Menu
Vive Feliz
  • Inicio
  • Blog
    • Sanacion
      • Familiar
    • Formación
      • Infantil
    • Espiritual
    • Inteligencia Emocional
      • El poder de la mente
    • Archivo
  • Liturgias Diarias
  • Contacto
Vive Feliz

Liturgia del 28 de enero 2026. Recibir la Palabra y Edificar una Casa Espiritual para el Reino de Dios.

Posted on enero 28, 2026enero 27, 2026

LITURGIA DE LA PALABRA

Introducción:

Hoy celbramos la memoria de santo Tomás de Aquino, presbítero de la Orden de Predicadores y doctor de la Iglesia, que, dotado de gran inteligencia, con sus discursos y escritos comunicó a los demás una extraordinaria sabiduría. Su vida fue la personificación de recibir la Palabra en tierra buena y edificar una “casa” espiritual, no para sí mismo, sino para el Reino que Dios prometió a David y de eso nos habla la liturgia

 

PRIMERA LECTURA del segundo libro de Samuel 7, 4-17

La palabra del Señor llegó a Natán en estos términos: “Ve a decirle a mi servidor David: Así habla el Señor: ¿Eres tú el que me va a edificar una casa para que yo la habite? Desde el día en que hice subir de Egipto a los israelitas hasta el día de hoy, nunca habité en una casa, sino que iba de un lado a otro, en una carpa que me servía de morada. Y mientras caminaba entre los israelitas, ¿acaso le dije a uno solo de los jefes de Israel, a los que mandé apacentar a mi Pueblo: “¿Por qué no me han edificado una casa de cedro?”

Y ahora, esto es lo que le dirás a mi servidor David: Así habla el Señor de los ejércitos: Yo te saqué del campo de pastoreo, de detrás del rebaño, para que fueras el jefe de mi pueblo Israel.

Estuve contigo dondequiera que fuiste y exterminé a todos tus enemigos delante de ti. Yo haré que tu nombre sea tan grande como el de los grandes de la tierra.

Fijaré un lugar para mi pueblo Israel y lo plantaré para que tenga allí su morada. Ya no será perturbado, ni los malhechores seguirán oprimiéndole como lo hacían antes, desde el día en que establecí Jueces sobre mi pueblo Israel. Yo te he dado paz, librándote de todos tus enemigos. Y el Señor te ha anunciado que Él mismo te hará una casa.

Sí, cuando hayas llegado al término de tus días y vayas a descansar con tus padres, Yo elevaré después de ti a uno de tus descendientes, a uno que saldrá de tus entrañas, y afianzaré su realeza. Él edificará una casa para mi Nombre, y Yo afianzaré para siempre su trono real. Seré un padre para él, y él será para mí un hijo.

Si comete una falta, lo corregiré con varas y golpes, como lo hacen los hombres. Pero mi fidelidad no se retirará de él, como se la retiré a Saúl, al que aparté de tu presencia. Tu casa y tu reino durarán eternamente delante de mí, y tu trono será estable para siempre”.

Natán comunicó a David toda esta visión y todas estas palabras.

Reflexión:

Este  texto nos invita a tomar conciencia de que no somos nosotros, con nuestras ingeniosidades, quienes le damos un nombre al Señor, ni lo engrandecemos. La iniciativa es siempre de Dios: es quien impulsa su Obra, la sostiene y la lleva s perfección. La pregunta que se le hace a David por parte de Dios, a través de Natán, nos conduce a considerar cuál es el verdadero templo en el que Dios desea habitar. El no ha pedido nunca que se le construya una casa. Ha peregrinado acampando con Israel. Ha caminado con ellos en medio de ellos. Dios le recuerda cómo ha sido su actuación con él y se repite lo dicho a Abrahán: la descendencia verá cumplida la promesa. A David se le indica: “Al que salga de tus entrañas le afirmaré su reino”.

 

SALMO RESPONSORIAL 88, 4-5. 27-30

Le aseguraré mi amor eternamente.

Yo sellé una Alianza con mi elegido, hice este juramento a David, mi servidor: “Estableceré tu descendencia para siempre, mantendré tu trono por todas las generaciones”. 

