LITURGIA DE LA PALABRA.
Introducción:
La Liturgia de hoy nos invita a vivir desde la humildad y la misericordia, superando todo orgullo humano y legalismo rígido, pues ante las exigencias de la ley y las críticas del mundo, el creyente debe buscar la justicia divina con un corazón sincero, de esa manera nos recuerda que la verdadera grandeza espiritual consiste en reconocer la soberanía de Dios y seguir el ejemplo de Cristo.
Así, estamos llamados a priorizar el amor y la libertad de los hijos de Dios por encima de cualquier juicio externo con la certeza de que el Señor siempre permanece cerca de quienes lo invocan con verdad, transformando nuestras flaquezas en testimonio fiel.
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Lectura de la primera carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto 4, 6b-16
Hermanos:
Yo les puse mi ejemplo y el de Apolo, a fin de que aprendan de nosotros el refrán: “No vayamos más allá de lo que está escrito”, y así nadie tome partido orgullosamente en favor de uno contra otro. En efecto, ¿con qué derecho te distingues de los demás? ¿Y qué tienes que no hayas recibido? Y si lo has recibido, ¿por qué te glorias como si no lo hubieras recibido? ¡Será que ustedes ya están satisfechos! ¡Será que se han enriquecido o que se han convertido en reyes, sin necesidad de nosotros! ¡Ojalá que así fuera, para que nosotros pudiéramos reinar con ustedes!
Pienso que a nosotros, los Apóstoles, Dios nos ha puesto en el último lugar, como condenados a muerte, ya que hemos llegado a ser un espectáculo para el mundo, para los ángeles y los hombres. Nosotros somos tenidos por necios, a causa de Cristo, y en cambio, ustedes son sensatos en Cristo. Nosotros somos débiles, y ustedes, fuertes. Ustedes gozan de prestigio, y nosotros somos despreciados. Hasta ahora sufrimos hambre, sed y frío. Somos maltratados y vivimos errantes. Nos agotamos, trabajando con nuestras manos. Nos insultan y deseamos el bien. Padecemos persecución y la soportamos. Nos calumnian y consolamos a los demás.
Hemos llegado a ser como la basura del mundo, objeto de desprecio para todos hasta el día de hoy. No les escribo estas cosas para avergonzarlos, sino para reprenderlos como a hijos muy queridos. Porque, aunque tengan diez mil preceptores en Cristo, no tienen muchos padres: soy yo el que los ha engendrado en Cristo Jesús, mediante la predicación de la Buena Noticia. Les ruego, por lo tanto, que sigan mi ejemplo.
Reflexión:
Pablo aborda la situación conflictiva en Corinto debido a las tensas relaciones con los pastores. Para frenar esta división, se pone de ejemplo junto a Apolo y recurre a una fuerte ironía para contrastar el orgullo de la comunidad con la realidad apostólica.
Mientras los corintios se perciben como ricos, sensatos y llenos de prestigio, los verdaderos servidores de la Iglesia ocupan el último lugar. Finalmente, el apóstol reprende con amor paternal a su comunidad querida, recordándoles que les ha entregado absolutamente todo por su bienestar espiritua
SALMO RESPONSORIAL 144, 17-2
¡El Señor está cerca de aquellos que lo invocan1!
El Señor es justo en todos sus caminos y bondadoso en todas sus acciones; está cerca de aquellos que lo invocan, de aquellos que lo invocan de verdad. .
El Señor cumple los deseos de sus fieles, escucha su clamor y les da la salvación; el Señor protege a todos sus amigos y destruye a los malvados.
Mi boca proclamará la alabanza del Señor: que todos los vivientes bendigan tu santo Nombre, desde ahora y para siempre.
Reflexión:
Este salmo responde a la primera lectura actuando como un bálsamo de consuelo ante las fatigas y humillaciones que padece el apóstol. Mientras el mundo desprecia a los servidores de Dios, la liturgia nos asegura que el Señor es justo, bondadoso y atiende el clamor de los afligidos.
