salmo resuena como el eco jubiloso a la promesa de restauración y consuelo que el profeta nos ha anunciado. Frente a las ruinas causadas por nuestras infidelidades, la Iglesia responde con la certeza de que el Señor reconstruirá Sión y manifestará plenamente su gloria. Este horizonte de gracia asegura una morada firme para las futuras generaciones y convoca la unidad unánime de todos los pueblos. Así, el sufrimiento del exilio se disuelve en una alabanza eterna donde la descendencia de los servidores camina segura y reconciliada. Al igual que el Cura de Ars guió a las almas hacia la comunión divina, la liturgia nos une hoy en un solo cantar que celebra la soberana compasión y fidelidad del Padre.

 

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 14, 22-36

Después que la gente se hubo saciado, enseguida Jesús apremió a sus discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente.
Y después de despedir a la gente subió al monte a solas para orar. Llegada la noche estaba allí solo.
Mientras tanto la barca iba ya muy lejos de tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contrario. A la cuarta vela de la noche se les acercó Jesús andando sobre el mar. Los discípulos, viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, diciendo que era un fantasma.
Jesús les dijo enseguida:
«¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!».
Pedro le contestó:
«Señor, si eres tú, mándame ir a ti sobre el agua».
Él le dijo:
«Ven».
Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua acercándose a Jesús; pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó:
«Señor, sálvame».
Enseguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo:
«¡Hombre de poca fe! ¿Por qué has dudado?».
En cuanto subieron a la barca amainó el viento.
Los de la barca se postraron ante él diciendo:
«Realmente eres Hijo de Dios».
Terminada la travesía, llegaron a tierra en Genesaret. Y los hombres de aquel lugar apenas lo reconocieron, pregonaron la noticia por toda aquella comarca y le trajeron a todos los enfermos.
Le pedían tocar siquiera la orla de su manto. Y cuantos la tocaban quedaban curados.

Reflexión: 

Nos explicaba el Papa  Benedicto XVI: ” Pedro camina sobre las aguas no por su propia fuerza, sino por la gracia divina, en la que cree; y cuando lo asalta la duda, cuando no fija su mirada en Jesús, sino que tiene miedo del viento, cuando no se fía plenamente de la palabra del Maestro, quiere decir que se está alejando interiormente de él y entonces corre el riesgo de hundirse en el mar de la vida. Lo mismo nos sucede a nosotros: si sólo nos miramos a nosotros mismos, dependeremos de los vientos y no podremos ya pasar por las tempestades, por las aguas de la vida.”  En medio de las oscuras tempestades de la vida, Jesús sale a nuestro encuentro caminando sobre las olas para pacificar el corazón antes que calmar la tormenta. Pedro nos enseña que el miedo nos hunde al apartar la mirada del Maestro, pero basta un grito de auxilio para experimentar su mano salvadora.

San Juan María Vianney encarnó esta confianza absoluta, pues desde la oración constante y el Sagrario se dejó sostener por Cristo en sus propias debilidades. Así, el Evangelio nos revela que la barca de nuestra existencia avanza segura cuando reconocemos a Jesús como el verdadero Hijo de Dios.

 

Conclusión:

Ante la invitación de Jesús, Pedro baja de la barca ¡y camina sobre el agua! Podríamos concentrarnos en su falta de fe que le hace hundirse, pero me gusta pensar en el arrojo inicial que tuvo, ¿tú y yo tendríamos la valentía de bajarnos de la barca que nos da seguridad, ponernos en manos de Jesús y comenzar a caminar? 

Para responder puntualmente  la liturgia nos marca estos pasos concretos:
  • Reconocer las propias infidelidades: Implica admitir con crudeza el dolor, el exilio interior y las heridas que nos causa el pecado cuando preferimos nuestras falsas seguridades.
  • Volver al Padre con humildad: Consiste en transformar esa experiencia de desolación en un sincero deseo de conversión, abandonando el orgullo para propiciar el reencuentro.
  • Confiar en la restauración divina: Significa caminar con la certeza absoluta de que Dios reconstruirá nuestras ruinas, asegurando una morada firme y un futuro de paz.
  • Mantener la mirada fija en el Salvador: Exige vencer el miedo a las tormentas cotidianas y sostenerse en la oración constante, sabiendo que su mano nos rescatará si comenzamos a hundirnos.

Oración Final:

Oh Espíritu Santo, Consolador y Guía de nuestras almas, te pedimos que derrames tu gracia sobre nosotros para que tengamos la valentía de bajarnos de la barca de nuestras falsas seguridades.

Concédenos la lucidez para reconocer nuestras infidelidades, la humildad profunda para volver al Padre en cada caída y una confianza inquebrantable en tu poder restaurador que sana todas nuestras ruinas. Mantén nuestros ojos fijos en Jesús en medio de las tormentas de la vida, para que, sostenidos por la oración constante a ejemplo de San Juan María Vianney, caminemos sin temor sobre las aguas de la incertidumbre, seguros de que tu mano poderosa jamás nos dejará hundir.

Amén.

______________________________________________________________________________________________________________________________________________

Tomado de:

  • Folleto La Misa de Cada Día.
  • https://www.vaticannews.va/es/evangelio-de-hoy.html
  • https://evangeli.net/evangelio/dia/2026-08-03
  • https://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2026-08-04
  • https://www.evangelizacion.org.mx/lecturas/evangelio
  • https://www.dominicos.org/predicacion/evangelio-del-dia/hoy

 

Palabra de Vida Mes de Agosto: «Engrandece mi alma al Señor» (Lc 1, 46) https://ciudadnueva.com.ar/categoria/palabra-de-vida/

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Categorías

  • Archivo (23)
  • Blog (2.876)
    • Espiritual (573)
    • Familia (2)
    • Inteligencia Emocional (24)
      • El poder de la mente (6)
    • Sanacion (19)
      • Familiar (3)
      • Personal (5)
  • Formación (144)
    • Infantil (13)
  • Liturgias Diarias (2.577)

Entradas recientes

  • Liturgia del 4 de agosto 2026. Memoria de San Juan María Vianney: Del exilio de nuestras infidelidades a la valentía de caminar sobre las aguas sostenidos por la Restauración Divina agosto 4, 2026
  • Liturgia del 3 de agosto 2026. Fieles a la Verdad y Movidos a la Compasión agosto 3, 2026
  • Liturgia del 2 de agosto 2026. Solemnidad de la Bienaventurada Virgen María, Reina de los Angeles. agosto 2, 2026
  • Liturgia del 1 de aagosto 2026. Testimonio valiente y Fidelidad radical a la Verdad Divina sin componendas. agosto 1, 2026
  • Liturgia del 31 de julio 2026. Conversión, Fidelidad y Riesgo: Vivir sostenidos solo por Dios. julio 31, 2026

Meta

  • Acceder
  • Feed de entradas
  • Feed de comentarios
  • WordPress.org
©2026 Vive Feliz | Rosa Otárola