Él me dirá: “Tú eres mi padre, mi Dios, mi Roca salvadora”. Yo lo constituiré mi primogénito,el más alto de los reyes de la tierra. 

Le aseguraré mi amor eternamente, y mi Alianza será estable para él; le daré una descendencia eterna y un trono duradero como el cielo. 

Reflexión:

Todo el salmo es un canto al cumplimiento de la promesa que va más allá de lo inmediato. La casa, el trono, el reino, no quedan limitados por el espacio y el tiempo. Es el Señor quien construye la casa y hace durar eternamente su reino. Y ello se realiza en la persona de Cristo. En él habita la plenitud de la divinidad y por medio de él será cada ser humano el lugar en el que Dios desea habitar.

 

EVANGELIO según san Marcos 4, 1-20

Jesús comenzó a enseñar a orillas del mar. Una gran multitud se reunió junto a Él, de manera que debió subir a una barca dentro del mar, y sentarse en ella. Mientras tanto, la multitud estaba en la orilla. Él les enseñaba muchas cosas por medio de parábolas, y esto era lo que les

enseñaba:

“¡Escuchen! El sembrador salió a sembrar. Mientras sembraba, parte de la semilla cayó al borde del camino, y vinieron los pájaros y se la comieron. Otra parte cayó en terreno rocoso, donde no había mucha tierra, y brotó enseguida porque la tierra era poco profunda; pero cuando salió el sol, se quemó y, por falta de raíz, se secó. Otra cayó entre las espinas; éstas crecieron, la sofocaron, y no dio fruto. Otros granos cayeron en buena tierra y dieron fruto: fueron creciendo y desarrollándose, y rindieron ya el treinta, ya el sesenta, ya el ciento por uno”.

Y decía: “¡El que tenga oídos para oír, que oiga!”

Cuando se quedó solo, los que estaban alrededor de Él junto con los Doce le preguntaban por el sentido de las parábolas. Y Jesús les decía: “A ustedes se les ha confiado el misterio del Reino de Dios; en cambio, para los de afuera, todo es parábola, a fin de que miren y no vean, oigan y no entiendan, no sea que se conviertan y alcancen el perdón”.

Jesús les dijo: “¿No entienden esta parábola? ¿Cómo comprenderán entonces todas las demás?

El sembrador siembra la Palabra. Los que están al borde del camino son aquellos en quienes se siembra la Palabra; pero, apenas la escuchan, viene Satanás y se lleva la semilla sembrada en ellos.

Igualmente, los que reciben la semilla en terreno rocoso son los que, al escuchar la Palabra, la acogen enseguida con alegría; pero no tienen raíces, sino que son inconstantes y, en cuanto sobreviene la tribulación o la persecución a causa de la Palabra, inmediatamente sucumben.

Hay otros que reciben la semilla entre espinas: son los que han escuchado la Palabra, pero las preocupaciones del mundo, la seducción de las riquezas y los demás deseos penetran en ellos y ahogan la Palabra, y esta resulta infructuosa.

Y los que reciben la semilla en tierra buena son los que escuchan la Palabra, la aceptan y dan fruto al treinta, al sesenta y al ciento por uno.

Reflexión:

Hoy escuchamos de labios del Señor la “Parábola del sembrador”. La escena es totalmente actual. El Señor no deja de “sembrar”. También en nuestros días es una multitud la que escucha a Jesús por boca de su Vicario —el Papa—, de sus ministros y… de sus fieles laicos: a todos los bautizados Cristo nos ha otorgado una participación en su misión sacerdotal. Hay “hambre” de Jesús. El mar, la barca y las playas son substituidos por estadios, pantallas y modernos medios de comunicación y de transporte. Pero Jesús es hoy el mismo de ayer. Tampoco ha cambiado el hombre y su necesidad de enseñanza para poder amar. También hoy hay quien —por gracia y gratuita elección divina: ¡es un misterio!— recibe y entiende más directamente la Palabra. Como también hay muchas almas que necesitan una explicación más descriptiva y más pausada de la Revelación.

