LITURGIA DE LA PALABRA.
Introducción:
La Liturgia de hoy introduce a un rey humilde que descarta las armas para traer paz duradera a las naciones cansadas. Presenta la misericordia de un Dios tierno que sostiene a quienes tropiezan y alivia de inmediato los corazones agobiados; invita a abandonar la soberbia del egoísmo cotidiano para vivir guiados por la fuerza renovadora de su Espíritu divino y se revela así, el verdadero descanso interior que Jesús regala con generosidad a los pequeños capaces de confiar plenamente.
Lectura de la profecía de Zacarías 9, 9-10
Así habla el Señor: ¡Alégrate mucho, hija de Sión! ¡Grita de júbilo, hija de Jerusalén! Mira que tu Rey viene hacia ti; Él es justo y victorioso, es humilde y está montado sobre un asno, sobre la cría de un asna.
Él suprimirá los carros de Efraím y los caballos de Jerusalén; el arco de guerra será suprimido y proclamará la paz a las naciones. Su dominio se extenderá de un mar hasta el otro, y desde el Río hasta los confines de la tierra.
Reflexión:
La profecía anuncia la restauración definitiva con la llegada de un Mesías justo que elimina los carros de Efraím y los caballos de Jerusalén. Se quiebra el arco de guerra como símbolo de la destrucción del poder militar y de los falsos acuerdos políticos. Se instaura una paz nacida de la conversión personal orientada a la solidaridad, la justicia y el amor fraterno. Se invita a gritar de júbilo ante este reinado de Dios que transforma las armas en instrumentos de unidad.
Salmo 144, 1-2. 8-11. 13c-14
Bendeciré tu Nombre eternamente.
Te alabaré, Dios mío, a ti, el único Rey, y bendeciré tu Nombre eternamente; día tras día te bendeciré, y alabaré tu Nombre sin cesar.
El Señor es bondadoso y compasivo, lento para enojarse y de gran misericordia; el Señor es bueno con todos y tiene compasión de todas sus criaturas.
Que todas tus obras te den gracias, Señor, y tus fieles te bendigan; que anuncien la gloria de tu reino y proclamen tu poder.
El Señor es fiel en todas sus palabras y bondadoso en todas sus acciones. El Señor sostiene a los que caen y endereza a los que están encorvados.
Reflexión:
Con el Salmista experimentamos como la alabanza comunitaria se eleva con fuerza para proclamar que el Señor es bondadoso y compasivo con toda la creación. Se celebra con profunda confianza la certeza de que Dios es fiel en todas sus palabras y derrama su bendición sobre el pueblo. Se experimenta el impulso de una fe viva que sostiene a los que caen y endereza con ternura a los que están encorvados. De este modo, se transforma la oración litúrgica en una esperanza de prosperidad donde se reconoce que el Señor es bueno con todos.
Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los cristianos de Roma 8, 9. 11-13
Hermanos:
Ustedes no están animados por la carne sino por el espíritu, dado que el Espíritu de Dios habita en ustedes. El que no tiene el Espíritu de Cristo no puede ser de Cristo. Y si el Espíritu de Aquel que resucitó a Jesús habita en ustedes, el que resucitó a Cristo Jesús también dará vida a sus cuerpos mortales, por medio del mismo Espíritu que habita en ustedes.
Hermanos, nosotros no somos deudores de la carne, para vivir de una manera carnal. Si ustedes viven según la carne, morirán. Al contrario, si hacen morir las obras de la carne por medio del Espíritu, entonces vivirán.
Reflexión:
Este es el texto más explícito de san Pablo sobre la conexión entre resurrección y Espíritu y debemos profundizar en él. Vivir según el Espíritu destruye por completo las estructuras humanas que atan la existencia y eliminan la falsa seguridad de la ley. Se entona un canto de liberación y victoria frente al pecado mediante una purificación profunda que rescata de la carne. Se garantiza la vida más allá de la muerte, conectando la resurrección de Jesús con la promesa de una vida nueva. Se experimenta la presencia de un Dios habitando en el interior, transformando el sentido del presente y asegurando que se es plenamente de Cristo.
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 11, 25-30
Jesús dijo:
Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque, habiendo ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes, las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido.
Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie conoce el Hijo sino el Padre, así como nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquél a quien el Hijo se lo quiera revelar.
Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y Yo los aliviaré. Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana.
Reflexión:
La oración de alabanza que nos presenta Jesús en el inicio del texto del Evangelio, celebra el misterio de la gratuidad divina que rompe con toda clase de preconcepciones religiosas sobre el Amor y la Gracia, pues se revela a un Jesús manso y humilde de corazón que conoce al Padre en toda su profundidad y reta a un abandono definitivo en sus manos; se abren los misterios del Reino a los sencillos y pequeños, mientras que la autosuficiencia intelectual de los sabios impide recibir la novedad de la revelación y se ofrece un yugo ligero y un refugio de paz donde el sufrimiento se transforma por amor con la ayuda del Espíritu.
Conclusión:
Nos explicaba el Papa Francisco: «Jesús nos hace conocer al Padre. Y ¿a quién revela esto? Sólo quienes tienen el corazón como los pequeños son capaces de recibir esta revelación».
- Gritar de júbilo y trabajar por la paz: Rechazamos la confianza en el poder militar, las armas o los acuerdos políticos falsos, y nos convertimos personalmente para construir una sociedad basada en la solidaridad, la justicia y el amor fraterno.
- Caminar con confianza absoluta: Alabamos comunitariamente a Dios sabiendo que es bondadoso, compasivo y fiel, y nos dejamos sostener y enderezar por sus manos cuando nos sentimos encorvados o a punto de caer.
- Vivir según el Espíritu: Destruimos las estructuras humanas y las leyes que nos atan para dejarnos purificar, salvar y liberar, asegurando así nuestra vida presente y nuestra resurrección futura en Cristo.
- Abrazar la sencillez y el yugo ligero: Nos alejamos de la autosuficiencia intelectual y de la soberbia espiritual, aceptando con alma de niños la gratuidad divina y asumiendo las exigencias del amor con la ayuda del Espíritu.
Oración Final:
Señor Jesús, ante el Altar de tu Amor entregamos nuestra vida y te pedimos que nos concedas un corazón verdaderamente manso y humilde para acoger la gracia de tu Espíritu.
Ayúdanos a despojarnos de toda autosuficiencia y soberbia espiritual, para que, con el alma sencilla de los pequeños, sepamos descansar en tus manos divinas y asumir con alegría el yugo ligero de tu amor.
Líberanos de las ataduras del egoísmo, sana nuestro caminar cuando nos sintamos encorvados por las preocupaciones y conviértenos en constructores valientes de una paz que no dependa de las fuerzas del mundo, sino de la justicia y la solidaridad fraterna.
Que tu fuerza resucitadora guíe cada uno de nuestros pasos cotidianos, para que permanezcamos siempre fieles a tu causa y seamos reflejo vivo de tu compasión y de tu infinita misericordia.
Amén.
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Tomado de:
- Folleto La Misa de Cada Día.
- https://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2026-07-05
- Diario Bíblico 2026. Misioneros Claretianos.
- https://evangeli.net/evangelio/dia/2026-07-05
- https://www.evangelizacion.org.mx/evangelio-de-hoy
- https://www.dominicos.org/predicacion/evangelio-del-dia/hoy
- https://lacasasobrelaroca.com/sal-144-salmos/
Palabra de Vida Mes de Julio: «Y el que la recibe en tierra fértil es el hombre que escucha la Palabra y la comprende. Este produce fruto» (Mt 13, https://ciudadnueva.com.ar/categoria/palabra-de-vida/