LITURGIA DE LA PALABRA
Introducción:
Iniciamos el Adviento, un tiempo privilegiado para la conversión: nos prepara tanto para el nacimiento de Nuestro Señor, como lo hizo su Madre María, como para este cierre del Jubileo de la esperanza, que ha buscado también la renovación de la fe personal y comunitaria. Al igual que a lo que nos invita el adviento, esta, ha sido una época de reflexión, oración y conversión interior, para abrir nuestro corazón a la presencia de Dios.
Este año santo, que la Iglesia ha vivido de una manera especial e intensa, finalizará el 6 de enero de 2026 con el cierre de la Puerta Santa de la Basílica papal de San Pedro, oficiado por el Papa León XIV.
PRIMERA LECTURA del libro de Isaías 2, 1-5
Palabra que Isaías, hijo de Amós, recibió en una visión, acerca de Judá y de Jerusalén:
Sucederá al fin de los tiempos, que la montaña de la Casa del Señor será afianzada sobre la cumbre de las montañas y se elevará por encima de las colinas. Todas las naciones afluirán hacia ella y acudirán pueblos numerosos, que dirán: “¡Vengan, subamos a la montaña del Señor, a la Casa del Dios de Jacob! Él nos instruirá en sus caminos y caminaremos por sus sendas”.
Porque de Sión saldrá la Ley, y, de Jerusalén, la palabra del Señor. Él será juez entre las naciones y árbitro de pueblos numerosos. Con sus espadas forjarán arados y podaderas con sus lanzas.
No levantará la espada una nación contra otra ni se adiestrarán más para la guerra. ¡Ven, casa de Jacob, y caminemos a la luz del Señor!
Reflexión:
Esta lectura, de Isaías, es una portada extraordinaria, la más adecuada sin duda, para comenzar este Adviento: nos encontramos la visión del monte de la casa del Señor, como lugar de convergencia y comunión para todas las naciones, visión que revela el suelo de Dios para todos los pueblos, contrario al mundo de hoy, caracterizado por nacionalismos, fundamentalismos religiosos, xenofobias y rencores que anidan y reverdecen en los corazones de los hombres, ¡y eso que estamos en el tercer milenio! No es posible que dejemos de sentir y de anhelar que necesitamos rehacer esta “historia” de aquí, como algo nuevo y profético.
SALMO RESPONSORIAL 121, 1-2. 4-9
R/. Vamos con alegría a la Casa del Señor.
¡Qué alegría cuando me dijeron: “Vamos a la Casa del Señor”! Nuestros pies ya están pisando tus umbrales, Jerusalén.
Allí suben las tribus, las tribus del Señor para celebrar el nombre del Señor. Porque allí está el trono de la justicia, el trono de la casa de David.
Auguren la paz a Jerusalén: “¡Vivan seguros los que te aman! ¡Haya paz en tus muros y seguridad en tus palacios!”
Por amor a mis hermanos y amigos, diré: “La paz esté contigo”. Por amor a la Casa del Señor, nuestro Dios, buscaré tu felicidad.
Reflexión:
Frente a esta situación del mundo actual como veíamos en el comentario del texto de Isaias, el Salmista nos llama a ir con alegría a caminar hacia el Monte Santo, o sea a trabajar con alegría para e construir puentes de diálogo, tolerancia y paz, eso lo que cambiará el mundo y vivir seguros, a celebrar el nombre del Señor y decir “La Paz contigo”.
SEGUNDA LECTURA del Apóstol san Pablo a los cristianos de Roma 13, 11-14a
Hermanos: Ustedes saben en qué tiempo vivimos y que ya es hora de que se despierten, porque la salvación está ahora más cerca de nosotros que cuando abrazamos la fe. La noche está muy avanzada y se acerca el día. Abandonemos las obras propias de la noche y vistámonos con la armadura de la luz. Como en pleno día, procedamos dignamente: basta de excesos en la comida y en la bebida, basta de lujuria y libertinaje, no más peleas ni envidias. Por el contrario, revístanse del Señor Jesucristo.
Reflexión:
Este texto, podríamos decir que el más importante de la carta de san Pablo, por muchos motivos; nos ofrece los elementos éticos de la vida cristiana. Pero no es solamente una exhortación moralizante, sino una invitación a una vida más radicalmente cristiana (revestirse de Cristo es toda una expresión teológica): cambiar de rumbo en la existencia, de planteamientos.
San Pablo pretende que los más fuertes de la comunidad busquen un tipo de experiencia que solamente encuentra su razón de ser en Jesús, es decir, en su evangelio; es una llamada a salir de la vida sin sentido que vivimos tantas veces y nos ofrece las armas de la luz, que en este caso, son la justicia y la paz y revestirse del Señor Jesús, es vivir en el proyecto del evangelio.
El apóstol describe en antítesis lo que se vive en este mundo y lo que debe ser el anhelo y la esperanza de los que, sintiendo la salvación de Dios en Cristo, todavía deben hacer historia; con las metáforas de contraste entre la noche y el día o entre la luz y las tinieblas, se expresan esas radicalidades escatológicas. ¿Qué hay que hacer? El apóstol lo expresa con una imagen sin precedentes: “revestirse del Señor Jesús” y nos ofrece tes caminos: andar con dignidad (sin doble cara), nada de borracheras…, o sea poner limites, y nada de riñas y envidia, revestidos del Señor . No es algo insustancial o externo como pudiera parecer. Más bien es colmar nuestra interioridad de la vida del Señor Jesús. Así se debe vivir en la historia.
