LITURGIA DE LA PALABRA.
Introducción:
La Liturgia de hoy nos invita a contemplar el entrañable y fiel amor de Dios, quien como Padre nos cuida, levanta y restaura constantemente a pesar de nuestras debilidades. Ante esta ternura divina que nos sana, somos llamados a clamar su protección para que resplandezca su rostro sobre nosotros. Finalmente, se nos envía a anunciar con total gratuidad y desprendimiento que su Reino ya está cerca, llevando la paz a cada hogar.
Lectura de la profecía de Oseas 11, 1-4. 8c-9
Así habla el Señor: Cuando Israel era niño, Yo lo amé, y de Egipto llamé a mi hijo. Pero cuanto más los llamaba, más se alejaban de mí; ofrecían sacrificios a los Baales y quemaban incienso a los ídolos. ¡Y Yo había enseñado a caminar a Efraím, lo tomaba por los brazos! Pero ellos no reconocieron que Yo los cuidaba. Yo los atraía con lazos humanos, con ataduras de amor; era para ellos como los que alzan a una criatura contra sus mejillas, me inclinaba hacia él y le daba de comer.
Mi corazón se subleva contra mí y se enciende toda mi ternura: no daré libre curso al ardor de mi ira, no destruiré otra vez a Efraím. Porque Yo soy Dios, no un hombre: soy el Santo en medio de ti, y no vendré con furor.
Reflexión:
Esta reflexión desmantela la imagen de un Dios vengativo del Antiguo Testamento.
Oseas denuncia la idolatría e injusticia que rompen la alianza con Dios, traicionando su amor. Ante la infidelidad, el corazón de Dios se conmueve, revelando, con maravillosas imágenes, su verdadera identidad en la misericordia y no en el castigo. El profeta revela así al Dios-Amor y Padre entrañable que Jesús nos dio a conocer.
Salmo 79, 2ac. 3b. 15-16
¡Señor, ven a salvarnos!
Escucha, Pastor de Israel, Tú que tienes el trono sobre los querubines, reafirma tu poder y ven a salvarnos.
Vuélvete, Señor de los ejércitos, observa desde el cielo y mira: ven a visitar tu vid, la cepa que plantó tu mano, el retoño que Tú hiciste vigoroso.
Reflexión:
Este salmo transforma el lamento por el pecado en una firme esperanza en la misericordia del Padre, pues ante la dolorosa traición del pueblo denunciada por Oseas, el salmista responde con un humilde y confiado clamor de arrepentimiento. Reconoce la infidelidad humana y suplica al Dios de la alianza que regrese a cuidar de su viña. Con el corazón quebrado, implora que resplandezca su rostro divino para obtener la salvación y la restauración.
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 10, 7-15
Jesús envió a sus doce apóstoles, diciéndoles: Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca. Sanen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios. Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente. No lleven encima oro ni plata, ni monedas, ni provisiones para el camino, ni dos túnicas, ni calzado, ni bastón; porque el que trabaja merece su sustento.
Cuando entren en una ciudad o en un pueblo, busquen a alguna persona respetable y permanezcan en su casa hasta el momento de partir. Al entrar en la casa, salúdenla invocando la paz sobre ella. Si esa casa lo merece, que la paz descienda sobre ella; pero si es indigna, que esa paz vuelva a ustedes. Y si no los reciben ni quieren escuchar sus palabras, al irse de esa casa o de esa ciudad, sacudan hasta el polvo de sus pies. Les aseguro que, en el día del Juicio, Sodoma y Gomorra serán tratadas menos rigurosamente que esa ciudad.
Reflexión:
Explicó el Papa León Xiv: “El primer paso de ese envío es el “éxodo interior”, la liberación del egoísmo y del miedo. Solo al configurarse con Aquel que vino a revelar el amor del Padre, la misión florece, convirtiéndonos en “instrumentos del abrazo misericordioso del Padre”.
Jesús envía a sus discípulos a proclamar el Reino con compasión, confianza y el mismo poder sanador de su Maestro. Los prepara para actuar en su nombre sin manuales humanos, confiando plenamente en la providencia del Padre durante la misión. Ante el rechazo, el mandato de sacudirse el polvo de los pies simboliza soltar la amargura, romper el vínculo con la incredulidad y seguir adelante sin cargar culpas ajenas. Esta acción profética testifica la responsabilidad de cada hogar de recibir o rechazar la paz de Dios.
Conclusión:
- Practicar el autoexamen diario para identificar y liberar el egoísmo, los apegos materiales y el miedo al rechazo.
- Orar con humildad confiada suplicando que resplandezca el rostro divino en nosotros para sanar nuestras infidelidades y restaurar el corazón.
- Vivir desde la gratuidad absoluta compartiendo nuestro tiempo, talentos y perdón con los hermanos sin esperar nada a cambio.
- Actuar con compasión y cercanía siendo instrumentos activos del abrazo misericordioso del Padre en cada hogar y lugar de trabajo.
Oración Final:
Espíritu Santo, Consolador y Guía de nuestras almas, te pedimos que desciendas hoy sobre nosotros y enciendas en nuestros corazones el fuego de tu amor divino. Concédenos la gracia de vivir ese “éxodo interior” que nos libera del egoísmo, del miedo al rechazo y de las falsas seguridades materiales, para configurarnos plenamente con Cristo.
Sé Tú el maestro que nos enseñe a anunciar el Reino de los Cielos con la mirada compasiva del Maestro y un corazón desprendido y confiado en la Providencia del Padre.
Haznos instrumentos vivos de tu abrazo misericordioso, capaces de llevar la paz a cada hogar, sanar las heridas con gratuidad y reflejar siempre la ternura de Dios.
Amén.
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Tomado de:
- Folleto La Misa de Cada Día
- https://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2026-07-09
- Diario Bíblico 2026. Misioneros Claretianos.
- https://www.vaticannews.va/es/papa/news/2025-11
- https://www.evangelizacion.org.mx/evangelio-de-hoy
- https://evangeli.net/evangelio
- https://www.dominicos.org/predicacion/evangelio-del-dia/hoy
Palabra de Vida Mes de Julio: «Y el que la recibe en tierra fértil es el hombre que escucha la Palabra y la comprende. Este produce fruto» (Mt 13, https://ciudadnueva.com.ar/categoria/palabra-de-vida/