LITURGIA DE LA PALABRA
Introducción:
La Liturgia de hoy nos invita a contemplar el tierno y fiel amor de Dios, quien sale al encuentro de nuestras fragilidades. Él se revela como un esposo compasivo que restaura con misericordia la alianza con su pueblo y escucha cada una de sus alabanzas. Ante el dolor de la enfermedad y la misma muerte, su presencia poderosa devuelve la salud y la vida. Basta acercarse a Él con una fe firme para experimentar su gracia transformadora, que levanta a los caídos.
Lectura de la profecía de Oseas 2, 16.17b-18. 21-22
Así habla el Señor:
Yo la seduciré, la llevaré al desierto y le hablaré a su corazón. Allí, ella responderá como en los días de su juventud, como el día en que subía del país de Egipto.
Aquel día -oráculo del Señor- tú me llamarás: ‘Mi Esposo’ y ya no me llamarás: ‘Mi Baal’. Yo te desposaré para siempre, te desposaré en la justicia y el derecho, en el amor y la misericordia; te desposaré en la fidelidad, y tú conocerás al Señor.
Reflexión:
Este texto, revela la asombrosa fidelidad de Dios, quien sale al encuentro de su pueblo a pesar de nuestras constantes ingratitudes. Conmovido por la misericordia y la compasión, el Señor nos conduce al desierto de la reflexión para hablarnos con delicadeza al corazón. Esta hermosa parábola de reconciliación nos invita a abandonar definitivamente los falsos ídolos para unirnos a Él en un vínculo estable y definitivo. De este modo, somos llamados a enderezar la vida y responder con un amor sincero al tierno lazo de su alianza.
Salmo 144, 2-9
¡El Señor es bondadoso y compasivo!
Señor, día tras día te bendeciré, y alabaré tu Nombre sin cesar. ¡Grande es el Señor y muy digno de alabanza: su grandeza es insondable!
Cada generación celebra tus acciones y le anuncia a las otras tus portentos: ellas hablan del esplendor de tu gloria, y yo también cantaré tus maravillas.
Ellas publican tus tremendos prodigios y narran tus grandes proezas; divulgan el recuerdo de tu inmensa bondad y cantan alegres por tu victoria.
El Señor es bondadoso y compasivo, lento para enojarse y de gran misericordia; el Señor es bueno con todos y tiene compasión de todas sus criaturas.
Reflexión:
El Salmista nos presenta el retrato de quién es Dios, revelando su rostro más tierno, bondadoso y cercano. Con un corazón lleno de gratitud, el poema proclama que el Señor es compasivo, lento para la ira y sumamente misericordioso con todas sus criaturas. Esta alabanza nos invita a confiar plenamente en su bondad infinita, la cual se extiende de generación en generaciónvy como indica el salmo hemos de “invocarlo”; pero también de “escucharlo”. En especial en “la tribulación”.
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 9, 18-26
Se presentó a Jesús un alto jefe y, postrándose ante Él, le dijo: “Señor, mi hija acaba de morir, pero ven a imponerle tu mano y vivirá”. Jesús se levantó y lo siguió con sus discípulos. Entonces se le acercó por detrás una mujer que padecía de hemorragias desde hacía doce años, y le tocó los flecos de su manto, pensando: “Con sólo tocar su manto, quedaré sana”.
Jesús se dio vuelta, y al verla, le dijo: “Ten confianza, hija, tu fe te ha salvado”. Y desde ese instante la mujer quedó sana.
Al llegar a la casa del jefe, Jesús vio a los que tocaban música fúnebre y a la gente que gritaba, y dijo: “Retírense, la niña no está muerta, sino que duerme”. Y se reían de Él. Cuando hicieron salir a la gente, Él entró, la tomó de la mano, y ella se levantó. Y esta noticia se divulgó por aquella región.
Reflexión:
El Evangelio nos invita a admirar dos magníficas manifestaciones de fe que conmueven el corazón de Jesucristo y provocan su respuesta inmediata. Tanto el ruego desesperado del jefe de la sinagoga como el toque silencioso del manto de la mujer demuestran una confianza radical. Nos explicaba el Papa Francisco: “…este confiar de modo total y extremo es lo que une al jefe de la sinagoga y a la mujer enferma en el Evangelio. Son episodios de liberación. Ambos se acercan a Jesús para obtener de él lo que ningún otro les puede dar: la liberación de la enfermedad y la muerte. Sin embargos, esta fe verdadera no funciona como magia, sino como un acto concreto de acercarse y exponerse que abre al ser humano a la gracia. Así, el Señor premia nuestra total seguridad en su poder, rompiendo toda lógica humana para devolvernos la salud y la vida..
Conclusión:
Esta reflexión, nos urge a despertar una fe viva y constante, transformando nuestra confianza dormida en una entrega radical a los pies del Señor. Al experimentar su fidelidad inmerecida, somos llamados a palpar su misericordia en cada acción concreta y cotidiana de nuestro caminar. Dios desea tomarnos de la mano para sanar las heridas más profundas, restaurar nuestra alianza y renovar plenamente nuestra existencia. Abrirse con sinceridad a su gracia gratuita nos permite testificar que su amor compasivo siempre tiene la última palabra sobre el dolor y la muerte.
Oración Final:
Padre Misericordioso, te damos gracias por revelarnos tu amor fiel y compasivo a través de esta liturgia.
Te pedimos que despiertes nuestra fe dormida para que, al igual que los testimonios de hoy, confiemos plenamente en tu gracia gratuita e inmerecida.
Tómanos de la mano, restaura nuestra alianza contigo y permítenos palpar tu misericordia en cada acción concreta de nuestra vida diaria. Por Jesucristo, nuestro Señor, quien vive y reina por los siglos de los siglos.
Amén.
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Tomado de:
- Folleto La Misa de Cada Día
- https://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2026-07-06
- https://press.vatican.va/content/salastampa/es/bollettino/pubblico/2019/07/08/lamp.html
- https://www.evangelizacion.org.mx/lecturas/evangelio/06-07-2026
- https://evangeli.net/evangelio/dia/2026-07-06
- https://www.dominicos.org/predicacion/evangelio-del-dia/hoy
Palabra de Vida Mes de Julio: «Y el que la recibe en tierra fértil es el hombre que escucha la Palabra y la comprende. Este produce fruto» (Mt 13, https://ciudadnueva.com.ar/categoria/palabra-de-vida/