Nos invita a abandonar la soberbia y la autosuficiencia, recordándonos que todo lo hemos recibido de su gracia divina. Así, la Iglesia nos mueve a confiar plenamente en la fidelidad de un Dios que sostiene y salva a quienes le aman con sinceridad.
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 6, 1-5
Un sábado, en que Jesús atravesaba unos sembrados, sus discípulos arrancaban espigas y, frotándolas entre las manos, las comían.
Algunos fariseos les dijeron: “¿Por qué ustedes hacen lo que no está permitido en sábado?” Jesús les respondió: “¿Ni siquiera han leído lo que hizo David cuando él y sus compañeros tuvieron hambre, cómo entró en la Casa de Dios y, tomando los panes de la ofrenda, que sólo pueden comer los sacerdotes, comió él y dio de comer a sus compañeros?” Después les dijo: “El Hijo del hombre es dueño del sábado”.
Reflexión:
San Juan Pablo II nos advierte en su exhortación “El día del Señor”, que reducir el domingo a un simple “fin de semana” nos encierra en un horizonte que nos impide ver el cielo. Ante este riesgo, el Evangelio de hoy cobra una fuerza renovada cuando Jesús se proclama “Señor del sábado”, devolviendo el verdadero sentido al descanso divino.
Cristo nos enseña que el precepto no fue creado para angustiar al hombre con prohibiciones rígidas, sino para su propio bien, su paz y la alabanza litúrgica. No debemos confundir la necesaria distracción con la auténtica santificación del día del Señor, la cual exige la participación en la Eucaristía y la fraternidad.
Así, la Iglesia nos urge a recuperar las motivaciones doctrinales profundas, transformando nuestro descanso en una alegre y libre entrega a Dios y al prójimo.
Conclusión:
- Vivir desde la humildad auténtica: Nos invita a erradicar el orgullo, la vanidad y los juicios severos hacia los demás, recordándonos que todo lo que somos y tenemos es un regalo gratuito de la gracia divina.
- Adoptar un testimonio de entrega: Nos llama a abrazar las dificultades y el servicio al prójimo con madurez espiritual, siguiendo el ejemplo de entrega dócil que transforma las debilidades humanas en fuerza evangelizadora.
- Confiar en la providencia divina: Nos impulsa a buscar la cercanía del Señor a través de una oración sincera, sabiendo que Él sostiene activamente a quienes actúan con rectitud y justicia en lo cotidiano.
- Priorizar el bien del ser humano: Nos urge a liberar la vivencia de la fe de formalismos o normas rígidas que asfixian el espíritu, recordando que las instituciones de Dios están hechas para la paz y dignidad de la persona.
- Santificar el descanso y la fraternidad: Nos desafía a no reducir los momentos sagrados a una simple distracción social, sino a convertirlos en un espacio de comunión real, alegría cristiana y caridad con la comunidad.
Oración Final:
Señor y Dios nuestro, al culminar esta reflexión te pedimos que nos concedas un corazón dócil para encarnar tu Palabra en la vida diaria.
Libéranos de las apariencias y de las estructuras rígidas que nos distancian del prójimo, para que aprendamos a mirarnos siempre con los ojos de tu compasión.
Que nuestros días consagrados a ti no sean una rutina vacía, sino oasis de verdadero encuentro fraternal donde se fortalezca nuestra fe.
Permítenos ser reflejos vivientes de tu bondad en el mundo, para que quienes nos rodean descubran tu amor a través de nuestro servicio y entrega generosa.
Amén.
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tomado de:
- Folleto La Misa de Cada Día
- https://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2026-09-05
- Diario Bíblico 2026. Misioneros Claretianos.
- https://www.evangelizacion.org.mx/evangelio-de-hoy
- https://oracionyliturgia.archimadrid.org/2026/09/05/
- https://evangeli.net/evangelio/dia/2026-09-05