En todo caso, a unos y otros, Dios nos pide frutos de santidad. Esta es una llamada implicita al silencio, ya que solo podemos escuchar si aprendemos a callar y así reflexionar en nosotros como los sembradores que vamos por el campo sembrando. ¿Qué tipo de semilla llevo conmigo? ¿La semilla de la envidia, del rencor, del acelere, de la impaciencia, de la inconstancia, de la pereza? ¿O llevo la semilla del perdón, del amor, de la comprensión, de la alegría, de la misericordia, de la paz, cordialidad, del hablar bien?  ¿Qué voy sembrando en mi caminar?

Nos explicaba el Papa Benedicto XVI: “Arrojar la semilla es un gesto de confianza y de esperanza; es necesaria la laboriosidad del hombre, pero luego se debe entrar en una espera, sabiendo bien que muchos factores determinarán el éxito de la cosecha y que siempre se corre el riesgo de un fracaso. No obstante eso, año tras año, el campesino repite su gesto y arroja su semilla»

El primer paso es salir a sembrar y, ya en el campo, sembrar la buena semilla. El Señor se encargará de hacerla caer en campos con tierra buena para que la cosecha sea abundante. 

Hoy salir a sembrar esa semilla, salir a sembrar sonrisas, salir a sembrar entusiasmo. Sonreír y que todas las palabras que salgan de mi boca sean palabras positivas. 

Conclusión y Oración:

Todo eso nos llena de confianza y por eso repetimos la promesa que se nos ha hecho: “Le mantendré eternamente mi favor”. Porque unidos al Hijo, por El hemos sido adoptados como hijos y hecho uno en el Uno, participamos de la realidad de la Promesa.

En ti y en mi ha caído esa semilla de la Palabra de Dios y hemos  sido invitados a recibir la Palabra de Dios y aplicarla, este esl fundamento para construir el Reino de Dios.

Cada semilla vale. Dios no ha dado unas palabras a unos y otra mejor a otros. Nos ha dado su Palabra, que es Jesucristo, a todos igual. Y nos toca ser la mejor tierra posible. Habrá que poner vallas contra los enemigos, poner paz en el alma, repensar tus ocupaciones…, pero al final la semilla brota.

Santo Tomás de Aquino preparó su inteligencia y su sentimiento y dejó crecer la Palabra de Dios. María dejó que Dios la preparase y dio el mejor Fruto. Tú has recibido la misma semilla, por  eso la pedimos al Señor que por intercesión de nuestra Madre y de santo Tomás de Aquino nos de la Gracia de ser buena semilla y dar el fruto de Santidad que esperas de cada uno de nosotros. 

Tomado de:

  • Folleto La Misa de Cada Día.
  • Diario Bíblico 2026. Misioneros Claretianos.
  • https://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2026-01-28
  • https://evangeli.net/evangelio
  • https://oracionyliturgia.archimadrid.org/2026/01/28/cada-semilla-vale/
  • https://www.dominicos.org/predicacion/evangelio-del-dia/hoy

Palabra de Vida Mes de Enero “Hay un solo Cuerpo y un solo Espíritu, así como hay una misma esperanza, a la que ustedes han sido llamados, de acuerdo con la vocación recibida.” (Ef 4, 4) https://ciudadnueva.com.ar/categoria/palabra-de-vida/

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Categorías

  • Archivo (23)
  • Blog (2.676)
    • Espiritual (562)
    • Familia (2)
    • Inteligencia Emocional (24)
      • El poder de la mente (6)
    • Sanacion (19)
      • Familiar (3)
      • Personal (5)
  • Formación (143)
    • Infantil (13)
  • Liturgias Diarias (2.392)

Entradas recientes

  • Liturgia del 28 de enero 2026. Recibir la Palabra y Edificar una Casa Espiritual para el Reino de Dios. enero 28, 2026
  • Liturgia del 27 de enero 2026 ¿Quién es el Rey de la Gloria? enero 27, 2026
  • Liturgia del 26 de enero 2026. Contad las maravillas del Señor a todas las naciones. enero 26, 2026
  • Liturgia del 25 de enero 2026. Domingo de la Palabra y Oración por la Unidad de los Cristianos. enero 25, 2026
  • Liturgia del 24 de enero 2026. ¡Que brille tu rostro, Señor, y nos salve! enero 24, 2026

Meta

  • Acceder
  • Feed de entradas
  • Feed de comentarios
  • WordPress.org
©2026 Vive Feliz | Rosa Otárola