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Liturgia del 24 de julio 2026. El Pastor que transforma el Corazón en Tierra Buena.

Posted on julio 24, 2026julio 23, 2026

LITURGIA DE LA PALABRA.

Introducción:

La liturgia de hoy nos convoca a escuchar con docilidad la voz del Padre, quien reúne con misericordia a su pueblo disperso y le promete pastores sabios según su propio corazón. Esta acción divina de restauración y guía espiritual busca preparar el terreno de nuestra existencia para que la semilla de su divina palabra eche raíces profundas. Así, transformados por su gracia, daremos frutos abundantes de alegría, comunión y fidelidad en medio de la comunidad.

 

Lectura del libro de Jeremías 3, 14-17

¡Vuelvan, hijos apóstatas -oráculo del Señor- porque Yo soy el dueño de ustedes! Yo los tomaré, a uno de una ciudad y a dos de una familia, y los conduciré a Sión. Después les daré pastores según mi corazón, que los apacentarán con ciencia y prudencia. Y cuando ustedes se hayan multiplicado y fructificado en el país, en aquellos días -oráculo del Señor- ya no se hablará más del Arca de la Alianza del Señor, ni se pensará más en ella; no se la recordará, ni se la echará de menos, ni se la volverá a fabricar. En aquel tiempo, se llamará a Jerusalén ‘Trono del Señor’; todas las naciones se reunirán en ella, y ya no seguirán más los impulsos de su corazón obstinado y perverso.

Reflexión:

A pesar de la constante infidelidad de su pueblo tras la alianza, Dios no se cansa de llamar con ternura a la conversión y a reconstruir la comunión. El Señor cumplió su promesa de restauración tras el destierro babilónico, enviando pastores santos como Zorobabel, Esdras y Nehemías para guiar con amor y cuidado a su comunidad. Hoy esta palabra nos invita a descubrir su presencia en lo cotidiano y a comprometernos firmemente con una vida más humana y solidaria.

 

 Salmo, Jer 31, 10-12b. 13

El Señor nos cuidará como un pastor.

¡Escuchen, naciones, la palabra del Señor, anúncienla en las costas más lejanas! Digan: “El que  dispersó a Israel lo reunirá, y lo cuidará como un pastor a su rebaño”. 

Porque el Señor ha rescatado a Jacob, lo redimió de una mano más fuerte que él. Llegarán gritando de alegría a la altura de Sión, afluirán hacia los bienes del Señor. 

Entonces la joven danzará alegremente, los jóvenes y los viejos se regocijarán; Yo cambiaré su duelo en alegría, los alegraré y los consolaré de su aflicción. 

Reflexión:

El Dios que dispersó a su pueblo por la infidelidad sale a su encuentro para reunirlo y cuidarlo con la ternura de un pastor. El Señor promete transformar profundamente nuestra realidad, cambiando de manera definitiva todo duelo, dolor y aflicción en una inmensa alegría y consuelo. Esta conmovedora acción divina nos asegura que ninguna dispersión o tristeza humana es permanente ante la fuerza de su amor restaurador. Así, el canto de este salmo se convierte en un faro de viva esperanza que sostiene y fortalece nuestro caminar comunitario.

 

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 13, 18-23

Jesús dijo a sus discípulos:

Escuchen lo que significa la parábola del sembrador. Cuando alguien oye la Palabra del Reino y no la comprende, viene el Maligno y arrebata lo que había sido sembrado en su corazón: éste es el que recibió la semilla al borde del camino. El que la recibe en terreno pedregoso es el hombre que, al escuchar la Palabra, la acepta enseguida con alegría, pero no la deja echar raíces, porque es inconstante: en cuanto sobreviene una tribulación o una persecución a causa de la Palabra, inmediatamente sucumbe. El que recibe la semilla entre espinas es el hombre que escucha la Palabra, pero las preocupaciones del mundo y la seducción de las riquezas la ahogan, y no puede dar fruto. Y el que la recibe en tierra fértil es el hombre que escucha la Palabra y la comprende. Éste produce fruto, ya sea cien, ya sesenta, ya treinta por uno.

Reflexión:

Afirma el Papa León XIV:  “Dios confía y espera que tarde o temprano la semilla florezca. Él nos ama así: no espera a que seamos el mejor terreno, siempre nos da generosamente su palabra. Quizás precisamente al ver que Él confía en nosotros, nazca en nosotros el deseo de ser un terreno mejor. Esta es la esperanza, fundada sobre la roca de la generosidad y la misericordia de Dios.”

La semilla perfecta de la Palabra divina es sembrada generosamente por un Dios rico en misericordia que confía en nosotros y no espera a que seamos el terreno ideal. El éxito de la cosecha no radica en estrategias humanas, sino en limpiar el orgullo y el egoísmo que representan los terrenos superficiales, pedregosos o llenos de espinas. Al comprender el mensaje con raíces profundas en el corazón, permitimos que el Espíritu Santo transforme nuestras vidas ante las dificultades y el materialismo actual. Así, fundamentados en su amor, daremos frutos abundantes de caridad y una alegría contagiosa que brota de ser finalmente tierra buena.

 

Conclusión:

Para que la buena semilla de Dios florezca en nuestra vida, estamos llamados a encarnar las lecturas de hoy a través de los siguientes compromisos concretos:
  • Escuchar la voz del Pastor: Regresar de corazón al Señor mediante una conversión sincera, dejando que Él sane nuestras rebeldías y nos guíe con ternura a través de los pastores que ha puesto para nuestro cuidado.
  • Vivir en clave de esperanza: Dejar que Dios reúna nuestras dispersiones y transforme cada uno de nuestros duelos, dolores y aflicciones cotidianas en una alegría profunda y en un consuelo que sane las heridas del alma.
  • Limpiar el terreno interior: Retirar con valentía las piedras del orgullo que nos vuelven superficiales ante las dificultades, y arrancar los espinos del egoísmo, el estrés material y las ambiciones que ahogan la paz.
  • Dar frutos en la cotidianidad: Acoger la palabra con raíces profundas para que el Espíritu Santo nos transforme, haciendo que nuestra vida sea un lugar de encuentro solidario, fraterno y lleno de una caridad contagiosa.

Oración Final:

Señor Dios, Padre rico en misericordia, te damos gracias por sembrar en nuestros corazones la semilla perfecta de tu Palabra y por buscarnos con incansable ternura cuando nos alejamos de tu alianza.

Concédenos la gracia de ser siempre esa tierra buena que sabe escuchar, comprender y dar frutos abundantes de caridad, alegría y auténtica fraternidad.

Que el Espíritu Santo limpie de nuestro interior las piedras del orgullo y los espinos del egoísmo material, para que, consolados por tu guía pastoral, transformemos nuestra vida cotidiana en un verdadero lugar de encuentro contigo.

Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

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Tomado de: 

  • Folleto La Misa de Cada Día.
  • https://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2026-07-24 
  • Diario Bíblico 2026. Misioneros Claretianos
  • hthttps://www.evangelizacion.org.mx
  • https://evangeli.net/evangelio/dia/2026-07-24
  • https://www.dominicos.org/predicacion/evangelio-del-dia/hoy

Palabra de Vida Mes de Julio: «Y el que la recibe en tierra fértil es el hombre que escucha la Palabra y la comprende. Este produce fruto» (Mt 13, https://ciudadnueva.com.ar/categoria/palabra-de-vida/

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