En la liturgia de hoy encontramos de nuevo el centro de la vida del pueblo: la alianza de amor entre Dios y su pueblo que se manifiesta hoy en la cercanía de Jesús en nuestro diario vivir como lo hizo en aquel entonces.
Categoría: Liturgias Diarias
Liturgia del 7 de agosto 2021. El Señor nuestro Dios, es el único Señor.
Hoy la l liturgia nos confronta con la calidad de nuestra relación con Dios y como consecuencia de ello, con cómo es nuestra fe.
Liturgia del 6 de agosto 2021. “ Este es mi Hijo, el amado; escuchadlo ”
Hoy celebramos la Solemnidad de la Transfiguración de Jesús y la meditación de la liturgia nos confronta con nuestra vida espiritual, ¿escuchamos al Señor?
Liturgia del 5 de agosto 2021. No endurecer nuestro corazón.
La liturgia de hoy nos presenta una fotografía de nuestra humanidad y la Misericordia de Dios y sus constantes asistencias en nuestro caminar.
Liturgia para el 4 de agosto 2021. Ten fe.
La liturgia de hoy nos confronta con dos actitudes: somos de los que confiamos en Dios a pesar de las dificultades, o somos de los que nos amedrentamos y nos echamos para atrás.
Liturgia del 3 de agosto 2021. Misericordia Señor hemos pecado.
La liturgia de hoy nos invita a reflexionar sobre el vivo sentido del pecado, la murmuración, entre otras; la posibilidad de conversión y la convicción del perdón divino que borra, lava y limpia toda nuestra lepra, mientras tengamos nuestra mirada puesta en El cuando sintamos que la barca se hunde.
Liturgia del 2 de agosto 2021. Solemnidad a Nuestra Señor de Los Ángeles, Patrona de Costa Rica
La liturgia de hoy nos invita a agradecer a Dios por mostrarnos su bondad sirviéndose también, de la figura de María, hoy bajo la advocación de la Virgen de Los Ángeles que nos enseña acerca de fidelidad, seguimiento y entrega a Dios en todo momento.
Liturgia del 1 de agosto 2021. La obra de Dios consiste en que crean en aquel a quien él ha enviado
La liturgia nos invita a que también nosotros, como a la multitud que comió el pan milagroso, a ensanchar nuestro horizonte y procurar en primer lugar el pan que no perece, ese pan que Jesús identifica con su persona.