EVANGELIO según san Mateo 24, 37-44
Jesús dijo a sus discípulos: “Cuando venga el Hijo del hombre, sucederá como en tiempos de Noé. En los días que precedieron al diluvio, la gente comía, bebía y se casaba, hasta que Noé entró en el arca; y no sospechaban nada, hasta que llegó el diluvio y los arrastró a todos. Lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del hombre. De dos hombres que estén en el campo, uno será llevado y el otro dejado. De dos mujeres que estén moliendo, una será llevada y la otra dejada.
Estén prevenidos, porque ustedes no saben qué día vendrá su Señor. Entiéndanlo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora de la noche va a llegar el ladrón, velaría y no dejaría perforar las paredes de su casa. Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre vendrá a la hora menos pensada”.
Reflexión:
Por todo eso que hemos mencionado el Señor nos pide que estemos en vela, preparados, Nos hace ver cómo en tiempos de Noé, el cual, perfectamente podemos comparar con el nuestro, la gente vivía distraída y no escuchaba la voz de Dios, como en muchas ocasiones pasa con nosotros. Hoy puedo ver cómo la gente está muy ocupada en las compras navideñas y en otros menesteres.
Y eso no está mal, es decir, el Señor no condena nuestras ocupaciones, sino que nos invita a poner el alma antes que las distracciones y las apariencias, nos centremos en ocuparnos ser ser y estar con el Señor, Nosotros no podemos dejarnos arrastrar como los demás y apartar la mirada de Cristo, que viene a nuestra vida.
Dios viene a nosotros para plantar su tienda en nuestro campamento. No viene de visita. Viene para quedarse. A nosotros nos toca recibirle. Porque “vino a los suyos y no lo recibieron”. Él viene como cordero que quita el pecado del mundo, a cargar con nuestros pecados y delitos. El inocente por los culpables, para llevarnos a Dios.
Se impone vigilar porque «sólo quien está despierto no será tomado por sorpresa» (Benedicto XVI). Debemos estar preparados con el amor encendido en el corazón, como la antorcha de las vírgenes prudentes. Se trata precisamente de eso: llegará el momento en que se oirá: «¡Ya está aquí el esposo!» (Mt 25,6), ¡Jesucristo!
Quizá sea un buen momento para quedarnos cara a cara con él y preguntarle qué es lo que le podemos llevar al portal, de ofrenda, el día de su nacimiento.
Su llegada es siempre motivo de gozo para quien lleva la antorcha prendida en el corazón. Su venida es algo así como la del padre de familia que vive en un país lejano y escribe a los suyos: —Cuando menos lo esperen, les caigo. Desde aquel día todo es alegría en el hogar: ¡Papá viene! Nuestro modelo, los Santos, vivieron así, “en la espera del Señor”.
Para que podamos salir a tu encuentro, Señor, sigamos orando, como nos lo pidió el Papa Francisco, estos últimos días del Jubileo:
Señor, Padre que estás en el cielo, la fe que nos has donado en tu Hijo Jesucristo, nuestro hermano, y la llama de caridad infundida en nuestros corazones por el Espíritu Santo, despierten en nosotros la bienaventurada esperanza en la venida de tu Reino.
Tu gracia nos transforme en dedicados cultivadores de las semillas del Evangelio que fermenten la humanidad y el cosmos, en espera confiada de los cielos nuevos y de la tierra nueva, cuando vencidas las fuerzas del mal, se manifestará para siempre tu gloria.
La gracia del Jubileo reavive en nosotros, Peregrinos de Esperanza, el anhelo de los bienes celestiales y derrame en el mundo entero la alegría y La Paz de nuestro Redentor.
A ti, Dios bendito eternamente, sea la alabanza y la gloria por los siglos.
Amén.
Tomado de:
- Folleto La Misa de Cada Día.
- https://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2025-11-30
- Libro La Buena Noticia de Cada Día
- Diario Bíblico 2025. Misioneros Claretianos.
- https://www.conferenciaepiscopal.es/adviento-esperanza-que-ilumina-el-camino/
- https://hallow.com/es/blog/velas-y-coronas-de-adviento/#:~:text=A%20veces%20llamada%20la%20«vela,1%20de%
- https://www.dominicos.org/predicacion/evangelio-del-dia/hoy/comentario-biblico/miguel-de-burgos-nunez/
- https://oracionyliturgia.archimadrid.org/2025/11/30/porque-es-cuestion-de-vida-o-muerte/
- https://evangeli.net/evangelio/dia/2025-11-30
- https://www.evangelizacion.org.mx/evangelio-de-hoy
- https://www.iubilaeum2025.va/es/giubileo-2025/preghiera.html
Palabra de Vida Mes Noviembre. «Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios“. Mt 5, 9 https://ciudadnueva.com.ar/categoria/palabra-de-vida/
Recopilado por Rosa Otárola D, /
Noviembre 2025 2025.
“Piensa bien, haz el bien, actúa bien y todo te saldra bien”
Sor Evelia 08/01/2013.